¿Qué hacemos con la Fiscalía?…la llegada de Arely Gómez, ¿por mientras?

México, 3 de marzo.- En la ceremonia de anuncio del cambio de Jesús Murillo Karam el presidente Peña, que seguirá siendo su jefe, fue intencionalmente elogioso con su amigo, a quien catalogó como “un ser humano excepcional”.

Alrededor de esta premisa, de la confianza, del cariño, de muchos años compartidos, se diseñó la nueva “Fiscalía General de la República”, con un responsable que legalmente deberá permanecer ocho años a cargo, con independencia total del mandato presidencial.

Era la Fiscalía para Jesús Murillo, hombre de sus confianzas, juristas, político con pleno conocimiento de la realidad nacional, con un perfil perfecto para cualquier eventual llegada de un mandatario de otro partido político o de otro grupo lejano a Atlacomulco.

Vino el desastre de Iguala, como también la madre de todas las investigaciones, que dejó naufrago a Murillo Karam en la peor tormenta. El tema era, como sigue siendo, percepción social. Y la ruptura de la confianza, por los motivos y las manipulaciones que se quieran señalar.

Quiero imaginar, también, que Jesús Murillo ya estaba muy harto de confrontar diariamente el mismo círculo vicioso de investigaciones que no quieren ser aceptadas “a priori”. Que sus tiempos habían cambiado.

El lugar de Jesús era muy complicado de llenar. No solamente porque los pendientes son inmensos, entre ellos el caso Tlatlaya, sino porque la posición del procurador debe ser aprobada por el Senado.

Quiero creer, conociéndolo, que el mismo Jesús Murillo le aconsejó al presidente Peña que nombrase a Arely Gómez en esa posición. Por obvias razones a su favor: Es mujer, senadora, de un perfil bajo, y tiene la relación directa con Televisa, o sea, medios de comunicación masivos.

Peña Nieto necesita un número mayor de mujeres en su Gobierno, era un señalamiento que pesaba a la hora de una elección como la que habrá en este año.

Con Arely al frente de la Procuraduría surgen muchas preguntas. La primera es que no existe la relación amistosa, de inmensa cercanía ni de total confianza. Lo que puede resultar positivo, para ambos protagonistas. ¿De qué manera va a darse el diálogo entre el poder y la Ley?

En muchos aspectos Murillo Karam era el “experto” en materia legal que el Presidente consultaba, sobre todo en el tema penal, de aplicación jurídica en los procesos de investigación. Murillo es un gran conocedor de la materia. El currículo de la señora Gómez no tiene este conocimiento de barandilla.

¿Cómo va a poder Arely Gómez imponer su estilo, que adivino pulcro y honesto, en la PGR que el mismo Murillo Karam aceptó haber encontrado “hecha un desastre”?

¿Dónde va a quedar la pelea por el papel de la Policía “judicial” o como quiera llamarse a la que depende de la PGR, del Ministerio Público, y que parecía a punto de extinción antes de la llegada de Murillo?

En el mundo del poder real, en el círculo más cerrado de Los Pinos, es conocida la influencia del “asesor” Marcos Castillejos… ¿Quién va a ganar, Arely o este hombre tan cercano?

A la llegada de Murillo Karam se nombró a Alfredo Castillo, otro hombre proveniente de Toluca y de las confianzas íntimas de Peña Nieto, como subprocurador. Murillo necesito semanas para quitárselo de encima. ¿Van a imponerle gente a Arely, va a poder quitárselos?

En la PGR de Murillo se le concedió un espacio inmenso de confianza y desarrollo, de verdadero poder, a la subprocuradora Mariana Benítez, que llegó y se fue de su mano… ¿Quién va a ocupar su lugar?

Lo que abundan son preguntas, sin respuestas.

La más importante de todas ellas es si el nombramiento de Arely Gómez es por “mientras”…

¿Se estará discutiendo la posibilidad de dejarla ocho años a cargo de todas las investigaciones penales que pueden surgir?

Me parece que la señora tendrá que respirar profundamente y enfrentar el día a día con una sagacidad y una fortaleza que no sabemos si tiene, pero que honestamente yo desearía que tuviese por el bien de la República…

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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