México, 29 de mayo.- Lo único entendible de su “discurso” es que se considera a sí mismo una botarga. Con lo que muchos cientos de miles de mexicanos estarán de acuerdo.
El autonombrado “subcomandante Marcos” anunció que estaba muerto pero no enfermo, que desaparecía pero nomás poquito, que cambiará de nombre, que dejará de ser el vocero, que sí pero no.
Y frente a esto, que en verdad es de risa, no queda sino recordar lo importante, lo temido, lo innovador que fue “Marcos”.
Hace veinte años, días después del impacto brutal del anuncio de una guerra en Chiapas, de cara a los cadáveres en las carreteras y los cuarteles militares atacados, el rostro más “inmanente” y romántico de esta revuelta. Un personaje que ganó espacios en los medios de comunicación hasta borrar el carácter sangriento de la confrontación, cuyos comunicados retumbaban en las salas de redacción de todos los diarios, interlocutor obligado con el Gobierno.
Todos los mitos a imaginar se tejieron a su alrededor. Aparentemente el Gobierno tardó años en descubrir su verdadera identidad, en poner nombre y apellido al rostro cubierto por el pasamontañas. “Marcos” pasó de la dramática toma de la bandera en la catedral de San Cristóbal de las Casas, a la interlocución con el entonces presidente Vicente Fox para desfilar por el país como caricatura que solamente consiguió herir el olvidado orgullo militar.
Para las nuevas generaciones el llamado “subcomandante Marcos” no es sino una lejana referencia, alguna anécdota de sus mayores. Y hoy una noticia sepultada entre sus metáforas.
Lo cierto es que “Marcos” dejo de ser útil hasta para los suyos hace muchos años. Se escribió sobre sus enfermedades mortales o su vida confortable muy lejos de Chiapas, se le sepultó sin leyendas urbanas, se lo fue tragando lentamente el tiempo.
Quienes siempre han estado detrás de la botarga “Marcos” no son tontos, por eso hoy lo utilizan para enterrarlo públicamente, así se trata solamente de un cambio de nombre. No están dando pasos en falso ni podemos descuidar sus intenciones de capturar espacios en los medios de comunicación. Quieren víctimas públicas para crucificarse y presionar al Gobierno.
Hace semanas un enfrentamiento, de los que ha habido siempre en Chiapas, entre campesinos por un tema irrelevante dejó un muerto, de nombre “Galeano” como ahora se llamará el nuevo líder del EZLN.
Es a partir de esta muerte, que no tiene relación alguna con el EZLN que se pretende revivir una lucha que dejó de ser válida hace muchos años.
Chiapas ha cambiado enormidades en 20 años. Y quizás las comunidades más atrasadas, las que menos apoyos oficiales reciben son las que controlan los supuestos miembros del EZLN. Los programas del Gobierno de Manuel Velasco están volcados hacía combatir una pobreza endémica y son abiertamente populistas, desde el apoyo a madres solteras de forma integral, los desayunos escolares, los programas de apoyo a viejitos, los de apoyo a los campesinos, los productivos en comunidades indígenas…
No hay, pues banderas políticas para el EZLN. El Gobierno federal ha dado muchos recursos, carreteras, el aeropuerto nuevo de Palenque, el programa federal contra el hambre. Simplemente no se puede hablar de abandono oficial como hicieron hace 20 años.
Los indígenas están muy incorporados a la vida moderna. Sus usos y costumbres se han mezclado mucho y las mujeres son en mayoría quienes llevan dinero a su casa. El alcoholismo se ha combatido con mucho éxito. La realidad que viven es muy diferente.
Por eso, porque no hay razones objetivas, es que el EZLN ha revivido al “subcomandante Marcos” para intentar dar vigencia a un movimiento muy rebasado. Quieren presionar, quieren ser reconocidos como un problema cuando hoy Chiapas es uno de los estados más seguros del país.
“Marcos” accedió a burlarse de sí mismo, a proclamar su “muerte”, a crear confusión con su discurso porque eso sirve para hacer ruido, para revolver los ríos, para consolidar una causa totalmente artificial. No hay inocencia alguna en su conducta. Y bien haría el Gobierno federal en voltear la mirada hacía las intenciones de quienes han lucrado por muchos años con el membrete del EZLN. Tal vez ya sea hora de tomarles su palabra, eso de morir de lo que hablaba “Marcos”, y de una vez por todas “levantar su sombra”…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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