Estado Mayor/ 30 agosto 2021

Jorge Alejandro Medellín
La sacudida ha sido severa. Inesperada e irrefutable. El oleaje que pantoquea el discurso lopezobradorista del combate a la corrupción en su gobierno y que fue apuntalado hace unos días, de nuevo, otra vez, una vez más, por el presidente y comandante supremo de las fuerzas armadas, solo se compara al generado por los huracanes Grace, en el Golfo,y Nora, en el Pacífico.
El diario español El País, con su certero y nauseabundo periodismo de investigación, ha mostrado los claroscuros, los excesos y torceduras en la administración de la SEDENA en los últimos años de Enrique Peña Nieto y del general Salvador Cienfuegos. También en los primeros de Andrés Manuel López Obrador y Luis Cresencio Sandoval.
Compras poco claras, contratos y licitaciones elaborados sobre la marcha, sin revisar ni certificar la calidad y la existencia de las empresas y personas físicas a las que se les contrató para surtir a la Defensa Nacional con insumos diversos para la Industria Militar o bien para ayudar a civiles afectados por las lluvias en Tabasco fueron revisadas y expuestas por medios nacionales y extranjeros.
Los resultados de esas investigaciones se han traducido en nada en el mundo presidencial del combate a la corrupción.
Ahora, una investigación de El Universal coloca bajo los reflectores a la Marina-Armada de México, encabezada por el almirante José Rafael Ojeda Durán, un férreo enemigo de la corrupción por lo menos desde 1997, año en el que, como capitán de Navío elaboró y presentó ante el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV) su tesis “La Sociedad Mexicana corrupción y democracia, su influencia en la Seguridad Nacional”, que luego sería rebautizada y recortada por la presidencia de la república para quedar como “México, Corrupción o Democracia”.

En su tesis el almirante Ojeda advierte sobre el grave peligro que significa el fenómeno de la corrupción, critica al sistema político imperante sin llamarlo por su nombre, reconoce que la corrupción nunca será erradicada, pero admite también que se le puede controlar e incluso administrar de alguna forma. El entonces capitán proponía algunos puntos para enfrentar el problema y señalaba que si no se hacía algo contundente en el corto o mediano plazo, el tema rebasaría al Estado y pondría en jaque la seguridad nacional y con ello la gobernabilidad del país.
Algo salió mal, muy mal, porque 24 años después la corrupción sigue firme, en pie, intocada –aunque el presidente pregone lo contrario– y enraizada en cualquier institución que uno desee señalar, tanto así que hoy la propia Marina puede ser mencionada como uno de esos muchos casos sin remedio, acotables, eso sí, pero reales.
Por desgracia no se trata solo de asuntos administrativos. El Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) tiene registro de señalamientos sobre acosos sexual laboral en la Marina. Lo mismo sucede con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y las Recomendaciones por Violaciones Graves cometidas por marinos en Nuevo Laredo, Tamaulipas, entre febrero y mayo de 2018, señalamientos que tienen en prisión a unos 45 elementos de la Unidad de Operaciones Especiales (UNOPES) y de Infantería de Marina acusados de desapariciones forzadas. Treinta de estos elementos fueron detenidos en abril y otros 15 entre mayo y junio pasado.

E el caso de lo revelado por El Universal, se mencionan al menos 43 empresas fantasma a las cuales la SEMAR les facturó 215 millones de pesos entre 2014 y 2018, periodo en el que el hoy secretario de Marina era el Inspector y Contralor General de la secretaría. Las irregularidades fueron detectadas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en 3 mil 242 comprobantes fiscales que resultaron ser papelería para simular operaciones de compra de diversos bienes. Más o menos una calca de lo hecho en la SEDENA.
Las acusaciones del almirante Ojeda hacia el Poder Judicial como el enemigo al interior del aparato de Estado, los señalamientos en contra de funcionarios públicos carentes de ética y las quejas en contra de gente del mar coludida con la delincuencia, adquieren hoy un nuevo sentido.
La misión comienza y sigue estando, primero, al interior de la propia casa, por más incómodo y tormentoso que sea reconocerlo y combatirlo. La detestada corrupción está ahí, a unos pasos el escritorio del almirante, no solo en los juzgados o en oficinas de dependencias civiles. Imposible mirar hacia otro lado, inaceptable ocultar ese fenómeno al que todos nos hemos acostumbrado, según señalaba en su tesis el entonces capitán de Navío Ojeda Durán.
@JorgeMedellin95

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