Bitácora de Vuelo

México, 1 de noviembre.- Una vez superada la crisis de transporte aéreo en la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) por los huracanes y los terremotos de septiembre, la mirada de los mandos militares parece enfocarse en otras latitudes para subsanar la severa deficiencia que ha dejado la ausencia de los otrora numerosos y poderosos Hércules.

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De los 12 aparatos con los que llegó a contar la FAM, hoy solo quedan tres -y a veces dos- y la flota de los mamuts del Escuadrón Aéreo 302 parece que no volverá a crecer como antes a menos que a última hora los mandos aéreos decidan reactivar aviones reactivados dos o tres o cuatro veces a costos de el buen fin.

Los Hércules reutilizados son baratos, muy baratos comparados con lo que significa abrir la cartera de manera estratégica para hacerse de material aéreo nuevo y de última generación, como los cargueros militares japoneses Kawasaki C-2.

Un C-130H (usado, ya no hay de otros) puede oscilar entre los 30 y los 45 millones de dólares, dependiendo de su antigüedad y de las características del aparato, de sus prestaciones y tiempo de vida útil esperado.

Este aparato, que fue de los primeros en ser adquiridos por la FAM a los Estados Unidos, a Israel y luego a la Gran Bretaña. Tiene (o tenía) una velocidad promedio de 670 kilómetros por hora, una envergadura de 40 metros, una longitud de 30 metros, un alcance de 3,800 kilómetros y una capacidad de carga de 20 toneladas.

Un C-130J (el Súper Hércules, único modelo en producción) ronda los 70 millones de dólares. Este es el modelo más reciente adquirido por la FAM. Tiene más prestaciones que su hermano H; vuela a unos 671 kilómetros por hora, tiene un alcance de 5,250 kilómetros, una envergadura de 40 metros, una longitud de 30 metros y una capacidad de carga de casi 22 toneladas.

El Kawasaki C-2 japonés, nuevo, tiene un costo de entre 120 y 130 millones de dólares. A diferencia de los Hércules, se trata de un transporte militar con dos motores a reacción que le permiten alcanzar una velocidad de crucero de 890 kilómetros por hora y le dan una enorme autonomía de vuelo que llega a los 10 mil kilómetros de distancia (prácticamente el doble de los C-130 en cualquiera de sus versiones).

El C-2 puede llevar hasta 32 toneladas de carga y tiene una envergadura de 44 metros y una longitud también de 44 metros, impulsados por dos motores General Electric CF6.

Este aparato japonés es superior en prestaciones al A400M Atlas, de Airbus, el gigante tetramotor turbohélice que vuela a unos 780m kilómetros por hora, tiene un techo de   12 mil metros de altitud, puede cargar hasta 37 toneladas de peso útil y tiene un alcance de 6,400 kilómetros. Solo supera en cinco toneladas la capacidad de carga del Kawasaki.

La FAM acaba de autorizar a un grupo de jefes y oficiales su asistencia al Dubai Air Show -a celebrarse del 12 al 16 de noviembre- para conocer más a fondo el proyecto del Kawasaki C-2 y tenerlo como serio aspirante para renovar y reactivar la flota de mamuts del EA 302, avejentada, sobreutilizada y en vías de extinción.

 

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estadomayor.mx

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