Mis generales, ustedes disculpen

México, 23 de enero (Crónica).- Todo parece indicar que la PGR terminará por decir a cada uno de los militares de alto rango que se encuentran sujetos a proceso penal el clásico “usted disculpe”.

El pasado 17 de mayo escribimos en este espacio que tras la detención del general en retiro Tomás Ángeles Dauahare y otros militares por su supuesto involucramiento en la delincuencia organizada, las fuerzas armadas saldrían perdiendo, fuera cual fuere el desenlace.

Si la PGR lograba acreditar los delitos que les imputaba —dijimos en la entrega de ese día—, significaría que la delincuencia organizada había logrado penetrar hasta lo más altos niveles de las fuerzas armadas.

Pero si no presentaba suficientes pruebas, entonces se fortalecería la hipótesis de que la detención y consignación de Ángeles y del resto de los militares tuvo tintes políticos.

Es este segundo escenario el que se presenta en estos momentos.

La consignación del general Tomás Ángeles se dio en el marco de la sucesión en el alto mando del Ejército.

Ángeles era candidato a secretario de la Defensa desde el fin del gobierno de Vicente Fox, al grado de que el entonces presidente electo, Felipe Calderón, lo había considerado para el cargo.

Pero el grupo de militares en el poder dentro de la Sedena vetó al general Ángeles. Calderón respetó las reglas no escritas que rigen la sucesión en la Sedena, pero nombró a Tomás Ángeles subsecretario, el segundo cargo en importancia dentro del Ejército.

Antes de que se cumpliera la primera mitad del sexenio, el general Ángeles fue removido y pasó a retiro.

Ángeles mantuvo una importante actividad política que lo llevó a tener mucha cercanía con el PRD y con personajes de toda la confianza de quien se perfilaba para ser el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.

El general en retiro fue detenido el 15 de mayo del año pasado, en plena campaña electoral, y días después de que asumiera una posición crítica hacia la estrategia de lucha contra la delincuencia, durante un foro organizado por la Fundación Colosio del PRI.

Los argumentos para su detención y consignación eran endebles: la declaración de dos testigos protegidos y el “testimonio” vía telefónica de un sargento que aseguró que el general Ángeles había promovido el narcomenudeo en el Colegio Militar.

El general no fue presentado de inmediato ante el Ministerio Público, sino que fue llevado a una instalación militar, lo que significa que la Sedena no fue ajena a su detención.

Los partidos políticos no fueron indiferentes a la detención del general Ángeles. La candidata del PAN a la Presidencia, Josefina Vázquez Mota, expresó su “lealtad” a las fuerzas armadas, mientras que la entonces secretaria general del PRI, Cristina Díaz, dijo que su partido había analizado el hecho, pero que se guardaba su opinión.

Ahora conocemos la opinión que el PRI se guardó. La PGR, encabezada ahora por un político priista de alto nivel, no encontró pruebas que sustenten las acusaciones en contra de los seis militares de alto rango procesados: cuatro generales, un teniente coronel y un mayor.

La PGR, en manos del PAN, detiene en plena campaña presidencial a seis militares, y la PGR, en manos del PRI, dice que no hay pruebas en su contra, cuando el nuevo gobierno no ha cumplido ni dos meses.

Esta grilla que llevó a la cárcel a seis militares de alto rango en plena campaña presidencial afecta la imagen de las fuerzas armadas y desnuda, como muchos otros casos a que nos hemos referido en este espacio, los vicios de nuestro sistema de justicia.

José Contreras

Crónica

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