Mauricio Góngora o cómo vencer la necedad

México, 7 de marzo.- Minutos después del anuncio del PRI, comenzaron a inundarse las redes sociales, así como los mensajes “personales” con expresiones de inmenso afecto hacía Mauricio Góngora. En cuestión de instantes se convirtió en el “hermano” de todos, en el mejor amigo, en el candidato por el que siempre apostaron.

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Hasta el gobernador Roberto Borge subió un tuit afirmando que era su candidato, que había “ganado” con Mauricio. Mentira política del tamaño del mar

Lo cierto es que, mientras José Luis “Chanito” Toledo gastaba millones de pesos en promoción, y acompañaba al gobernador hasta al baño para establecer, a priori, un mensaje de favoritismo, Góngora trabajaba. Y aguantaba, aguantaba, aguantaba.

Fue una etapa inmensamente complicada, difícil, para el alcalde de Solidaridad. Que puso de manifiesto su buena educación, y lo preparado que está para su propio destino. En esto fue muy importante Cynthia, su segunda esposa desde hace muchos años, que además de repetir su amor, como si fuese adolescente, agolpó todos los desaires. En una sociedad todavía muy primitiva, donde los eventos sociales son parte del día a día.

Si había que disfrazarse ahí estaba Cynthia, si había que tragar camote, sonreía, si había que poner cara de no me enteré, cuando prácticamente la levantaban de su asiento, ahí estaba. Esta capacidad, como pareja, de ofrecer la otra mejilla para el nuevo agravio, vino de una relación sólida y amorosa.

Mientras la esposa de Chanito recibía todos los homenajes.

¿Todos querían a “Chanito”?

Todos en Quintana Roo, una entidad pequeña donde la convivencia con el poder público es obligada, querían “no equivocarse” y el gobernador traía a Chanito bajo su axila, como muñeco de ventrílocuo.

Mauricio Góngora quería ser presidente municipal de Solidaridad hace seis años. Las negociaciones con Beatriz Paredes frente a la candidatura de Roberto Borge, lo impidieron. Góngora se disciplinó. Nombrado secretario de Finanzas le tocó bailar con la más fea, bajo instrucciones.

Y llegó a Solidaridad. Una comunidad que se formó con los sueños de todos quienes la habitan. Que no existía, que no era sino la estación del ADO frente a la terminal del Ferry a Cozumel. Que desde 1993, alberga la vocación de trabajo, de comenzar desde cero de hombres y mujeres del Estado, del resto del país y de más de 150 naciones del mundo.

Mauricio sabía qué clase de vida persiguen quienes viven ahí. Y para ellos gobernó, para ellos construyó un Gobierno incluyente y abierto, libre. De resultados más allá del discurso. Que en todo momento estuvo pendiente de los más vulnerables. Mauricio recibió premios internacionales por su Gobierno, por su imaginación para regresar a la vida productiva a los abuelitos, para convertir a Playa, que alberga a más del 80 por ciento de la población del municipio, en una ciudad accesible.

El día anterior al destape priísta, mientras “Chanito” acompañaba al gobernador a una “fiesta” multitudinaria en Cozumel, Mauricio inauguraba un parque, el segundo, para mascotas. Ese es el grado de calidad de vida, con el índice de crecimiento económico más alto de Latinoamérica, más del 14 por ciento anual.

Testimonio de esto dan, por igual, los empresarios que llegaron con una mano atrás y hoy tienen millones invertidos, mientras visten con shorts y sandalias, que los discapacitados que pueden ir a nadar a las playas diseñadas para ellos, o la gente acostumbrada a recibirlo en su casa para expresarle sus necesidades.

Eso fue lo que siguió haciendo, lo que nunca dejó de hacer, mientras todos enloquecían en precampañas faraónicas, gastando millones del erario en poner su foto en espectaculares.

Mauricio es un hombre de sentido común, con capacidad para gobernar, que no habrá de caer en tentaciones frívolas.

Con él suelo desayunar en “Celine”, un café hecho por franceses que hornean su propio pan, en una esquina de la nueva “Quinta Avenida”, de Playa. Lo hacemos en una mesa fuera, donde los que vienen de correr o van a sus oficinas, lo saludan. Las meseras lo tratan con la misma impaciencia que a todos. Llega después de llevar a su hija, la más pequeña de los cuatro, a la escuela. Ni camionetas, ni guaruras, ni consideraciones especiales, ni excesos, menos todavía, la presencia del fotógrafo oficial como traía al lado “Chanito”.

Esa es la autenticidad del hombre que va a ganar. Que ya ganó frente a todas las necedades, incluida la de Carlos Joaquín.

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor MX

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