México, 6 de octubre (La Jornada).- En los centros de detención, internamiento y custodia del país persisten prácticas violatorias a los derechos humanos que van desde las pésimas condiciones en sus instalaciones, escasa o nula alimentación, sobrepoblación y hacinamiento e incomunicación, hasta internos con funciones de autoridad, imposición de sanciones disciplinarias extremas y denuncias por actos de tortura y tratos crueles e inhumanos…nota completa.
José Antonio Román
