México, 8 de septiembre.- A principios de sexenio, Arturo Bermúdez se vio obligado a dejar su comparecencia ante los diputados, con la pena imagino, porque había una balacera en una colonia cercana. Una vez que detuvo a los delincuentes, tranquilamente regresó a seguir respondiendo preguntas en el Congreso.
La semana pasada se montó, literal, en uno de sus helicópteros para, personalmente encabezar la persecución de un asaltante que había matado a un policía minutos antes. Contra todos los cánones de seguridad, bajó en el estacionamiento de un centro comercial y salió corriendo hasta el panteón donde, después de un enfrentamiento, el asesino terminó muerto.
Sus policías, dice en su oficina llena de reconocimientos, rodeado de abogadas entaconadas con su uniforme oficial, igual agarran una pala para labores de rescate ante desastres naturales, que barren una escuela, cambian un foco o se enfrentan a balazos con los criminales.
Bermúdez es uno de los pocos protagonistas en el ámbito de seguridad pública con quien vale la pena hablar. Es un hombre educado, a nivel maestría, siempre alumno de diez y nota, como se decía antes. Y un verdadero policía con vocación, con espíritu de cuerpo, profesional.
Para él la problemática de la seguridad en el país va mucho más allá de enfrentar, solucionar, sus resultados. Es decir, de resolver los delitos. Pero mientras cambia la realidad del país estructuralmente, ha conseguido depurar la policía de Veracruz hasta crear, en verdad la mejor del país.
El cambio no es solamente de uniforme, capacitación, o certificación, sino en el fondo mismo de ese miasma inmenso que han sido las instituciones policiacas. Bermúdez ha conseguido lo imposible: Contar con hombres y mujeres que quieren ser policías para servir a sus comunidades, para transformar la realidad.
Una de las certezas que dice tener, de manera totalmente convencido, es que sus policías tienen principios porque provienen de hogares donde fueron educados con valores morales.
Para cambiar la policía le ha llevado tres años depurarla, corriendo a casi la mitad de sus integrantes: 3 mil 500 policías corruptos y/o ineficientes. Hoy la Academia de Policía ha crecido hasta tener mil alumnos, y llevan 10 generaciones de egresados.
Entre ellos dice, ocultando cualquier orgullo, se eligieron a los mejores entre los mejores para formar un inmenso grupo de élite que se llama “Fuerza Civil” y que el gobernador Javier Duarte dará a conocer pronto. Está conformado por 2 mil hombres y mujeres expertos en sus áreas, que igual son francotiradores, que rescatan a montañistas o se tiran al mar a sacar a algún naufrago.
Todos saben nadar, todos saben montar a caballo, manejar una lancha o una motocicleta, cualquier vehículo automotor, hablan inglés, y trabajan 25 horas diarias, a su propio decir. Es lo más semejante a la idea de la Gendarmería que se pueda uno imaginar.
Este nuevo grupo policiaco, bajo el mando directo de Bermúdez, va a desempeñarse en todas las zonas de Veracruz, rompiendo así cualquier interés local que pueda tener el policía. Va a entrarle a todo, cuentan con policías de proximidad, con los más entrenados como “fuerzas especiales” armados con calibres que solamente hemos visto en películas, con blindados semejantes a los que tiene a su servicio la escolta del Presidente Obama.
Todo el equipamiento de nueva tecnología, pero sobre todo el cambio estructural de la vocación, de querer sobresalir entre los mejores sean a caballo, entrenando un perro, haciendo “rapel”, o cargando 30 kilos de equipo corriendo descalzos entre la arena.
¿Son eficientes? Más nos vale. A los veracruzanos, a Bermúdez, a todos los mexicanos porque no se puede soñar con una policía mejor equipada, más profesional y con mayor grado de convencimiento de su vocación de servicio. A lo que se debe agregar haber pasado todos los filtros.
Esto, la excelencia que no tienen algunos policías federales, no tiene según Bermúdez Zurita otra explicación que “los principios”. Por cierto, a este titular de Seguridad Pública tan distinto, ya lo han querido matar varias veces sin saber que, también, es campeón nacional de tiro…
Que ganas de tener otros, como él, civil además, en el resto del país…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor
