Burlan a capos agentes infiltrados

México, 28 de enero (Reforma).- En la Administración pasada, la Procuraduría General de la República (PGR) participó junto con la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) en entregas controladas de dinero del narcotráfico en territorio nacional, pero los fondos, luego de ser enviados a bancos estadounidenses, fueron asegurados por las autoridades.

Informes judiciales indican que miembros del Cártel del Norte del Valle de Colombia fueron detenidos en su país de origen, tras la investigación en la que colaboraron agentes de la desaparecida Agencia Federal de Investigación (AFI) en entregas controladas.

Como parte de estos operativos de infiltración, Álvaro Figueroa, Germán Alberto Restrepo Montoya y Richard Harold Figueroa fueron extraditados y llevados a juicio, de acuerdo con los casos 08-20271-CR y 3-07-CR-387 de las Cortes Federales del Distrito Sur de Florida y del Distrito Norte de Texas.

Según los juicios, en uno de los casos Estados Unidos logró el decomiso de un millón 723 mil 965 dólares y tramitó el congelamiento de 18 cuentas en HSBC, el Banco de China en Hong Kong, el Banco Cuscatlán de Panamá, el Washington Mutual y el Banco Wachovia en Miami, entre otros.

Los reportes indican que si bien México hizo su parte con el apoyo de los agentes de la AFI que recogieron el dinero, simulando ser miembros del crimen organizado, la retribución proporcional del capital asegurado nunca fue parte del acuerdo con la DEA.

Además, dos de los tres colombianos detenidos y extraditados por este caso ya negociaron sus sentencias en EU y están libres.

En abril de 2007, Eduardo Medina Mora, entonces responsable de la PGR, y Noé Ramírez Mandujano, jefe de la SEIDO que está preso por delincuencia organizada, autorizaron la participación de los agentes mexicanos, se indica.

De acuerdo con la información judicial, los términos de la negociación entre la DEA y la PGR consistían en que los mexicanos colaborarían en un máximo de 20 entregas de dinero, durante seis meses, plazo en que los estadounidenses estimaban acopiar 10 millones de dólares en efectivo.

La DEA, a través de David L. Gaddis, entonces su director regional en México, ofreció no depositar el efectivo en el sistema financiero del País, para no comprometer a ningún banco local.

Durante el operativo, detallan los informes, los mexicanos acudieron a diversos puntos de la Ciudad de México y su área conurbada para recoger maletas de efectivo, las que certificaron ante el agente del Ministerio Público y luego entregaron a los agentes de la DEA.

Ellos a su vez trasladaron el dinero a territorio estadounidense, donde se encargaban de depositarlo en cuentas controladas y vigiladas. El propósito, se refiere en los informes, era identificar a la gente que hacía las entregas y después de un tiempo congelar las cuentas y detenerlos.

Este tipo de operativos son legales en México, pues la autorización para que participen en ellos policías mexicanos fue fundamentada en el artículo 11 de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, que prevé la infiltración de agentes, indica la información consultada.

Los procesos en las Cortes de Texas y Florida refieren que las evidencias para acusar a los sudamericanos por lavado de dinero y narcotráfico tienen su punto de partida en un infiltrado de la DEA en Colombia, que avisó a la corporación sobre unas entregas de efectivo que harían en México.

“Entre agosto de 2005 y diciembre de 2006, Restrepo Montoya, Figueroa y Figueroa Arteaga trabajaron con un testigo que coopera en el caso, para lavar utilidades provenientes de la venta de narcóticos desde Estados Unidos a Colombia”, dice el expediente con el que fueron extraditados.

A los narcotraficantes se les hizo creer que el dinero que entregarían en México sería depositado y lavado en cuentas abiertas en bancos de Estados Unidos y de otros países, aunque en realidad eran cuentas controladas por la agencia antidrogas.

Para la DEA, esta operación fue un éxito, pues desentrañó una red financiera con cuentas bancarias en China, Panamá, Hong Kong, Estados Unidos y Colombia, al mismo tiempo que aseguró un millón 723 mil 965 dólares.

Además, lograron la extradición de los acusados, lo que al final resultó favorable para los colombianos.

Álvaro Figueroa fue detenido el 17 de julio de 2008 y encarcelado en la Penitenciaría de Máxima seguridad de Cómbita, Colombia; un año después comparecía ante un juez magistrado de Miami, Florida. La misma suerte siguieron sus dos cómplices.

Sin embargo, el pasado 20 de diciembre, Álvaro Figueroa abandonó la prisión. Richard Harold Figueroa ya había salido el 15 de marzo de 2010.

Sólo Germán Alberto Restrepo está en un centro de detención en Nueva York.

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