El sueño incumplido de Marisela Morales: manejo impecable de la legalidad política

México, 6 de agosto.- La habilidad que define a ésta Procuraduría es conocer de leyes. Y, sobre todo, para qué sirven en el ámbito político al aplicarlas.

Visto desde afuera no parece tan complicado. En síntesis es lo que pretendió hacer Marisela Morales, con pésimos resultados.

¿Por qué es tremendamente útil el procurador Jesús Murillo Karam para el Estado Mexicano? En síntesis, porque le entiende al embrollo infinito que viene del caos que propiciaron otros gobiernos y la estupidez de la mayoría de los protagonistas políticos, a los que debe si no proteger, por lo menos “agolpar” como buen priísta que sigue siendo.

Esto se pone de manifiesto en exceso cuando hablamos de Michoacán donde la ausencia inmoral de autoridad, de gobierno, de estado de derecho ha propiciado aberraciones morales y legales que no tienen calificativo. Con el agregado de que todos, absolutamente todos, partieron de la seguridad de contar con impunidad.

Así, la fina línea divisoria entre el bien y el mal, desdibujada por la acción criminal continuada, abrió la puerta a la estupidez de los políticos y sus familiares. Estos no solamente creyeron que quienes mandaban eran los dueños del crimen, “La Tuta” y sus secuaces, sino que actuaron como si rendirse a sus pies fuese lo correcto.

De tal forma que el vídeo de la alcaldesa enferma de estulticia no es sino uno de muchos, un testimonio de lo que se convirtió en “normalidad” a los ojos de todos.

Ese es el deterioro que enfrenta la PGR con Murillo Karam al mando.

Por eso resulta tan útil que frente a dilemas morales y políticos, sepa utilizar lo que dice la Ley. En letras muy grandes y también pequeñitas. Murillo sabe ser juez y parte, autoridad y abogado defensor, como corresponde a un político en ese puesto.

Lo hace tan bien que ninguna voz podrá alzarse contra su apego a la Ley. Que es, en estos días, lo que llevó a la cárcel a Rodrigo Vallejo por “encubrimiento”. Ahí donde, por la forma inteligente en que el Ministerio Publico llevó la causa penal, correspondió al juez la decisión de no otorgar “Libertad bajo Fianza” al detenido. De igual forma en que, basado en el expediente presentado por la autoridad, otro juez otorgó prisión en una cárcel de alta seguridad al doctor Mireles.

La letra chiquita de las leyes, insisto en ello.

Si el exgobernador Vallejo pensó, ingenuamente, que había un manto protector oficial que llegaba a su hijo, es obvio que se equivocó. Y que de nada sirvieron las suplicas ante Murillo en su oficina, visita que nunca debió darse. De cara a las elecciones que están encima los priístas, el gobierno no tiene la crucifixión del hijo de un gobernador Priísta que fue encontrado “narcocriminal”.

En todo aquello que se relaciona con Michoacán, aquel atropellamiento de la legalidad en la detención de presidentes municipales acusados de complicidad con los mismos criminales, sigue siendo el camino que no debe tomarse.

Hoy, gracias al conocimiento de leyes que tiene Murillo Karam tenemos al hijo de un exgobernador priísta acusado de no querer hablar ante la autoridad, delito que no es grave y se conoce como “encubrimiento”. Existe también, en su encarcelamiento, un mensaje de que no habrá impunidad. Y atestiguamos una defensa inteligente del PRI.

Sigue el caso de doña Salma Karrum, la alcaldesa que debían repudiar sus electores por su incapacidad mental, que presume su ignorancia sobre con quiénes se reunió al tiempo que dice que los militares no sirven para darle seguridad… Y seguramente el Procurador general de la República encontrará una salida igual de inteligente para castigarla.

Lo cierto es que muchos miles de michoacanos se sintieron indefensos ante los criminales y frente a una autoridad local omisa. La descomposición social fue tan grande, tan lejana al Gobierno federal, que se perdió el sentido del bien y el mal, de lo legal y lo ilegal. Eso habrá que restaurarlo a través de muchas acciones políticas, de muchos esfuerzos culturales y de mucha inversión social. No es de un día para el otro.

Lo que sí ya se sabe, con certeza, es que no es tan fácil echarse una cervecita con un criminal, porque la cárcel, así sea por un día, es un castigo inconmensurable.

Y en Italia la señora exprocuradora se debe estar retorciendo de coraje, entendiendo muy tarde que el tema político en la PGR pasa por las Leyes…

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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