Fragata

México, 22 de julio.- En medio de la crisis estructural que cimbra al país y le causa más grietas al Estado, la Marina no podía quedarse afuera. La fuga de Joaquín Guzmán Loera es ahora el motivo de motivos para que desde Washington el ala dura de los republicanos le cargue la mano a sus muy cooperativos y permisivos primos navales de México.

Lo revelado –con sus reservas– por el semanario Proceso acerca la supuesta no gloriosa participación de Fuerzas Especiales (el Grupo de Operaciones Especiales-GOES, de la 1ª Compañía de Infantería de Marina) es delicado y muy grave.

Revelaría no solo una bien armada (sic) cadena de mentiras de todo tipo y nivel, sino también un extendido montaje mediático que empieza, por supuesto, con el Comandante Supremo de las fuerzas armadas mexicanas y continua (otra vez) con su secretario de Gobernación; Miguel Ángel Osorio Chong, y se extendería hasta  el secretario de Marina, el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, hasta llegar a una cadena de mandos navales de menor calado y poca importancia, para terminar en la PGR que encabezaba Jesús Murillo Karam.

El problema es que a la Marina de Soberón no le interesa el tema. No está a la altura de sus miras y por ello no van a responderle nada -ni para bien ni para mal- al semanario Proceso ni a la DEA, ni al US Marshals Service, cuyos voceros abrieron la boca para reventarle en la cara a la Armada de México la verdad sospechosa de la portentosa captura del Chapo Guzmán en el condominio Miramar la mañana del 22 de febrero del 2014 en Mazatlán, Sinaloa.

Desde el año pasado la prensa norteamericana daba cuenta de la truculenta relación entre la Armada de México y varias agencias estadunidenses en el contexto del combate binacional al narcotráfico y al terrorismo como crecentes amenazas comunes.

Una nota del reportero Devlin Barret, del Wall Street Journal, puso la alerta al revelar en noviembre de 2014 que agentes federales de los Estados Unidos operaban en México de manera abierta, usando uniformes y vehículos oficiales de la Marina.

Alguaciles norteamericanos visitaban (o visitan) cada cuatro meses el país para dar cursos de combate antirerrorista y antidrogas al personal naval en instalaciones de la Armada, apuntaba la nota de Barret.

Como contexto ad hoc, el reportero citaba un episodio en el que uno de los agentes estadunidenses había sido herido en un enfrentamiento entre marinos y sicarios del cartel de Sinaloa ocurrido en ese estado.

La nota presentaba una foto del diario sinaloense El Debate, en la que se apreciaba el traslado de un militar herido que estaba a punto de ser embarcado en un helicóptero desde el techo de un hospital. La información indicaba que el militar serpia uno de los marshals heridos en el enfrentamiento.

La Marina contestó a lo reportado por el WSJ reconociendo parcialmente lo publicado, pero matizando ciertos datos. La dependencia que encabeza Soberón Sanz precisaba que, en efecto, personal norteamericano viajaba a México para impartir cursos a los marinos, pero señalaba que no había habido enfrentamiento alguno y que los agentes estadunidenses de ninguna manera participaban en operaciones ya que eso estaba prohibido por las leyes mexicanas.

Lo del oficial herido era un incidente registrado durante una práctica de tiro con personal de la Marina, agregaba a Armada de México.

Curiosas la forma, el estilo, el criterio y los tiempos de respuesta de la Marina ante acontecimientos delicados, graves.

Hace unas semanas el periódico El Universal publicó en su primera plana una nota en la que la reportera Silvia Otero aseguraba, con base en datos de fuentes anónimas y documentos oficiales, que en agosto de 2014 efectivos de la Armada de México detuvieron en la ciudad de Guadalajara a Nemesio Oseguera, El Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generacion (CJNG), y que luego de su captura el gobierno de Jalisco lo había dejado ir.

La nota mereció un sonoro desmentido de la Marina, citando el nombre de la reportera.

Pero el criterio de la Marina es bastante pando y acomodaticio, a tal grado de decidir no darle repuesta a un asunto mucho más delicado y obtuso como lo es ahora el presunto montaje de la Armada de México en la captura del Chapo Guzmán.

Torpedeada y abofeteada desde Washington, la institución favorita de Peña Nieto y del Pentágono para prescindir de esa entelequia llamada soberanía nacional, sigue a flote y dispuesta a dar las mejillas que sean necesarias con tal de alcanzar los objetivos fundamentales de la nación, que son, a saber…

Jorge Alejandro Medellín

@JorgeMedellin95

Estado Mayor MX

 

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