México, 12 de noviembre.- La costumbre era el silencio. Pero, también, el Estado mantenía a los soldados en los cuarteles y la interrelación con la sociedad era mínima. El país ha cambiado enormidades. Y los discursos militares también. No obstante, las palabras del titular de la Sedena cimbraron muchas conciencias, y dejaron sin capacidad de traducción a millones de ciudadanos.
El general Cienfuegos expresó, en un evento totalmente protocolario en Nuevo León, o sea con absoluta intención, su “enojo” por los “juicios erróneos y malintencionados” que recibe el Ejército.
Fuerte.
Ni para dónde hacerse. Y en ausencia del Primer Mandatario, comandante supremo de las fuerzas armadas.
El Secretario de la Defensa Nacional dijo, cito textual: “…Sin amedrentarnos por juicios injustos, algunos sin duda erróneos, carentes de fundamento, malintencionados y que la institución armada no merece”.
Luego hizo una analogía muy singular al referirse a que los soldados son diferentes a los criminales, pues: “…El delincuente se esconde y comete sus acciones ilícitas para arrebatarle la tranquilidad y el patrimonio a los mexicanos. Los soldados que portan el uniforme de la República hemos cumplido, cumplimos y cumpliremos nuestras tareas de manera abierta, sin ocultarnos, con plena identidad en nuestras acciones”.
¿A quién hablaba el general Cienfuegos?
El problema es la semántica. Porque los civiles pueden entender cualquier cantidad de mensajes entre sus palabras. Y tal vez el tema sea mucho más simple, alejado de asuntos tan delicados como Tlatlaya. Y el jefe militar no se refirió a juicios legales, a la obligación que todos los mexicanos tenemos de comportarnos dentro de las leyes vigentes o ser juzgados por no acatarlas, como sucede actualmente con los militares encarcelados por los crímenes de Tlatlaya.
Me parece, muchos militares lo han entendido así, que Cienfuegos se refería a la versión, que no tiene credibilidad pero que ha circulado en redes sociales, de que fue un militar, un “teniente”, quien incendió la puerta de Palacio Nacional.
Lo cierto es que las palabras del general Cienfuegos también tienen resonancia frente al escándalo mediática sobre la persona del general Gustavo Ramírez Palacios, subjefe del Estado Mayor Presidencial, que la noche del domingo confrontó a los agresivos provocadores que intentaban incendiar la puerta de Palacio.
Es decir, un jefe militar que actuó completamente dentro de la Ley, de una manera ejemplar, valiente, que incluso resultó herido y que en la efervescencia, la mucha y justificada adrenalina del momento, tuvo un desencuentro con periodistas.
Jefes militares, soldados que están presentes en la vida civil frente a circunstancias inéditas y que son cuestionados públicamente, en ocasiones por razones políticas totalmente ajenas a su desempeño, de forma que no se había dado antes.
Todo ello provoca, a su vez, respuestas oficiales a las que no estábamos acostumbrados.
El general Salvador Cienfuegos no se concretó a enviar un mensaje sobre los “juicios erróneos y mal intencionados” que sufren los militares, sino que en un ámbito donde habitualmente no existe opinión militar expresó que “el desarrollo y el progreso de la Nación están en juego”.
¿Debemos asustarnos? Me parece que el general secretario Cienfuegos estaba enojado. Y que su discurso, improvisado, así lo demuestra. Que los juicios penales que enfrentan soldados están dentro de las leyes mexicanas y no están, ni pueden estar “carentes de fundamento”. Por lo tanto, sus expresiones tienen como destinatario a otros mexicanos que hablan de la participación de militares entre los “provocadores” en las manifestaciones de estos días.
Tal vez la aclaración debió correr a cargo del responsable de comunicación social y no hubiese habido una reacción tan aprehensiva. Pero también, es cierto, debemos acostumbrarnos a escuchar de forma más frecuente a los militares. Y como el procurador Murillo Karam dijo, en estos tampoco hay “poses”. No son ni pretenden ser “políticamente correctos”.
Queda el interrogante de si estas declaraciones del general Cienfuegos lograron que los militares no sean “juzgados” de manera errónea…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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