El general Naranjo y más de lo mismo

México, 20 de junio (La Razón).- En 2006 pregunté al equipo de campaña de Felipe Calderón por qué había elegido el tema del empleo como slogan de campaña por sobre el de la inseguridad. Contestó que no había partido político que pudiera rendir buenas cuentas en el terreno del combate a la violencia. Seis años, 60 mil asesinatos y 82 días de campaña presidencial después parece que esa conclusión sigue vigente.

La guerra anticrimen no fue EL tema de las elecciones. Y el anuncio de la semana pasada del candidato del PRI, de que contrataría al general colombiano Oscar Naranjo, habla de que la continuidad, mejorada o no pero continuidad, en el modelo de combate al crimen organizado es en términos generales bien vista. ¿Qué otras cosas implica el anuncio de Peña Nieto?

Naranjo ha defendido el camino seguido por el gobierno de Felipe Calderón en el combate a los cárteles. Ha defendido incluso cómo inició todo. En un desayuno con periodistas mexicanos y extranjeros ocurrido hace año y medio en el Distrito Federal el general minimizó la crítica de que el presidente mexicano no tenía una estrategia clara al lanzar su lucha. Lo importante, dijo, era enfrentar a los criminales.

De ganar Peña Nieto, Naranjo podría ratificar lo que ya adelantó el viernes pasado The Washington Post, que publicó que el colombiano “continuaría el combate a los cárteles del narcotráfico en sociedad con agentes de Estados Unidos, dijeron altos funcionarios estadounidenses”.

El anuncio del eventual nombramiento de Naranjo como asesor pudo haber tranquilizado a Washington y a otros en México, pero ha dejado inconformes a protagonistas del peso de Javier Sicilia. “Es un desastre, o sea no están viendo el desastre de Colombia y se traen el mismo desastre. El Plan Mérida no es más que eso, el mismo desastre de Colombia. (…) Van a venir a hacer más asesoría militar, van a seguir invirtiendo en armas; va a seguir el comercio negro de las armas acá y los mexicanos y los latinoamericanos y los centroamericanos seguiremos poniendo los muertos, las fosas clandestinas, el terror, el miedo, pues me parece una lógica desquiciada de parte de Peña Nieto. Una pésima noticia”, comentó el poeta el lunes en W Radio.

A la luz de la eventual contratación del general Naranjo, conviene también releer la columna “A mis amigos mexicanos”, de la colombiana María Jimena Duzán, publicada en Semana (03/12/2011). En ella Duzán menciona que Peña Nieto declaró “a Silvana Paternostro, una periodista colombiana que le hizo un perfil, que si él llegaba al poder en México, no quería ser como Lula ni como Clinton, sino como Uribe”. La columnista agrega líneas adelante, al explicar implicaciones del modelo colombiano: “Decir que Uribe negoció con el narcotráfico y que por eso se redujo la violencia en Colombia durante su primer cuatrienio es una blasfemia en México. Como también lo es decir que la nueva mafia, a pesar de que ya no mata como antes, ha logrado penetrar al Estado colombiano sin mayor resistencia, hasta llegar a legalizarse”.

Salvador Camarena

Opinión

La Razón

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