Chuayffet y las autodefensas

México, 4 de abril.- El titular de la Secretaría de Educación Pública, Emilio Chuayffet, tiene algo en común con el comisionado de Michoacán, Alfredo Castillo: Ambos van por la vida suplicando, casi de rodillas, por favorcito, por la buena, que se cumpla la Ley.

En Michoacán, Castillo ya se dio por vencido en cuanto al uso ilegal de armas, en ese delito federal que ha dado origen a la industria de las licencias chafas de portar armas, porque no las legales las otorga la Sedena solamente a 3 mil personas en un país de más de 100 millones de mexicanos.

Ha optado, como la mujer engañada, en cerrar los ojos ante la evidencia de las armas largas que portan los “Autodefensas” y se concreta a pedirles que no asesinen a su antojo, que no tomen las ciudades sin tener el acompañamiento de fuerzas federales, que sean discretos.

Y como que no le obedecen mucho. Pero ahí está el comisionado Castillo pidiendo buena conducta para que no terminen en la cárcel los “Autodefensas”, como algunos de sus líderes.

De igual manera, debe haberles ordenado a muchos que hicieran su chamba porque ya han “abatido” o encarcelado a los principales líderes de grupos criminales que operaban por la Libre en Michoacán, como sucedió con “Kike” Plancarte en días pasados.

Creo que las instancias federales de seguridad le hacen más caso que los Autodefensas, y obviamente han dado mejores resultados.

Los señores que portan armas, fuera de la ley, en ostentación pública y documentada por todos los medios de comunicación han recibido la oferta de registrar sus armas para que les sea otorgado un permiso para traerlas… lo que vendría a provocar una frustración legítima entre los muchos ciudadanos que legítimamente, por razones justificadas, solicitan su “permiso” de portación de armas a la Sedena y no lo reciben.

Si en Michoacán Castillo tiene que limosnear por la sujeción ciudadana a las leyes vigentes, en todo el país Chuayffet hace lo mismo. Para documentar el absurdo el secretario de Educación afirma que los maestros que no acepten ser censados, como marcan los nuevos reglamentos vigentes, serán despedidos.

Y ante eso le llueven críticas de todos lados, hasta de columnistas famosos y académicos irritados porque a más de 39 mil maestros que cobran sin trabajar van a despedirlos.

En cualquier otro país del mundo, donde priva el sentido común, sería inconcebible que apenas vayan a ser despedidos los maestros que no dan clase, y que hombres armados sigan siendo tolerados.

Los maestros “comisionados”, figura que pusieron en vigencia los líderes magisteriales del pasado, ya que en estos era donde radicaba su fuerza política, y que son esenciales para llenar las calles con protestas como padecimos en el Distrito Federal por muchos meses el año pasado, nos cuestan a los ciudadanos que pagamos impuestos.

Chauyffet es demasiado prudente. En eso también se parece a Castillo. Ahí están, ambos, lidiando con rufianes, con la gente más indeseable del mundo que, además, han sido cobijados por gobiernos locales.

En el caso de los maestros, la mayoría de estos 39 mil maestros que no dan clase y jamás han ejercido su profesión pero reciben su cheque puntualmente, están en entidades federativas donde prevalece la CNTE, como son precisamente Michoacán (que no van a entender cuán fallido ha sido el gobierno), Chiapas que tiene un promedio anual de más de 600 manifestaciones, Distrito Federal, Guerrero y Veracruz donde se concentran casi la mitad de estos “comisionados”.

En un evento en Morelos, que padece graves problemas de inseguridad y políticos, donde se marcha por las calles en contra del gobernador Graco Ramírez, el secretario Emilio Chuayffet aseveró que la depuración de la nómina terminará en diciembre y entonces serán cesados los “comisionados”, igual que los maestros “fantasmas” que mensualmente nos cuestan 333 millones de pesos al mes.

Quienes pagamos impuestos puntualmente, que significa un porcentaje muy alto de nuestros ingresos además, pediríamos a Emilio Chuayffet que no esperemos hasta diciembre, que de inmediato se cumpla con la ley. Ninguna razón política, como se hizo en sexenios anteriores, justifica la tolerancia a la ilegalidad.

Ambos funcionarios, Castillo y Chuayffet, en verdad parecen limosneros frente a quienes agravian a la sociedad mexicana. Confiemos que esto dé resultados, que algún día las leyes sean simplemente para ser cumplidas en automático por todos los mexicanos.

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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