México, 24 de marzo (El País).- Acapulco está lleno de cruces: casi en cada esquina de la zona urbana, a ambos lados de las carreteras que unen los poblados del municipio, frente a un comercio o junto a las comisarías. Cada una de ellas recuerda a un muerto, alguien que perdió la vida de forma violenta en el lugar exacto donde hoy se le reza. A veces los cuerpos tiroteados y mutilados están a la vista, por donde pasan los coches, otras hay que desviarse por caminos de tierra y andar unos metros sobre la hierba para encontrarlos…nota completa.
Paula Chouza
