Las redes militares de operaciones en la frontera

México, 1 de julio.- Se le conoce como red APAN, es una comunidad de internet basada en la web del Departamento de Defensa (hoy Departamento de Guerra) estadounidense compartida con militares aliados. Está diseñada para interactuar y colaborar “de manera eficiente y efectiva”, con herramientas personalizadas y de colaboración entre militares estadounidenses, agencias gubernamentales, así como socios militares extranjeros, lo que permite una dinámica de “mayor conciencia situacional”. APAN es una de las herramientas que la sociedad entre las fuerzas armadas mexicanas y el Comando Norte ha echado a andar desde hace seis años como parte de los acuerdos bilaterales en materia de defensa y seguridad fronteriza, que han redituado en operaciones “espejo” y un mapeo de redes criminales con base en labores de inteligencia de las que aún se conoce poco, salvo cuando ocurren sucesos como pasó con la caída del líder del Cártel de jalisco Nueva Generación (CJNG).

Foto: USNORTHCOM

En el trazo de las operaciones militares y de seguridad en la frontera entre México y Estados Unidos, desde que ambos países acordaron en 2020 expandir el Sistema de Vigilancia de Operaciones Aéreas y Marítimas (AMOSS por sus siglas en inglés) a las comandancias de región militar de la frontera, la comunicación y coordinación entre la Defensa Nacional y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha alcanzado niveles de mayor efectividad y confianza, de acuerdo con documentos militares a los que se tuvo acceso. 

Seis años después, y a un año y cuatro meses de que entrara en operación la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur (JTF-SB por sus siglas en inglés), las operaciones de inteligencia han dado los primeros golpes con el dato de la disminución significativa del tráfico de drogas como el fentanilo. 

Hace seis años la Defensa Nacional y el Comando Norte (USNORTHCOM) acordaron echar a andar un panorama operacional común, donde el sistema AMOSS sería la herramienta básica para las acciones conjuntas en la frontera. La tarea del panorama operacional común sería “facilitar la comunicación entre los oficiales de la patrulla fronteriza de Estados Unidos y la Sedena durante patrullas espejo a lo largo de la frontera”. El objetivo era que la Defensa Nacional y la patrulla fronteriza hicieran más eficaces sus comunicaciones con “información oportuna y procesable”. 

Este panorama operacional se viene ajustando en evaluaciones durante las discusiones de oficiales del Ejército mexicano, la patrulla fronteriza y representantes del Comando Norte durante las juntas de comandantes fronterizos que por lo menos una o dos veces al año se llevan a cabo en ambos lados de la frontera. 

Una de las herramientas que se puso en marcha y que ha sido de gran utilidad, de acuerdo con militares consultados, es la red APAN. Esta es una comunidad de internet basada en la web accesible al Departamento de Defensa y aliados diseñada para compartir y colaborar “de manera eficiente y efectiva”, el cual proporciona “herramientas personalizadas y de colaboración” a militares estadounidenses y otras agencias gubernamentales, así como a militares aliados extranjeros”, lo que los hace entrar en una dinámica de “mayor conciencia situacional”. La red tiene el portal de comandantes fronterizos donde se da intercambio de información, servicio de traducción, herramientas de teleconferencia, servicios de colaboración de prácticas militares, comunidades cibernéticas, calendario, blogs, tablero de discusión y librería de documentos. 

JTF-SB

Desde enero del 2025 cuando el presidente estadounidense Donald Trump declaró “emergencia nacional en la frontera sur de los Estados Unidos”, el Departamento de Defensa hoy Departamento de Guerra, ordenó al Comando Norte (USNORTHCOM) echar a andar una fuerza operacional con suficientes capacidades para desplegarse a lo largo de la frontera con México en apoyo al Departamento de Seguridad Nacional. Fue la directriz sobre la que se creó la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur (JTF-SB), que estableció su cuartel general en Fort Huachuca, Arizona. 

A principio de junio el mayor general del ejército estadounidense David Gardner, comandante de la 101ª división aerotransportada entregó el mando de la JTF-SB a su colega el mayor general Curtis Taylor, comandante de la 1ª división blindada, lo que lo convirtió en el tercer comandante en dirigir la fuerza de tarea conjunta. Dentro de la JTF-SB un área clave ha sido la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Anticarteles (JIATF-CC), que encabeza el general de brigada de la fuerza aérea estadounidense Maurizio Calabrese, especialista en operaciones de inteligencia, a quien se le adjudicó el plan que dio con la ubicación de Nemesio Oseguera Cervantes “el Mencho”, y que resultó fundamental para el éxito de la operación de las fuerzas especiales mexicanas en Tapalpa, Jalisco en febrero pasado. 

EL FUTURO DE LAS OPERACIONES

La semana pasada Terry Cole, administrador general de la DEA, trazó una ruta que de manera paralela ha desarrollado la JTF-SB en los últimos meses a lo largo de la frontera. Fijó su objetivo en los carteles de Sinaloa y Jalisco, como los principales traficantes de fentanilo y que han hecho de los estados fronterizos sus zonas francas de operación.

Cole dijo que “el pueblo estadounidense espera y merece que la DEA elimine esta amenaza”. Y sentenció: “Y eso es exactamente lo que estamos haciendo”. Para la DEA los cárteles de Sinaloa y Jalisco, dos organizaciones con redes transnacionales y globales identificadas, son “la prioridad número uno”. 

Foto: USNORTHCOM

Las operaciones de seguridad e inteligencia a lo largo de la frontera no solo han alcanzado a mermar los volúmenes de tráfico de drogas, también ha servido para realizar operaciones de inteligencia sobre las redes de protección policial y políticas, comentó una fuente de la Defensa Nacional. 

Del intercambio de información lo que se conoce es muy poco porque se maneja a niveles de funcionarios de alto nivel en ambos lados de la frontera, pero en las operaciones es donde se puede perfilar el objetivo cuando se explota la información de inteligencia, añadió este oficial que solicitó no ser citado por nombre y rango debido a que no está autorizado a emitir declaraciones a los medios. 

La semana pasada el periódico estadounidense The New York Times, publicó un reportaje donde legisladores y analistas coincidieron en sus apreciaciones respecto a la posible merma que podrían tener las fuerzas militares desplegadas en la frontera en cuanto a su preparación y entrenamiento. Si bien la misión de la JTF-SB marcó un hito el mes pasado, según el rotativo, cuando el general Curtis Taylor, comandante de la primera división blindada del ejército nortamericano, tomó el mando de lo que se considera es uno los “pilares de la política de seguridad del gobierno de Trump para el hemisferio occicental”, la misión para detectar e interceptar actividades ilegales en los más de tres mil kilómetros de la frontera con México, entre desiertos y montañas, “se ha convertido también en un campo de pruebas de alto riesgo para tecnologías emergentes, como dispositivos anti drones, embarcaciones marítimas guiadas a distancia y sensores avanzados”. 

El ejército estadounidense ha efectuado más de 800 vuelos de vigilancia y reconocimiento desde que iniciaron las operaciones a principios del año pasado. Comparado con los 160 del año 2024, de acuerdo a datos del Comando Norte, el incremento ha sido para dar firmeza a la orden presidencial de asegurar la frontera con México. Según NYT la fuerza aérea estadounidense ha desplegado aviones de vigilancia U-2 Dragon Lady, RC-135 River Joint y RQ-4 Global Hawk, unidades de reconocimiento y vigilancia caracterizadas por su desarrollo tecnológico probado en escenarios de guerra como Irak, Afganistán y Siria. 

“Los soldados han estado apoyando a las fuerzas del orden al desplegarse en patrullas a pie, en helicópteros y en vehículos de combate para actuar como elemento disuasorio y para que las autoridades tengan más ojos y oídos sobre el terreno. No se vislumbra el final de la misión militar en la frontera. El Pentágono dijo en mayo que los primeros cuatro meses de la operación tuvieron un costo de 525 millones de dólares. Pero el Departamento se negó a revelar cuál es el costo total actual”, de acuerdo con la nota del rotativo. 

Las fuerzas armadas estadounidenses ampliaron sus competencias territoriales para ayudar a interceptar migrantes, no solo droga y armas, en apoyo de agencias como la CBP. El Pentágono designó cinco franjas estrechas de tierra a lo largo de la frontera con México. Una se localiza en la zona limítrofe entre California y el corredor Tijuana-Tecate, otra en Arizona, una más en Nuevo México y dos en Texas. Estas áreas se han convertido de facto en parte de bases militares estadounidenses que hacen frontera con territorio mexicano. 

Desde que el año pasado en que quedaron delimitadas, el ejército estadounidense ha detenido de forma temporal a 116 personas que han cruzado por estas áreas antes de que la Patrulla Fronteriza los arrestara. Al inicio de esta operación se anunció que cualquier persona migrante ilegal que atravesara por estas áreas sería arrestada de inmediato y bajo su propio riesgo podría ser objeto de “reducción” si los centinelas detectaban algún tipo de peligro como el caso de grupos armados vinculados a los carteles. El mensaje parecía estar dirigido en Texas a los grupos criminales asentados en Tamaulipas, donde tienen control territorial y el gobernador está bajo sospecha de las autoridades estadounidenses de posibles vínculos con el narcotráfico.

Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx

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