La travesía del Nimitz por los Mares del Sur

México, 31 de marzo.- El 23 de marzo la Cuarta Flota de la Armada de los Estados Unidos comenzó el despliegue de “Mares del Sur”, como se denominó a los ejercicios navales que realizarán en el recorrido por la zona de operaciones del Comando Sur. La flota la encabeza el legendario portaaviones USS Nimitz y su grupo de ataque donde sobresale el buque USS Gridley, que realizó ejercicios navales junto al buque de la Armada de México ARM Benito Juárez, conocido como POLA-101, en aguas del Pacifico frente a las costas mexicanas. Este ejercicio se preparó con antelación con una serie de cursos e interacciones para conocer los sistemas operativos navales estadounidenses, que utilizan entre otras cosas canales encriptados propios y tecnología naval la cual ha sido necesario introducir a los marinos mexicanos. Esta podría ser la última misión del USS Nimitz, cerrando medio siglo de operaciones navales.

Entre los conceptos navales una Operación de Interdicción Marítima es aquella donde fuerzas navales realizan la acción de negar el acceso a puertos específicos a buques mercantes que realizan labores de importación o exportación marítima de mercancías a un país o a determinados países. Esta medida ha sido usada a lo largo del tiempo, pero con mayor énfasis tras la Segunda Guerra Mundial con los llamados bloqueos navales, donde el empleo de fuerzas militares es la primera medida para conminar al respeto de las normas internacionales y se establece como objetivo el control del marítimo para beneficio propio y negárselo al enemigo. El ejemplo más reciente ocurrió en Venezuela al inicio de este año, como paso previo a la operación de captura del dictador Nicolás Maduro.

El pasado 23 de marzo el buque de la Armada de México ARM Benito Juárez (POLA-101) realizó una serie de ejercicios navales con el buque destructor USS Gridley, una de las naves lanzamisiles que acompaña al portaaviones USS Nimitz, que zarpó días antes de la base naval de San Diego, California para dar inicio a la undécima edición del ejercicio “Mares del Sur 2026” (Southern Seas 2026), que encabeza por primera vez el portaaviones USS Nimitz, con una trayectoria de servicio de 51 años.
“El destructor de misiles guiados de clase Nimitz y Arleigh Burke, el USS Gridley (DDG-101), tiene programado realizar ejercicios de paso y operaciones en el mar con las fuerzas marítimas de los países socios del hemisferio mientras los barcos circunnavegan el continente en América del Sur. Mares del Sur 2026 contará con intercambio de expertos en la materia y brindará la oportunidad a los distinguidos visitantes de las naciones asociadas de ver de cerca las operaciones de los portaaviones. Se planean compromisos con Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, México, El Salvador, Guatemala y Uruguay, con visitas portuarias planificadas para Brasil, Chile, Panamá y Jamaica”, según un comunicado difundido el lunes 23 de marzo por el Comando Sur.

COMPATIBILIDAD OPERATIVA

Uno de los objetivos de la Mesa Redonda de Cooperación Militar Bilateral entre la Armada de los Estados Unidos y la Marina-Armada de México, es fortalecer la compatibilidad operativa y las capacidades combinadas de interdicción en alta mar. Como antecedente al ejercicio que realizaron el USS Gridley y el ARM Benito Juárez (Pola-101) la semana anterior, se han realizado otros intercambios que afinaron la ruta para poner en práctica una serie de “líneas de esfuerzo”.

En el año 2022, de acuerdo con documentos del Comando Norte (USNORTHCOM) a los que se tuvo acceso, se realizaron actividades para fortalecer el desarrollo de los sistemas de sonar de la secretaría de Marina para reforzar el control del dominio marítimo, en coordinación con el Centro Naval de Guerra Submarina (NUWC por sus siglas en inglés) para apoyo de seguimiento.

Para ampliar la compatibilidad operativa de la Semar con la Marina de los Estados Unidos, y mejorar la capacidad de participar de manera efectiva en operaciones integradas, combinadas y multinacionales, “dos oficiales de la Semar se embarcaron a bordo del USS James E. Williams (DDG 95) del 28 al 22 de abril del 2022 por un periodo de tres semanas”. Hubo participación en “Grupos de Trabajo, Equipos de Planificación de Ejercicios y Conferencias de Planificación para la Iniciativa de Seguridad Marítima de América del Norte (NAMSI), Tradewinds y Rimpac”, como se conoce a los ejercicios navales conjuntos.

También se llevó a cabo “la visita de orientación al Grupo de Entrenamiento del Atlántico (ATG) y Norfolk que mejoró su comprensión sobre cómo ATG apoya la capacitación básica a nivel de unidad para todas las plataformas de superficie en la capacitación a nivel de flota para todas las plataformas de superficie en la flota”.
Estos intercambios son solo algunos de los que se han realizado en los últimos tres años y que llevaron a que por primera vez un destructor de la capacidad del USS Gridley con 19 años de operación, equipado con misiles guiados de clase Arleigh Burke, que ha destacado por sus misiones en Irak y Afganistán donde mostró su versatilidad en el despliegue de helicópteros Seahawk y su sistema de defensa Aegis con misiles Tomahawk, antibalísticos, antiaéreos y defensa antisubmarina, se asociara con la fragata ARM Benito Juárez (Pola-101), considerada por su tecnología la más moderna de la Armada de México. De acuerdo con una ficha técnica de la Semar, este buque está catalogado como Patrulla Oceánica de Largo Alcance (POLA), en sus cinco años de operación ha realizado labores de vigilancia en la zona económica exclusiva del país con capacidades antisubmarina y de superficie. La tecnología central es de origen holandés, que permite detectar buques, aeronaves, sumergibles y semisumergibles, como los que utilizan las organizaciones de tráfico de drogas que navegan desde el cono sur en dirección al Pacífico mexicano. El rasgo distintivo es que en cubierta de vuelo opera un helicóptero Panther, usado para operaciones especiales.

¿ÚLTIMA TRAVESÍA DEL NIMITZ?

El portaaviones USS Nimitz fue construido en el verano de 1964 y comenzó a operar un año después en diciembre de 1975 como parte de la flota de la Marina estadounidense donde sobresalió desde entonces por sus 100 mil toneladas de acero, equipado con dos reactores nucleares tipo A4W que generan más de 300 megavatios cada uno, con una navegación superior a los 30 nudos durante varios años sin repostar, lo que le permite tomar posiciones rápidamente en cualquier parte del mundo. Su tripulación la conforman seis mil marinos, entre aviadores e infantes de marina, y una amplia dotación de cazas de combate, helicópteros, y aviones de apoyo con capacidad de ataque en tierra y labores defensivas contra amenazas aéreas.

A principio de marzo la revista especializada en temas militares estadounidenses Stars and Stripes publicó que este año 2026 sería el último en que estaría en operación el portaaviones USS Nimitz, que eventualmente sería sustituido por la clase Ford, programado para relevar a 10 naves clase Nimitz. “El Nimitz es el buque líder de su categoría y el más antiguo en servicio activo en la Marina estadounidense, su despliegue bajo el área de responsabilidad del Comando Sur, representa el último capítulo operativo de una plataforma que ha marcado cinco décadas de proyección de poder naval estadounidense en los mares del mundo”.

Días después ante la versión de que iniciaría su desmantelamiento en la base naval de Norfolk (Virginia), donde daría inicio su proceso de desactivación y posterior retiro del servicio, el portaaviones fue asignado al teatro de operaciones marítimo del Comando Sur, integrándose a la Operación Lanza del Sur, donde la Cuarta Flota tiene un rol importante en las acciones en curso contra organizaciones criminales de tráfico de drogas trasnacionales.

La publicación detalló que la nueva orden de permanencia en el frente marítimo global, contrario a los planes de retirada, salió de la oficina del secretario de la Armada, que confirmó que el portaaviones continuará en operación hasta marzo de 2027, aproximadamente 10 meses más de lo previsto. “La decisión responde a una necesidad estratégica clara de mantener una fuerza de once portaaviones plenamente activos, tal y como exige el mandato del Congreso de los Estados Unidos”.

La presión operativa derivada de operaciones navales prolongadas, como la que se realiza en el Golfo Pérsico con el conflicto en Irán, y la espera de la botadura del próximo portaaviones de la clase Ford, el USS John F. Kennedy (CVN-79), programada para marzo del 2027, está detrás de la decisión de la Armada estadounidense de reprogramar el cese de operaciones del USS Nimitz.

Juan Veledíaz / @velediaz424 / EstadoMayor.mx

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