Dauahare contra Gaytán Ochoa

México, 25 de julio (Redacción).- La larga entrevista que concedió el general Tomás Ángeles Dauahare a Carmen Aristegui la mañana del miércoles 25 de julio del 2012 lanzó una inmensa bola de mierda al ventilador de la sucesión en la Sedena.

En el estilo “militar” de mandar mensajes a sus superiores, el general acusado por la SIEDO puso en la mesa de la discusión sexenal al general, hoy subsecretario, Carlos Demetrio Gaytán Ochoa.

Lo hace, justamente, cuando en esa institución buscan un “topo” que pueda haber hecho públicos documentos confidenciales.

Cuando Ángeles Dauahare dice, que era secreto a voces, que el general Guillermo Galván Galván lo hizo responsable del rumor de su grave enfermedad y de querer sustituirlo al frente de la Sedena, lanza la más grave aseveración contra Gaytán Ochoa: “Ese rumor viene de tu Estado Mayor”.

Gaytán ha sido en el mando militar propiamente, es decir en los asuntos internos importantes de la Sedena, el hombre más poderoso del sexenio.  Lo fue como jefe de Estado Mayor, lo es como Subsecretario.

Y lo es, definitivo, porque tiene, ha tenido todo este tiempo, la confianza del general Galván Galván, de quien es amigo desde que compartieron aula en la Escuela Superior de Guerra hace muchos años.

Pocas voces se atreven a cuestionar a Gaytán Ochoa.  Incluso quienes opinan que es excesivo su poder, que ordena cosas que después informa a Galván, se cuidan mucho de cualquier comentario.  Más ahora que abiertamente es fuerte aspirante, destapado en medios de manera inusual, a encabezar la Sedena el próximo sexenio.

Ángeles Dauahare da patadas de ahogado.  Es obvio.  Su defensa oscila entre el manejo, con intención de manipular, de medios y las declaraciones a medias, los mensajes cifrados, la forma perversa de comunicación que tienen algunos jefes militares.  Lanza el dardo y esconde la mano, no completa la información, menos todavía la sustenta, crea expectativas, asusta a los bobos, inquieta a muchos militares en escritorios poderosos.

Es obvio que la capacidad de comunicación de los jefes militares es bastante pobre por razones de formación, por disciplina, por convicción propia, porque en los hechos la manera en que deben “cifrar” sus dichos hacía el interior de la Institución, con sus compañeros, es muy diferente a lo que debe hacerse en la vida civil.

Ángeles Dauahare es hábil para la grilla militar desde cualquier trinchera civil, incluida la de su arraigo, su situación de presunto implicado en el crimen organizado.

Sin embargo, no logra cubrir su realidad.  Menos todavía puede ocultar su desempeño de muchos años dentro del Ejército.  En una entrevista larga, de cara a un periodista incisivo como la Aristegui, cae en contradicciones graves.  Por una parte pretende ocultarse detrás de funciones administrativas, y por el otro acepta arreglar “divorcios” entre familiares militares y oficiales en el activo… tan grave como la declaración de haber sido “negociador” con el EPR… que debe haber aterrado a muchas conciencias militares.

Su defensa la ha basado en el cotilleo, en las verdades a medias, en los mensajes, en amenazar con hacer públicos otros temas, en las entrelineas del lenguaje militar con destinatario.

Grave para la Institución Militar.  Positivo para su propia defensa, para construir una percepción popular de “inocencia”.

Durante las semanas de su arraigo tanto la PGR como la Sedena han sido omisos en el manejo de medios en el tema Dauahare.  No han respondido a sus acusaciones, no han puesto un “hasta aquí”.  En especial la Sedena, el alto mando encabezado por Galván, ha querido jugar un papel “neutral”.

Y esto ha tenido consecuencias contra el Estado, que es quien acusa al general, contra el gobierno todo de Felipe Calderón, tanto la Sedena como la PGR.

Hay grupos que están jugando con una inmensa capacidad de golpeteo la llamada ya “Guerra de las Águilas” en el interior de la Sedena.  Muchos jefes militares están molestos por la virulencia de este “tiroteo”, tanto como por la anticipada “exhibición” de los precandidatos con mayor fuerza al interior de las fuerzas armadas.

En esta situación de molestia, de revuelo, de inquietud militar donde la aparición de papeles internos, la discusión mediática de asuntos confidenciales lleva muchas miradas a la Subsecretaría encabezada por Gaytán Ochoa, las afirmaciones de Dauahare son muy graves.  Porque lo acusa de traicionar a Galván…

No habrá en estas horas, en los próximos días, otro tema más candente entre los militares.

Todo lo demás que haya dicho Dauahare carece de importancia al interior del mundo del uniforme, que haya acusado a Gaytán Ochoa de traicionar la confianza de Galván dará pie a muchas especulaciones, todas con traducción futurista…

Isabel Arvide

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