México, 27 de agosto (El Universal).- Diego duerme de día para que el tiempo pase más rápido, igual que sus ocho compañeros de celda en el penal de máxima seguridad de Villa Aldama, Veracruz. No pueden hacer otra cosa en el espacio de seis metros cuadrados que tienen como celda. Oficios y actividades de esparcimiento comunes en penales estatales no existen en este, el Cefereso número 5. Diego lleva un año así, en espera de que un juez decida si para ser culpable basta con que alguien diga que su voz se parece a la de un secuestrador…nota completa.
Esteban Román y Benjamín Salinas
