“Mencho” da un manotazo en Jalisco

Narcomanta en Guadalajara. Foto: EspecialLastimado por las bajas que ha tenido entre sus operadores, entre ellos su cuñado Abigael González Valencia, el líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) lanzó una ofensiva contra las autoridades jaliscienses que se cobró hace unos días la vida de 15 agentes de la Fuerza Única Regional. El pasado fin de semana utilizó una vieja táctica de propaganda para difundir mensajes, donde se hacía alusión a una concentración de fuerzas en las afueras de Guadalajara para un inminente ataque a cuarteles de la policía, lo cual generó caos y confusión que tuvo que salir el secretario general de gobierno a desmentir los dichos. No por algo Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”, está considerado por los Estados Unidos el capo que más ha crecido en los últimos años.

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México, 15 de abril.- Fueron varios mensajes en un lapso de pocas horas que generaron incertidumbre, confusión, y en algunos sectores de la población del área metropolitana de Guadalajara, alerta. Uno de ellos decía: “Se recibió información de inteligencia que el día de la fecha, integrantes del CJNG (Cartel de Jalisco Nueva Generación) se encuentran en las inmediaciones de Guadalajara, sin saber el número exacto de personas pero que son varios grupos de sicarios, lo anterior ya que están preparando un ataque al área de Zapopan o Zapotlanejo en contra de autoridades ya sean estatales o federales, presuntamente el ataque será el día de hoy viernes 10 de abril o mañana 11 de abril”.

El texto se difundió durante el pasado fin de semana por redes sociales, mensajes de texto y comentarios en Internet, lo que provocó que funcionarios del gobierno del estado tuvieran que salir de improviso a desmentirlo. La tarde del sábado Roberto López Lara, secretario general de Gobierno, rechazó que los mensajes se trataran de versiones del aparato de “inteligencia” de la Fiscalía General del Estado. En conferencia de prensa ante medios locales, manifestó que no existían indicios que hasta ese momento confirmaran la realización de algún ataque contra instalaciones de la policía o alguna oficina de gobierno. “Los mensajes que circulan atribuyendo la autoría de los hechos a las persona y a grupos específicos carecen de fundamento, y no cuentan con ningún tipo de validez oficial y deben descartarse por tratarse de especulaciones”, indicó.

Después de la emboscada contra un convoy de integrantes de la Fuerza Única Regional el lunes 7 de abril en la vía que comunica Guadalajara con Vallarta, donde murieron 15 efectivos y cinco más quedaron heridos, la semana más difícil en los últimos meses para el gobierno que encabeza el priista Aristóteles Sandoval terminó con rumores de un inminente ataque a las bases de la policía y edificios de gobierno.

Esta es una táctica clásica de propaganda, sacada de los manuales militares, la cual consiste en difundir rumores en un contexto como el que se presentó los primeros días de abril del 2015 en la zona metropolitana de Guadalajara. La sicosis que generó la versión de la presencia de los grupos armados en algunas zonas, se respaldó con episodios de años recientes cuando en circunstancias similares, se presentaron narcobloqueos con camiones incendiados, ataques a tiros contra patrullas en la zona metropolitana y asesinatos a plena luz del día.

La curva de los demonios

Lunes 7 de abril del 2015. Un convoy de la Fuerza Única Regional, la policía estatal de élite jalisciense, regresaba a su base en Guadalajara tras el operativo por Semana Santa. Eran alrededor de 40 efectivos que iban en varias unidades. Las patrullas avanzaban de dos en dos, había una distancia calculada entre cada grupo para evitar alguna contrariedad. Iban por la vía federal que une Puerto Vallarta con Guadalajara, en el tramo Mascota-Las Palmas, en el municipio de San Sebastián del Oeste, carretera que atraviesa la sierra.

Al llegar a un punto conocido como “curva de los demonios”, un tramo rodeado de montaña desde donde se tiene a tiro de mira la carretera, había alrededor de 80 hombres pertrechados, con equipo táctico, fusiles de asalto, lanzagranadas, y varios tambos de gasolina listos para ser arrojados al paso de la caravana.

Luis Carlos Nájera, fiscal de Jalisco, narró a medios de comunicación locales días después del ataque, que el comando de pistoleros atacó desde arriba, desde al menos 12 puntos distintos donde lanzaron los tambos para incendiar los vehículos. Una lluvia de disparos inició mientras las granadas comenzaron a estallar contra el resto de los vehículos que seguían a la vanguardia. Cuatro de las 10 patrullas quedaron atrapadas, garrafones de 20 litros de gasolina con explosivos llovieron por todos lados. Detonaciones de alto impacto, tiros de fusil, ráfagas de ametralladora, fueron 30 minutos en los que aquello fue un infierno.

Murieron 15 de los 16 efectivos que ahí viajaban, uno de ellos logró sobrevivir al quedar tendido, los pistoleros pensaron que ya estaba muerto. Nájera narró que aquel hombre cayó al suelo, unos metros alejado de su unidad. “Creemos que los atacantes pensaron que ya no estaba con vida”, señaló. Fue rescatado por sus compañeros que iban atrás, a una distancia considerable, quienes también fueron atacados a tiros. Cuatro efectivos resultaron heridos en el intercambio, al final 20 policías lograron salir con vida.

Los testaferros que después serían identificados como integrantes del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), huyeron rumbo al monte. Nájera aseguró que tenían gente infiltrada, “halcones” que les dieron aviso el momento y la hora en que el convoy pasaría por esa zona al dejar Puerto Vallarta. “Estamos investigando también en el interior de la propia policía. Lo que está claro es que tenían información precisa de nuestros movimientos”, dijo el funcionario en aquella entrevista a medios locales.

El lunes 30 de marzo pistoleros del CJNG intentaron asesinar a Alejandro Solorio, Comisionado de Seguridad Estatal, quien fue emboscado cuando viajaba a bordo de su camioneta en una calle en la zona metropolitana de Guadalajara. El fiscal señaló que al funcionario le arrojaron por lo menos dos granadas calibre 40, dispararon con un fusil calibre .50 de alto impacto, y aun así salvó la vida gracias al blindaje de su unidad. Junto a su escolta, repelió la agresión.

En la mira de la DEA

Un día después de la emboscada contra los agentes de la Fuerza única Regional, el Departamento del Tesoro estadounidense colocó en su “lista negra” a la organización de Nemesio Oseguera Cervantes y a la de su cuñado, Abigael González Valencia, detenido hace unas semanas en Puerto Vallarta y miembro fundador del clan conocido como “los Cuinis”.

Ambos individuos, originarios de Aguililla, Michoacán, fueron señalados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés), del Tesoro norteamericano, como “narcotraficantes especialmente designados” pues a la par del crecimiento de sus organizaciones, ambos “juegan significativos papeles en el tráfico internacional de narcóticos”.

“En los últimos años hemos visto una tendencia creciente de los cárteles (mexicanos) junto con la aparición de nuevos grupos como el Cartel de Jalisco Nueva Generación y su cercano aliado los Cuinis (…) actualmente entre los más poderosos de México. (…) Ambos aparecen ahora ubicadas entre las más poderosas organizaciones de tráfico de drogas”, declaró John E. Smith, director interino de la OFAC en un comunicado difundido ese día por el Tesoro estadounidense.

Al quedar incluidos en la “lista” se prohíbe a todas las empresas estadounidenses, y ciudadanos americanos, hacer cualquier tipo de negocios con ambos individuos, además de que todos los activos de las empresas con ligas con ambas organizaciones quedan a partir de esa fecha intervenidos.

El crecimiento de Oseguera Cervantes se dio a partir del año 2010, cuando cayó abatido por el ejército Ignacio “Nacho” Coronel, conocido por las agencias de seguridad norteamericanas como “King of Ice”, el rey del hielo, como se le llama a las metanfetaminas. La red de narcolaboratorios en Michoacán y Jalisco, lo heredó poco a poco uno de sus operadores, el Mencho, quien crecería con bajo perfil ante la irrupción mediática de los Caballeros Templarios.

El Mencho siempre tuvo relación con la mafia michoacana, fue durante largo tiempo miembro del llamado cartel del Milenio, que a finales de los años 90 lideró Armando Valencia Cornelio. Como socio de los sinaloenses, Oseguera Cervantes amplió los contactos en el mercado norteamericano para su organización y desarrolló su propia estrategia de crecimiento de tal manera que, de acuerdo a las autoridades norteamericanas, actualmente el CJNG domina los estados de Jalisco, Nayarit, Colima y San Luis Potosí, además de que se ha expandido con visos de dominar las entidades de Michoacán, Veracruz, Puebla, Estado de México, Guerrero y el sur de Tamaulipas.

Con un grupo paramilitar conocido como “mata Zetas”, el CJNG se ha hecho con los servicios de mercenarios que manejan todo tipo de tácticas militares y uso de armamento de alto nivel, de acuerdo a autoridades del estado de Jalisco. Además son diestros en el manejo de propaganda y en las estrategias para difundir contra-información.

El pasado martes 14 de abril, de nueva cuenta la organización del Mencho se hizo presente en varias plazas y puentes peatonales en la zona metropolitana de Guadalajara, donde dejaron colgadas narcomantas en las que se “disculpan” con la ciudadanía por los últimos acontecimientos. Señalan que están para apoyarlos y protegerlos de organizaciones rivales como los Templarios y los Zetas, “y las autoridades abusivas y rateros”. Avisan que “defenderán” a Jalisco y otras entidades aunque tengan que “derramar sangre de los nuestros”. Los mensajes fueron retirados en el transcurso de la mañana, las autoridades no descartaron que en los días por venir haya más acciones de sus testaferros.

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estado Mayor

 

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