México, 14 de octubre (El País).- El Verdugo quedó satisfecho. Su tumba en el panteón de San Francisco era una réplica a escala de la iglesia cuya remodelación recién había pagado de su propio bolsillo. La placa negra y dorada en el templo no rehúye el origen de ese dinero del diablo puesto al servicio de Dios: “Centro de Evangelización. Catequesis Juan Pablo II. Donada por Heriberto Lazcano Lazcano”…nota completa.

2 comments for “El final del capo llamado Verdugo”