Las señales detrás de los ascensos militares

General Granados Gallardo. Foto: Sedena¿Cuáles fueron los méritos de los cuatro militares que llegaron al grado de general de división? Cada uno tuvo en los últimos años algo en común: han estado en sitios donde el narcotráfico campea a sus anchas y han sido testigos cómo el ejército ya no es visto como antes. De cualquier manera, ellos forman parte del nuevo rostro del generalato que acompañará en los próximos años al actual gobierno.

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México, 23 de noviembre.- Aquella fue una captura considerada de “alto impacto”, no solo por el personaje detenido y su influencia en la zona fronteriza de Sonora con Arizona, sino por la información que aportó sobre las operaciones en esta región del llamado cartel de Sinaloa. La detención ocurrió en octubre del 2011 en Agua Prieta, y la llevaron a cabo militares bajo el mando del general de brigada Roble Arturo Granados Gallardo, quien en ese entonces se desempeñaba como comandante de la 45 zona militar con cuartel general en Nogales.

El individuo al que le seguían la pista era Manuel de Jesús Palma Morquecho, apodado “el Macario”, un hombre que formaba parte de la estructura operativa de la organización que encabezaba Joaquín “el Chapo” Guzmán y que tenía a su cargo el trasiego de droga por las ciudades de Naco, Cananea y Agua Prieta rumbo a los Estados Unidos. Fue un seguimiento de varias semanas que se saldó con la captura del personaje del que se sabía que también tenía a su cargo el pago de los salarios a los integrantes de las células que operaban en esta zona de Sonora, además de los sobornos a policías, ministerios públicos y funcionarios de los tres diferentes niveles de gobierno.

La discreción para el manejo de la información y el conocimiento del terreno que tenía Granados Gallardo, no eran novedad para sus tropas. Los oficiales bajo su mando sabían que el general había estado en la sección segunda del Estado Mayor de la Defensa, el área dedicada a labores de inteligencia militar, además de haber prestado sus servicios en esta misma sección como subjefe de contrainteligencia.

Durante 2010 y 2011 se habían registrado varias detenciones de operadores del Chapo Guzmán en Sonora, por lo menos dos de ellos, se reportó en la secretaría la Defensa Nacional en ese momento, habían aportado información sobre la naturaleza de los movimientos de las células, el manejo de recursos y las estructuras de protección en el gobierno local. Sin este contexto con dificultad las tropas al mando del general hubieran dado aquel golpe que lo colocó como uno de los militares que mejor uso daba a la información.

La hoja de servicios del general Granados Gallardo, quien estuvo en Chiapas como jefe de Estado Mayor de la séptima región militar en los años en que era comandante el general Salvador Cienfuegos Cepeda, actual secretario de la Defensa, es un compendio de misiones que lo mismo lo han llevado de agregado militar a la Embajada de México en la Federación Rusa, que a encabezar el mando territorial en varios estados del noroeste del país como la 13 zona militar en Tepic, Nayarit, la 40 en Baja California Sur, la 43 Sonora y a encabezar el centro nacional de adiestramiento en la base militar más grande del país en Chihuahua.

De los cuatro militares que ascendieron a general de división el pasado miércoles 20 de noviembre, Granados Gallardo está considerado por sus colegas como el más cercano al general Cienfuegos. No solo porque ambos han compartido labores en el interior del país, sino por las afinidades en cuanto a la misión que se le presenta en estos tiempos al ejército. Quizá por algo recayó en él la responsabilidad de iniciar la actual gestión como el militar operativo más importante en la estructura del ejército al ser nombrado jefe de Estado Mayor de la Defensa.

Desde Chihuahua

En julio del 2012 el general de brigada Eduardo Emilio Zárate Landero declaró a los medios de comunicación de Chihuahua, donde se despedía como comandante de la quinta zona militar con sede en la capital del estado: “Creo que podemos decir que salimos muy bien de aquí porque… bueno, hay otros cambios que se dan en medio de especulaciones, acusaciones, señalamientos y, en mi caso no es así, salimos a una mayor responsabilidad, creo que con buenos resultados, ahí están a la vista”.

El general había llegado como comandante de la quinta zona militar apenas dos años atrás, en sustitución de su colega Felipe de Jesús Espitia Hernández, un oficial de caballería que fue cuestionado de manera muy severa por organizaciones defensoras de derechos humanos debido a las continuas violaciones que militares a su mando habían cometido dentro del llamado “Operativo Chihuahua”. El contexto en que el militar que lo había relevado se marchaba era muy diferente y así lo resumía quien por esos días de julio del año pasado fue nombrado director de Educación Militar y rector de la Universidad del Ejército y la Fuerza Aérea: “Cuando asumimos en esta zona era más complicado, ahora están los restaurantes abiertos en las noches, la gente vuelve a salir a las calles, las carreteras son más seguras, creo que en estos años logramos avances importantes, pero no hay que bajar la guardia, eso le toca como reto al que llegue. (…) Por fortuna la institución militar es tan sólida que un cambio de general no cambia la esencia de nuestra labor, las misiones siguen”, declaró a los medios locales.

Zárate Landero es uno de los más jóvenes entre los cuatro generales que ascendieron a divisionarios, también es el único que proviene del arma de artillería, una actividad que lo ha llevado a tener diferentes misiones en unidades de combate en el interior del país. Cuando en 1985 se graduó como oficial de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra sus asignaciones se diversificaron, hubo misiones que lo llevaron de jefe de estado mayor a diversas zonas del país y otras ocupó esa posición en la brigada de policía militar. En el año 2010 cuando llegó de comandante de la quinta zona militar en Chihuahua, había tenido diversas encomiendas en el Estado Mayor de la Defensa, antes en el año 2004 encabezó la comandancia de la 20 zona militar en Colima.

En Chihuahua, Zárate Landero fue muy prolífico cuando trató de diferenciar  lo que implicaba ejercer el mando militar en el estado más grande de la república y le confería la suficiente capacidad a su relevo y actual comandante en la quinta zona, el general de brigada Leopoldo Gaytán Ochoa. “No es lo mismo tener a cargo una zona en Tlaxcala o en otro estado, la quinta zona de Chiahuahua es una plaza difícil, es un reto para cualquier militar, por eso confío que si fue designado Gaytán Ochoa por el alto mando, es porque tiene la capacidad para desempeñar en una entidad con la problemática que tiene la más grande del país”.

Zárate Landero, quien en su actual posición ha sido recibido con honores por sus contrapartes del ejército norteamericano hace unos meses en Fort Benning, sede de la escuela de guerra especial de las fuerzas armadas norteamericanas, y por el alto mando de los carabineros en Chile, se coloca como uno de los nuevos generales de división que en unos días podría asumir un mando de región militar una vez que algunos militares pasen al retiro al cumplir la edad de 65 años, límite reglamentario para el servicio activo de los divisionarios.

Un general en el Golfo

Si hay un militar que tenga el conocimiento suficiente de lo que ha ocurrido en la región del Golfo de México en los últimos años, y conozca de las dinámicas y el flujo de lo que viene de Centroamérica y afecta al país, es el general Tomás Jaime Aguirre Cervantes.

Este oficial de infantería graduado en 1971 como subteniente en el Colegio Militar, tiene ese tipo de corpulencia física que desde joven le valió para que sus superiores lo enviaran al batallón de tropas de asalto del cuerpo de guardias presenciales donde se mantuvo durante el gobierno de Luis Echeverría. Dejó el Estado Mayor Presidencial para cursar entre 1977 a 1980 el diplomado de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra. De la consulta de su hoja de servicios militar llama la atención que estuvo otros seis años, entre 1981 a 1987 en el Estado Mayor de la Defensa, con diversas encomiendas, una de ellas en la sección primera enfocada al manejo de los recursos humanos. De ahí

Tras su paso de dos años en la policía militar, fue profesor de geopolítica en la Escuela Superior de Guerra y tiempo después agregado militar entre 1999 a 2001 en la Embajada de México en Managua, Nicaragua. Pese a que no tiene cursos en el extranjero, ha sido de los mandos más activos en viajes al extranjero en labores de supervisión y capacitación para el entrenamiento en diferentes disciplinas de las tropas. Hace algunos años estuvo al frente de la guarnición militar de Cozumel, la cual entre otras misiones, tiene a su cargo la vigilancia no solo de la isla sino de la rivera maya en coordinación con su colega en Cancún.

El general Aguirre Cervantes, actual comandante de la 33 zona militar con cuartel general en Campeche, fue ascendido a general de división el miércoles pasado y su nombre es uno de los que se menciona para ocupar el mando de la sexta región militar, en la Boticaria, Veracruz, con jurisdicción en la zona del Golfo. El mando de comandancia quedará vacante en unos días luego de que está anunciado el retiro del general de división René Carlos Aguilar Páez, uno de los militares que en antigüedad en el grado solo se equipara al actual secretario de la Defensa.

Michoacán y el baño de sangre que no llegó

El rostro del general Sergio Arturo García Aragón quedó registrado en la lente de los medios de comunicación como la de un hombre ya mayor que reflejaba impotencia. Ese medio día de mediados de mayo pasado, este veterano comandante militar se encontrada junto a sus soldados retenido por la población civil del municipio de Buenavista Tomatlán, en la Tierra Caliente michoacana. ¿El motivo? Los soldados había detenido por portación de arma a cuatro jóvenes que formaba parte de la policía comunitaria que por esos días se había constituido en el municipio.

Era el principio de la escalda de los grupos de autodefensa que seis meses después, tienen presencia en al menos 18 municipios de la Tierra Caliente Michoacana. En aquel episodio el general García Aragón regresó a los reflectores cuando se colocó encima de una camioneta para tratar de dialogar con los pobladores que se negaban a ceder el paso a las tropas que comandaba el militar. Su figura ya había estado años atrás en los medios de comunicación. En 2007 era comandante de la 26 zona militar en el Lencero, Veracruz, en los días en que tropas bajo su mando fueron acusados de haber ultrajado hasta causarle la muerte a la señora Ernestina Ascencio, una indígena de 72 años cuya circunstancia del deceso causo indignación en la opinión pública nacional.

Ese episodio quedó marcado en el expediente público de García Aragón, un hombre reacio a los medios de comunicación pero que, quizá contra su voluntad, se ha visto envuelto en un embrollo mediático donde su rostro compungido y sus siglas de general de brigada quedaron grabados como símbolo de la impotencia militar ante el hartazgo de la población contra las autoridades civiles municipales y estatales en Michoacán señaladas de ser cómplices de la delincuencia organizada.

Paradójicamente esa exposición pública, y en algunos casos sometida al escarnio, le valió para revivir su carrera nueve años después de que obtuviera su último ascenso. En la secretaría de la Defensa Nacional se menciona que su actuación al frente de las unidades que entraron a los poblados aledaños a Apatzingan la primavera pasada, donde evitó un baño de sangre tras permanecer en permanente comunicación con el alto mando de la dependencia, fue el impulso que necesitaba para ascender al grado de divisionario.

En junio pasado Estado Mayor publicó un perfil (http://estadomayor.mx/?p=28174) donde se resaltó que fuera él por órdenes directas del general secretario quien se encargara de las operaciones en ese lugar, y no el comandante de la 43 zona militar con sede en Apatzingán, el general de brigada Miguel Ángel Patiño Canchola.

Mesura, tolerancia, rigidez en el mando, fueron algunos factores que se sumaron a la experiencia de García Aragón quien pudo pasar a la historia como el militar que intentó “domar a la bestia“ a punta de culatazos y fuego. Finalmente el diálogo con los líderes de los autodefensas, y la manera en como condujo las operaciones, le valieron ser ascendió a general de división y darle un nuevo respiro a su carrera.

Juan Veledíaz

@velediaz424

Estado Mayor

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