Bitácora de vuelo

México, 17 de enero.- A la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) le faltan 25 aeronaves por adquirir para completar la primera de tres etapas de modernización comprometidas en 2013, al inicio de la administración, por el general secretario de la Defensa Nacional (Sedena) Salvador Cienfuegos Zepeda.

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El general dijo hace cinco años que los planes para modernizar a la FAM incluían la compra de 172 aparatos (91 aviones -incluyendo tres sistemas de vuelo no tripulados- y 81 helicópteros) que deberán estar integrados a sus escuadrones antes de que termine el año.

Pese a las especulaciones y rumores sobre la eventual reactivación de al menos cuatro o cinco de los cazas F-5E y F-5F del EA 401, no hay indicios de que los viejos tigres vayan a ser resucitados por el mando aéreo. En marzo de 2016 la FAM lanzó una convocatoria para efectuar la inspección mayor a dos motores de los F-5 y para la compra componentes mayores para los cinco tigres que quedaban operativos (Licitación LA-007000999-E1892-2016).

De los cinco aparatos sometidos a revisión y mantenimiento solo quedaron bien tres máquinas: la 4501, 4502 y la 4510, dos biplaza y un monoplaza. Los tigres fueron reparados para hacerlos volar por última vez sobre el Zócalo y luego para presentarlos en los espectáculos aéreos en Santa Lucía, Estado de México, y en Zapopan, Jalisco.

El plan original con estos aparatos era activar cinco de ellos, trasladarlos a la nueva base aérea de la FAM en Querétaro y estacionarlos ahí como unidades de apoyo, pero no como los cazas designados para vigilar y defender el espacio aéreo nacional. Esto iba a con solidarse a principios de 2019. Ya no.

El alto mando y el mando aéreo en la FAM decidieron congelar los planes de reactivación del 401 y además han cancelado la compra de cazas, por lo menos en este sexenio.

Han optado por dejarle todo el peso táctico de la respuesta a los 54 turbohélices T-6C Texan con los que cuenta el arma que encabeza el general Enrique Vallín Osuna.

Cerca de treinta pilotos de la FAM se entrenan en Santa Gertrudis, Chihuahua, para volar los texans no solo con miras a hacerse cargo de nuevos aparatos de este tipo que serán adquiridos en breve, sino porque el adiestramiento en los T-6C es considerado como una fase previa al entrenamiento básico para sentarse en la cabina de un F-16 Bock 52.

En tanto, la guerra aérea para dar con la huella de los cazas que sustituirán a los tigres aztecas en el mediano plazo sigue adelante y tiene como nuevos objetivos a Pakistán y a Egipto, países cuyas fuerzas aéreas cancelaron la compra de sendos lotes de cazas avanzados F-16 Block 50 y 52.

Se trata de aparatos nuevos, no de segunda mano como los que ofrece Israel, como los modernizados que el Pentágono quiere colocar en México. Nuevos. La contraoferta de los Yak-130 rusos sigue en pie, pero se trata de aparatos que se encarecieron en el último año y aunque sería material nuevo, para adiestramiento y ataque, son menos avanzados que los F-16 (los cuales cuestan alrededor 7 mil 700 dólares por hora de vuelo).

 

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estadomayor.mx

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