México, 20 de junio (Milenio Diario).-El presidente Felipe Calderón dispuso hace unos días el envío a Nuevo León de poco más de dos mil soldados como parte de la última fase de un operativo para reafirmar lo hecho en ese estado, después que la violencia relacionada con el narcotráfico había disminuido 12 por ciento en los primeros cinco meses de 2012.
Este movimiento se inscribe en la continuidad de estrategias, sobre todo las pregonadas por los candidatos presidenciales, en especial las de Enrique Peña Nieto, quien prometió mantener en la lucha contra el crimen a 40 mil soldados, por más que esos son los rangos de militares que luchan en todo el país desde hace varios años.
Si Josefina Vázquez Mota simplemente dice que ella sí confía en las fuerzas armadas, Peña Nieto le pone apellido a sus intenciones porque sabe que sin el Ejército no podrá gobernar.
Al ser entrevistado por el diario The New York Times, Felipe Calderón aseguró que “nuestra estrategia está establecida y funcionando. La violencia disminuye, aunque obviamente no podemos cantar victoria y mi sucesor deberá continuar con el esfuerzo de crear policías honestos y reformar el sistema judicial”.
El periódico apuntó que la baja en la violencia coincide en estimaciones independientes, que calculan que el número de víctimas fatales relacionadas con el narcotráfico ha disminuido 9 por ciento en junio de este año, comparado con el número de muertes de 2011.
Unas 16 mil 800 personas murieron el año pasado en crímenes relacionados con la violencia del narcotráfico y unas 55 mil han muerto por este motivo desde que comenzó la actual administración, en diciembre de 2006, dijo el periódico.
Sin embargo, hay que esperar una serie de movimientos.
Las revelaciones de vínculos entre personajes públicos y mafiosos ligados al narcotráfico se multiplican en estas fechas previas a las elecciones presidenciales. Nos dicen que en los próximos días seguirán sometidos a la intemperie del escándalo los ex gobernadores de Tamaulipas Eugenio Hernández y Tomás Yarrington, así como el reciente de Francisco Pancho Colorado, en Veracruz, acusado de lavar dinero del cártel de Los Zetas mediante la compraventa de caballos, quien no solo gustaba de coquetear con priistas, sino específicamente con Fidel Herrera. Pero no es remoto que quede al descubierto que individuos como Francisco también se acercaron al panismo e incluso construyó algunas “relaciones peligrosas” con operadores políticos de Acción Nacional, especialmente en el norte de Veracruz.
Por algo muy contenta anda Josefina Vázquez Mota cuando faltan escasas dos semanas para las elecciones. Su equipo de trabajo asegura que nuevas encuestas arrojan un empate de la abanderada blanquiazul con su adversario de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, y que la distancia de ambos frente al priista Enrique Peña Nieto se redujo ya a un dígito. En los próximos días se consolidará la nueva ola de encuestas para tener una fotografía completa en la recta final del proceso. Ahí conoceremos si es verdad que Vázquez Mota tiene motivos para las amplias sonrisas que ahora la acompañan, o si su buen papel en el segundo debate fue flor de un día y acabará la batalla en un esforzado pero rotundo tercer lugar.
El optimismo de Vázquez Mota puede deberse, o al menos así lo cree, a las continuas flores que le echa a las fuerzas armadas, sobre todo a la Marina, tal como lo hace Peña Nieto al prometer la presencia de 40 mil soldados en las calles.
¿Habrá calculado el número de viudas? Si es veraz la información del periódico estadunidense hay 55 mil muertos por el narcotráfico desde que Calderón tomó el gobierno. ¿Ese será el parámetro?
De acuerdo con grupos de militares retirados surge una propuesta para el cambio que nuestro país requiere, pues el viejo sistema está agotado y dentro del mismo las fuerzas armadas desempeñan un papel importante para ello, por lo que hay que preguntarse: ¿qué cambios convienen al país en sus fuerzas armadas para responder a los retos de los nuevos tiempos?
Por lo pronto, la detención y arraigo de cuatro militares, entre ellos un ex subsecretario de la Defensa Nacional, confirma el hecho de que hoy más que nunca las fuerzas armadas vuelven a estar bajo presión política.
Javier Ibarrola
Fuerzas Armadas
Opinión
Milenio Diario
