México, 29 de julio.- Lograr que las necesidades de las Fuerzas Armadas sean comprendidas y apoyadas por algunos sectores de la sociedad resulta una empresa totalmente imposible. Imposible se veía también que la cabeza del sector (Ejército Mexicano) se abriera a los civiles para mostrarles su realidad.
Imposible porque de origen la Secretaría de la Defensa Nacional no debe ser entendida como un activo del gobierno, sino como parte y necesidad del país. Vale aclarar que en todo el mundo es igual. Los ejércitos son la forma legal para que un gobierno haga uso de la fuerza.
En México la Constitución establece la necesidad y con ello la razón de las Fuerzas Armadas. Por lo anterior es el Congreso de la Unión quien les da facultades para que salvaguarden al país ante amenazas externas y por supuesto internas.
Un soldado no cuestiona, solo obedece y cumple; pero de habérseles dado la opción de no entrar como primer frente a la “guerra” contra la delincuencia organizada, sin temor a equivocarme lo hubieran hecho desde otra posición. Se ha insistido en este espacio que para muchos Jefes y Oficiales y por supuesto para los Generales, la inquietud mayor es haber tenido que estudiar tanto para acabar haciendo funciones de policía.
Muchos, desde la sociedad, no han entendido que, cuando los soldados salen de los cuarteles, es para solucionar lo que la autoridad civil no ha podido.
Lo peor llega cuando al cumplir las órdenes emitidas desde la primera posición de la Cadena de Mando, lo que se obtiene es el repudio y el señalamiento de grupos, sobre las formas como se desarrollaron las cosas y quienes producen las campañas negativas en contra de las Fuerzas Armadas, saben que el impacto en la sociedad se traduce en confusión y especulación.
La fría realidad es que siempre existe un conflicto entre la emoción y la razón cuando los civiles abordan temas militares; y viceversa. Por emoción debe entenderse, sentimiento y por razón, conocimiento.
LA EMOCION.
En un país como México nos emociona –aunque ya no sorprenda- los saldos que la delincuencia organizada ha dejado. Antes solo veíamos soldados quemando y confiscando estupefacientes en la sierra, ya que las actividades del narcotráfico eran prácticamente invisibles en las ciudades. La sierra estaba alejada de todo, hasta de nuestra preocupación, ya que al fin y al cabo la tropa ahí estaba.
La emoción se conjugaba entre una mezcla de respeto y miedo. También de agradecimiento cuando atendían a la población en casos de desastre.
En los hombres la emoción se alcanzaba cuando teníamos que cumplir el Servicio Militar. En las mujeres se daba cuando algún soldado buscaba como ganar su corazón, o algo más.
Para otros el recuerdo del 2 de octubre les invadía la emoción. Ésta no pasaba de alguna manifestación, algún par de libros más épicos que reales y por supuesto, la emoción que el sueldo de cada quincena les provocaba. Huelga decir que, el puesto lo consiguieron en el gobierno al que tanto denostaban en su época de estudiantes.
Las emociones son muchas hoy. Cuando se ve a la tropa en la calle. Cuando se tiene uno que detener en un puesto de control en la carretera. Cuando se presenta en conferencia de prensa a detenidos. Por supuesto, cuando se recupera la certidumbre en los municipios.
LA RAZON.
Solo nos llega la razón cuando la enfrentamos a la realidad. En ella, se tendría que decir que la Secretaria de la Defensa Nacional cuenta con el porcentaje de asignación del PIB más bajo en américa latina con un 0.49%, solo por encima de Guatemala que tiene asignado un .40%.
Las razones en otros países son mayores ya que por ejemplo naciones como Estados Unidos (4.06 %), Chile (2.43%) y Colombia (2.30%) asignan porcentajes por encima de 1%; en contraposición, el presupuesto asignado a la SEDENA es muy por debajo de este nivel.
Choque de emoción y razón cuando se habla de adquirir equipos o comprar aviones. Este se da cuando se preguntan desde la civilidad el por qué se tiene que gastar en fortalecer la estructura de las Fuerzas Armadas.
La razón debe darse a partir del conocimiento del cómo se invierte el presupuesto de los soldados. Pudiera parecer que el gasto de la SEDENA es excesivo o que está orientado a comprar equipamiento que no corresponde a sus funciones, lo cual es erróneo, ya que tan solo el rubro de servicios personales (sueldos y pensiones) se utiliza el 77.97% de su presupuesto.
Para el gasto de operación, integrado con los capítulos 2000 (materiales y suministros), 3000 (servicios generales) y 4000 (transferencias y ayudas), se destina el equivalente al 19.97% del presupuesto autorizado, con lo cual se puede establecer que tan solo el 2.06% del presupuesto de la SEDENA es orientado a proyectos de inversión para adquisición de material y equipamiento, construcciones e investigación, desechándose con este dato esa idea errónea del incremento de recursos de manera desmesurada para adquirir equipamiento para los de “verde”.
La razón debe prevalecer cuando en los hechos, los resultados del ejército han sido de beneficio para la sociedad. Debe prevalecer cuando no se cuestiona por qué a pesar de que existe un presupuesto para casos de desastre (FONDEN), la SEDENA auxilia sin descanso y con sus propios recursos a quiene
Juan Ibarrola
Cadena de Mando
Opinión
