Evitar saqueo a Ferromex, nueva misión (imposible) para el Ejército

 

México, 27 de octubre.- El Ejército Mexicano no se da abasto para cumplir la nueva misión que le ha asignado el alto mando: la de evitar el robo de mercancías y el sabotaje en el principal sistema ferroviario del país, especialmente en la ruta que va de la Ciudad de México a la frontera con los Estados Unidos.

 

Desde septiembre, tropas del ejército han sido desplegadas primero en el estado de Guanajuato y luego en Querétaro para sumarse a elementos de la policía estatal, de la Gendarmería y de otras corporaciones en un intento por frenar la actividad de bandas que roban todo tipo de mercancías en los contenedores de Ferromex, la empresa más importante en el transporte ferroviario y afectada por este fenómeno.

Una brigada de blindados procedentes de varios estados de la república fue  concentrada en la Ciudad de México para salir de inmediato hacia Sinaloa en las primeras horas del 3 de octubre.

De hecho así lo hicieron, pero en el camino hacia el norte del país la columna recibió la orden de regresar y dirigirse a Irapuato para recibir nuevas instrucciones y apoyar a la policía estatal y local en el combate al robo de góndolas, contenedores y carros con todo tipo de mercancías.

Boquetes en los cuartos de control

Boquetes en los cuartos de control

Las tropas llegaron el mismo día aI estado de Guanajuato y se sumaron a otros elementos de la XII Región Militar que encabeza el general Felipe Gurrola Ramírez. De acuerdo con datos de la Sedena, la XII RM cuenta con alrededor de 8 mil 200 elementos; 18 generales, 160 jefes, 899 oficiales y poco más de 7 mil 100 de tropa.

Ahí comenzó el despliegue militar para atacar el robo de mercancías y el vandalismo contra los trenes de Ferromex, ubicando a la tropa en 52 puestos que comenzaron a operar en Guanajuato y se desplazaron a Querétaro con resultados positivos, pero con más carga de trabajo y sujetos a fuego amigo.

Pero los problemas para los militares desplazados hacia Guanajuato y Querétaro no tienen qué ver con su capacidad para localizar y detener a sospechosos o a delincuentes en flagrancia, sino con los vacíos legales para hacer su trabajo, con la falta de respuesta de las empresas afectadas y con el reducido número de efectivos castrenses enviados a la nueva misión.

De hecho, la labor de los militares ha sido tan exitosa que los operadores de las bandas dedicadas al robo de trenes se han acercado a la tropa para sobornarla, ofreciendo hasta 10 mil pesos a sus jefes para que los dejen trabajar en ciertos tramos.

La vigilancia militar, combinada con la de la Gendarmería, ha ocasionado fuertes pérdidas y una crisis entre los delincuentes que roban el cargamento de los ferrocarriles, especialmente de Ferromex, empresa perteneciente al Grupo México.

Ejército resguarda trenesSin embargo, los robos siguen adelante así como la amenaza de descarrilar trenes para aislarlos y saquear los carros. Cortar las líneas de alimentación de cada carro es uno de los métodos más comunes de ataque.

Reportes militares indican que los ladrones usan sierras eléctricas portátiles para cortar los cables de alimentación. Esto hace que las máquinas se detengan de manera automática. Cuando esto ocurre, las bandas de asaltantes suben a los carros y con pinzas de corte industrial rompen fácilmente los sellos de los contenedores.

Los cortes en los cables de alimentación mantienen ocupado al personal de Ferromex que se encarga de las reparaciones. Ese tiempo es el que emplean los ladrones para saquear carros y para lanzar parte de la carga a las orillas de la vía férrea para que otros civiles la recojan o la escondan en caso de que se detecte vigilancia.

Los reportes castrenses indican además que los asaltantes suelen romper con todo tipo de herramientas las paredes de los contenedores y viajan en los trenes en los tramos más largos y lentos.

En los últimos meses el robo a furgones que transportan vehículos nuevos de marcas como Toyota, Mazda, Nissan, Ford o Chrysler se ha incrementado en forma consistente. Un reporte militar señala que los delincuentes ingresan a los furgones rompiendo sellos y candados con cizallas industriales, para luego desmantelar unidades quitándoles llantas, rines, tableros, medallones y sobre todo los sistemas de computadora de viaje.

En algunas imágenes se ven camionetas sin llantas y con el interior desguazado. Otras fotos muestran una de las situaciones más peligrosas en torno al robo de ferrocarriles: la destrucción de los furgones en los que va instalado el sistema de control remoto de cambio de vías y registro de cargamento.

Los delincuentes rompen el furgón y manipulan cambios de vía, alteran velocidades y detienen trenes completos o disminuyen su marcha para facilitar el saqueo, señala los reportes militares.

 

Enemigo en casa

El problema ahora es que los militares tiene una nueva preocupación, ya que policías municipales se han convertido en vigilantes, en halcones que alertan a los grupos delictivos sobre los movimientos, formas de actuar y planes operativos de los soldados en el combate al robo de trenes.

De hecho, los  militares ya han hecho detenciones de policías municipales relacionados directamente con algunos robos de materiales transportados en los carros de Ferromex.

 Detención de policías municipales que robaban varilla.

Detención de policías municipales que robaban varilla.

Uno de los reportes más recientes da cuenta de una llamada telefónica hecha a un puesto militar por parte del supervisor de Ferromex en Guanajuato, alertando sobre la presencia de civiles robando varilla de un furgón estacionado en los patios de la estación de Cortázar, ubicada en esa entidad.

El robo fue denunciado a la 2:45 de la madrugada por los supervisores Eduardo Manuel Hernández Contreras y Ulises Villafaña Arellano. En los patios de la vieja estación de Cortázar, los funcionarios de Ferromex, apoyados por otros elementos de seguridad de la empresa Multisistemas de Seguridad del Valle de México, acababan de detener a tres policías municipales y a dos civiles robando varilla que iban a llevarse en dos grúas aparentemente de la empresa Grúas Martínez.

En la detención participaron policías federales de la división de Gendarmería, así como policías estatales y personal de seguridad privada. De acuerdo con el reporte militar, los detenidos fueron presentados ante la Procuraduría de Justicia Región “C”, en la calle Ocampo S/N., en el municipio de Cortázar, Guanajuato.

El robo de todo tipo de mercancías a los trenes de la empresa Ferromex es de tal magnitud, que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se vio obligada a enviar tropas al estado de Guanajuato que originalmente iban a reforzar las operaciones para detener en Sinaloa a los asesinos de los cinco militares masacrados el 30 de septiembre en Culiacán.

Sin embargo, la situación no parece tener la misma lectura para los directivos del Grupo México y de Ferromex, la empresa más afectada por la acción criminal en la principal ruta de movimiento de mercancías que van desde granos y alimentos procesados, hasta automóviles, productos químicos así como explosivos y sustancias controladas.

 

Sin información

La ofensiva de las bandas delincuenciales contra Ferromex comenzó a agudizarse desde el 2012, año en el que se registró el incremento en el robo de material para la operación sistema férreo y luego el robo a los carros de carga (tolvas, contenedores, plataformas, góndolas), ocasionando que la empresa elevara poco a poco su gasto en seguridad.

De acuerdo con los últimos informes anuales de Ferromex, se han invertido casi 109 millones de pesos en la contratación de servicios de seguridad y “policía” para resguardar la carga de los miles de carros que circulan desde la Ciudad de México hacia diversos puntos fronterizos con los Estados Unidos.

Dos informes dan cuenta de este gasto. Los de 2013 y 2015 señalan los gastos de operación del ejercicio anterior y del que se está entregando. El del 2013 menciona que en el año previo (2012) se gastaron 362 millones, 021 mil pesos en “Policía y vigilancia”, sin explicar en qué consiste ese gasto que ha obligado a la empresa a pedir la presencia de militares para atacar el problema.

En ninguno de los informes anuales se mencionan aspectos como cuál o cuál empresas fueron contratadas, por cuanto tiempo, bajo qué condiciones, a cuántos elementos se contrató, en cuáles tramos de vía, en cuáles rutas, el número de operaciones de vigilancia realizadas, el número de detenidos y consignados ante la autoridad correspondiente, y sobre todo el universo de delitos denunciados para comparar año con año y determinar si la estrategia está funcionando o cuales pueden ser sus puntos débiles.

En pocas palabras, todo indica que Ferromex carece de un diagnóstico detallado sobre la magnitud del fenómeno del robo en sus trenes. Al menos públicamente no cuenta con uno que pueda ser consultado de forma abierta en alguna de sus plataformas (página de internet o cuentas de Twitter y Facebook o Instagram).

Lo que sí ha hecho la empresa es ofrecer distintas cifras y aproximaciones en torno al robo de mercancías, pero sin documentos detallados al respecto.

En marzo de 2010 el portal méxicoxport le pidió al Director de Operación en Campo de Ferromex, Salvador Mancera, datos sobre el robo de mercancías en la línea que corre en Manzanillo y Colima.

Su respuesta fue que no llevan un registro específico del tramo Manzanillo-Colima, pero “el total de los robos el año pasado, como promedio mensual nacional, fue de 450 eventos en el primer semestre y pasan a 575 eventos en el segundo semestre; esto es, crecieron un 28 por ciento; son eventos que significan robo o vandalismo, y se presentaron en todo el sistema 40 denuncias por mes, en promedio una por día”, indicaba la nota del portal.

En febrero de 2014, Rogelio Vélez, director de Ferromex y Ferrosur, declaraba al diario El Economista que en los últimos siete años el robo de mercancías se había incrementado de manera sustancial.

En ese lapso fueron robadas 39 mil 956 toneladas de diversos productos, lo que representó pérdidas por 419 millones de pesos, aseguraba Vélez. “Nosotros damos la cara, pagamos por robos y daños a la mercancía de acuerdo con los contratos que tenemos”, señalaba.

El directivo de Ferromex y Ferrosur agregaba que los estados más afectados eran Guanajuato, Jalisco, Querétaro y Sinaloa.

La nota añadía que de acuerdo con el programa de inversiones para el 2014 (que ascendió 506.4 millones de dólares), 4.4 millones de dólares se destinarían al segmento de protección ferroviaria, que incluye: obras de protección, circuitos cerrados de televisión y centros de monitoreo y sistemas de control de acceso.

“Sin ofrecer mayores detalles sobre el aumento de ilícitos, el directivo aseguró que el sector agrícola es el principal afectado, al representar 58% del valor de los robos, que desde el 2012 es considerado a nivel nacional como delito grave”, señalaba el texto.

En septiembre de este año, Ferromex publicó en su página de Facebook una carta dirigida al público en la que se explicaban a la ciudadanía las razones de los constantes cortes de circulación y bloqueos causados por los ferrocarriles en diversos puntos de ciudades del Bajío.

La carta señalaba que dichas interrupciones se deben a los constantes robos que está sufriendo la compañía, y en los que los delincuentes detienen, con diversos métodos, el paso de los trenes para saquearlos.

“Estos robos pueden detener el flujo de hasta 20 trenes en una misma vía”, señala el comunicado.

En cuanto al gasto documentado de Ferromex en seguridad y vigilancia, sus informes anuales señalan que en el ejercicio 2013, la cantidad invertida fue de 387 millones, 962 mil pesos.

En tanto, el Informe Anual 2015 enlista 19 rubros como “costos y gastos de operación”, en los cuales la seguridad y vigilancia se elevó en 2014 a 431 millones, 494 mil pesos, mientras que en 2015 la suma invertida en este segmento fue de 470 millones, 944 mil pesos.

Así, el presupuesto para vigilar estaciones, rutas, vías y cargamentos creció, entre el 2012 y el 2015, en 108 millones, 922 mil pesos.

Las cifras contenidas en los documentos generados por Ferromex resultan llamativas, toda vez que en ninguno de sus informes, notas de prensa o comunicados se menciona una sola palabra acerca del robo de mercancías, de la actividad de bandas delictivas para evitarlo o de la presencia de fuerzas armadas o policiacas para hacerle frente a este fenómeno.

Los informes anuales citados no mencionan una sola línea del tema. Tampoco lo hace el reporte Results Second Quarter, 2016, elaborado por el Grupo México, o el documento sobre inversiones de Ferromex elaborado en 2013.

Mientras, el robo a los carros de Ferromex sigue adelante, pero ahora en las vías de Querétaro debido a que la vigilancia y las detenciones apoyadas por el Ejército obligaron a los ladrones a desplazarse de Guanajuato a la entidad vecina.

El problema sigue siendo delicado, ya que los militares llegan a hacer hasta 30 detenciones al día pero las consignaciones se dificultan porque al final las empresas afectadas no denuncia o no ratifican las acusaciones y las bandas de delincuentes regresan a saquear furgones en otra rutas cercanas o en los mismos tramos vigilados, indican algunos de los soldados que operan en desde principios de octubre en las dos entidades.

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estado Mayor MX

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