México, 29 de agosto (Milenio Diario).- Tres temas de corte militar siguen acaparando la atención en los medios de comunicación, y desde luego del sector político de la sociedad.
Personal del Centro de Análisis y Opinión de Militares y Marinos Retirados (Caomir) considera que el tema de las Fuerzas Armadas está centrado, particularmente, en los siguientes tres casos: los generales procesados como probables responsables de tener ligas con los narcotraficantes, la designación del próximo secretario de la Defensa Nacional y el fuero de guerra.
El primer caso, a pesar del escándalo y de haberse tomado medidas excesivas como el arraigo y el traslado a una cárcel de máxima seguridad, lo único nuevo del general “Enríquez” es que en una filtración a la prensa se dijo que era asesor del presidente Calderón y ligado también al narcotráfico, pero no se ha vuelto a mencionar y las razones las deduce uno: o no existe el general “Enríquez” o no conviene destapar esa personalidad.
Por lo que se refiere a la designación del próximo secretario de la Defensa, se dio a conocer que el comandante supremo y el secretario de la Defensa han demostrado su inconformidad con el proceder de los generales, por tal motivo, se dice que 24 generales de división tuvieron una reunión con el secretario de la Defensa en donde se ventiló el problema y sus consecuencias, y a partir de entonces el único general que se mantiene en actividades de lucimiento ante las tropas es el general Augusto Moisés García Ochoa, por ser el designado comandante de la columna del desfile del próximo 16 de septiembre, así que diariamente se le ve en las prácticas del desfile en el Campo Militar número uno, pero evita cualquier acto que pudiera interpretarse como “autopromoción”.
Por lo que se refiere al fuero de guerra, para hacernos un juicio más apegado a la realidad, vemos que los constituyentes, en el artículo 13 de la Constitución, establecieron claramente que nadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales especiales. Ninguna persona o corporación puede tener fuero. Subsiste el fuero de guerra para los delitos y faltas contra la disciplina militar, pero los tribunales militares en ningún caso y por ningún motivo podrán extender su jurisdicción sobre personas que no pertenezcan al ejército. Cuando en un delito o falta de orden militar estuviere implicado un paisano, conocerá del caso la autoridad civil que corresponda.
Tuvieron que pasar 16 años (1933) para que en el Diario Oficial de la Federación se publicara y entrara en vigor el Código de Justicia Militar, que en su artículo 57, ii, a, establece que son delitos contra la disciplina militar los de orden común y federal cuando en su comisión, haya concurrido cualquiera de las circunstancias, “que fueren cometidos por militares en los momentos de estar en servicio o con motivo de actos del mismo”.
Así mismo, el Caomir considera que hombres, soldados, marinos, oficiales, jefes, generales, almirantes, que un día, quizá sin un planeo adecuado pero eso sí, sin el apoyo legal correspondiente, recibieron la orden, como otras tantas, de lanzarse en contra de un enemigo que ponía en grave peligro a la sociedad mexicana, ellos cumplieron y cumplen con lo ordenado y aunque nos olvidamos que tienen esposas, padres, hijos y que también tienen derecho a la paz y quieren vivir en un clima de tranquilidad, amor y felicidad, en muchos de los casos los manejan como cosas, como robots que no tienen sentimiento alguno. Cuántos hechos heroicos han realizado, cuántas veces han visto caer al compañero de al lado, cuántas veces han caído heridos, cuántas veces han sentido el miedo natural por una misión a realizar, porque saben que cada misión es un peligro y no saben si regresarán, cuántos quedarán inútiles para el resto de sus vidas y cuántos han dejado a viudas e hijos huérfanos sin el apoyo del esposo o del padre, esa es una parte muy pequeña de la realidad, pero ¿quién propició la situación que estamos viviendo? Desde luego que es la clase política que desde siempre conduce los destinos del país.
Completando este panorama, el general brigadier retirado Pedro Sánchez Hernández comenta:
“El sexenio agoniza; al morir, dejará un Ejército con bastantes heridas y cicatrices de guerra en lo físico, y con un gran resentimiento en lo moral. Lo primero, o sea las heridas y cicatrices, lo representan los constantes ataques a la institución, ataques que como en otras ocasiones se ha dicho, no siempre son bien intencionados ni justificados, pues obedecen a intereses diversos. En muchos casos, atrás de esos intereses está la delincuencia organizada. En otros casos, los intereses están fuera de nuestras fronteras. En todo caso, el conocimiento de la verdad, está fuera del alcance de nosotros los simples mortales quienes solo nos atenemos a las especulaciones sobre la poca información que nos llega a través de las publicaciones escritas o difundidas a través de noticias de radio y televisión. Lo que si nos queda claro es que los ataques al Ejército han sido constantes y encarnizados.
En lo moral, el resentimiento es provocado en quienes han sacrificado más de la cuenta un valor tan grande como es la libertad.”
Javier Ibarrola
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