¿Queremos soldados jardineros o golpeadores?

México, 15 de diciembre.- Hace pocos días los soldados comisionados al retén de la frontera entre Chetumal y Belice, un cruce de todos los días para miles de lugareños, golpearon a unos ciudadanos que tenían un conflicto con los aduaneros. 

La introducción de mercancías “chinas” de la zona libre hacía la población es un tema rutinario, la escala es infinitamente menor a lo que puede suceder en otras fronteras.  Tal vez estamos hablando de menos de quinientos pesos.  De forma repetida las autoridades aduaneras intentan tomar provecho de esto, pidiendo cincuenta o cien pesos a quienes pasan esta mercancía a pie.
Los soldados del retén revisan que no se introduzcan armas al país.
La semana pasada se dio una confrontación de palabras entre los aduaneros y los habitantes de Subteniente López, la pequeña población colindante. Llegaron a los gritos porque no les permitían pasar sus compras, una bolsa que llevaban en las manos con chucherías de tres pesos, y los soldados intervinieron con violencia contra la población. Llegaron a los golpes y los lugareños tomaron piedras y se las aventaron.
Todo fuera de la ley, absurdo, fuera de control… y pudo haber terminado en tragedia.  Sin mando, tal vez por la pésima actuación que ha tenido el general José Luis Castañeda como jefe de la Zona Militar, cuando está en Chetumal que son pocos días.
Es obvio que estos soldados no tienen idea de cuál es su trabajo y que querrían estar en la Aduana cobrando mordidas.
Junto con esto el Ejército nos informa que cada día es mayor el número de personal militar que prefiere estar detrás de un escritorio, convertirse en plomero –literal- o jardinero que continuar en los operativos contra el crimen organizado.
Y nos preguntamos, mero ejercicio de reflexión en voz alta, hacía van nuestro militares.  ¿Hacía limpiar mierda en excusados como plomeros, o en convertirse en golpeadores de la población civil a priori?
Que confusión tan grave en el espíritu de cuerpo castrense debe existir para que ya no quieran utilizar las armas por un lado, y por el otro para que prefieran golpear a los más jodidos nacionales sin motivo alguno.
El deterioro del mando se refleja, definitivo, en esta situación.
La pregunta es de qué mando estamos hablando.  En Chetumal es obvio que la nula vinculación del jefe de la Zona Militar con su tropa tiene que ver con estas conductas.  ¿A quién responsabilizar de que los soldados prefieran otras labores a las propias del uniforme militar?  Y conste que estamos hablando de hoy, no de otros sexenios…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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