México, 12 de octubre (La Jornada).- Cercados por patrullas de la secretaría de seguridad pública de Iguala ‘‘intentamos salirnos por un callejón. Ellos (los policías) creían que no existía salida, pero había unos escalones. Subimos como pudimos, porque eran muchas escaleras y sólo escuché cuando dijeron ‘¡dispárenles a esos perros!’ Ya en plena huida y a la carrera en el cerro empezaron los disparos. Nos tiramos al piso porque escuchamos las detonaciones y luego nada más oímos cómo zumbaban los balazos’’…nota completa.
Alonso Urrutia y Gustavo Castillo
