Exmilitares colombianos operan en cárteles mexicanos

México, 16 de septiembre.- La participación de exmilitares sudamericanos —principalmente de Colombia— en las estructuras de los grandes cárteles del narcotráfico en México, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) o el Cártel de Sinaloa, es una realidad documentada por agencias de seguridad, investigaciones periodísticas y reportes de inteligencia.

Las organizaciones delictivas han optado por estos mercenarios dado su adiestramiento táctico, es decir, los cárteles los contratan por su alta especialización en combate, manejo de armas de fuego de uso exclusivo del ejército, tácticas de guerrilla y contraguerrilla. Sin mencionar del uso de tecnología, donde algunos perfiles avanzados incluyen expertos en telecomunicaciones, contrainteligencia y el diseño o manejo de explosivos y drones artillados. Su función principal suele ser entrenar a las nuevas generaciones de sicarios mexicanos.

Suelen estar en la primera línea de combate en zonas de disputa intensa por el territorio como en los estados de Michoacán, Guanajuato, Sinaloa, Chihuahua y Durango o bien, fronteras estratégicas. Estas bandas de sicarios sudamericanos participan directamente en enfrentamientos armados contra grupos rivales o autoridades, lo que podría traducirse a fuego contra fuego.

Muchos de ellos cuentan con experiencia adquirida durante décadas de conflicto armado en Colombia, ya sea como integrantes del ejército, de grupos insurgentes o de organizaciones paramilitares.

Gustan de incorporarse a mafias mexicanas

Una de las razones por las cuales vienen a enrolarse a las mafias mexicanas es por los factores económicos. Tras retirarse de las fuerzas armadas de su país, muchos exsoldados enfrentan pensiones bajas o falta de oportunidades laborales estables. Debido a esto, las ofertas monetarias de los cárteles que a menudo prometen pagos elevados o bonos por supervivencia en zonas de guerra resultan sumamente tentadoras.

“En tanto, los métodos de reclutamiento es cuando las organizaciones criminales en nuestro país es utilizando canales digitales como WhatsApp y Telegram o falsas agencias de seguridad privada que son fachada para enganchar a los exmilitares, en ocasiones bajo engaños sobre las verdaderas condiciones del trabajo”, así lo dio a conocer un reporte del semanario tijuanense Zeta.

Sin embargo, la presencia de estos instructores extranjeros ha incrementado la capacidad de fuego, la disciplina táctica y la violencia extrema de los grupos delictivos en México.

Ante ello, las acciones de los gobiernos tanto el de México —a través de instancias como la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y el Instituto Nacional de Migración— como las autoridades de Colombia han reforzado la cooperación e intercambio de inteligencia para detectar redes de reclutamiento, frenar el flujo de exmilitares en aeropuertos y repatriar o detener a operadores extranjeros involucrados en actividades delictivas.

Se cotizan los mercenarios colombianos

El periódico El País dio a conocer que el fenómeno de los mercenarios colombianos se ha convertido en una preocupación global y de seguridad nacional. Organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estiman que en la última década unos 10 mil exmilitares de Colombia han sido reclutados para participar en conflictos armados, redes de seguridad privada en el extranjero o agrupaciones delictivas.

Su cotización internacional se debe a su amplia experiencia en combate, ya que el Ejército de Colombia cuenta con décadas de experiencia especializada en contrainsurgencia, guerra irregular, selva y combate urbano debido al conflicto armado interno del país.

“Cientos de exmilitares han viajado a Europa del Este para unirse a las filas ucranianas, o bien han sido desplegados en guerras civiles complejas como la de Sudán, muchas veces contratados a través de empresas fachadas de seguridad privada con conexiones en Medio Oriente y Europa”, así lo reportó el diario El Colombiano.

Un antecedente sonado ocurrió en 2021 con el magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, donde un comando en el que participaron mayoritariamente exmilitares colombianos fue contratado por intermediarios.

Rodrigo Alarcón / @tiburon_alarcon / EstadoMayor.mx


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