México, 21 de marzo (La Jornada).- Marcelino Mejía García cree que habla “un español cuatrapeado”. No se percata, pero se expresa bien en ese idioma; quizá no tanto como en el mixteco materno. Toma clases en el penal de Juquila, Oaxaca, donde está recluido desde hace siete años por delitos de los que apenas comienza a conocer, pues no comprendía completamente el castellano, así que no supo de qué lo acusaban, y tras soportar toques eléctricos en los testículos aceptó firmar una hoja en blanco que lo podría tener 30 años encarcelado…nota completa.
Blanca Juárez
