¿Le creemos? Las declaraciones de Vicentillo Zambada

El juicio contra el Chapo Guzmán, en Nueva York, ha servido para exhibir la estupidez de los protagonistas del crimen organizado.

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De los jefes, o del hijo del jefe, de los socios, de los compadres, de los amigos, que parecen no entender la realidad.

Independientemente de que sería muy sano que hubiera una investigación, que se limpiaran plenamente los nombres de los jefes militares mencionados, es obvio que el hijo del “Mayo” Zambada no tiene la mínima idea de cómo funcionan las fuerzas armadas. De la jerarquía dentro del Ejército.

Porque pretender establecer, como declaró, una “alianza” con el Oficial Mayor de la Sedena, entonces el general Eduardo Antimo Miranda, es verdaderamente estúpido. Simplemente no hay forma de que alguien metido en el tema administrativo, en ese peldaño del Organigrama, puede ordenar o cambiar los operativos contra criminales. ¿Qué sentido podría haber tenido, en ese caso, si concedemos sin admitir que sea cierto, tener al general Antimo como aliado?

Era, en verdad, buscar a quien no podía ayudarlos.

No hay forma de imaginar siquiera al general Antimo hablando con el jefe de la Quinta Región Militar, en Jalisco, donde estuvo, valga el ejemplo, para darle ordenes sobre cómo hacer su trabajo.

Entonces la primera pregunta debe ser, es obvio que no había interés para hacerla en Estados Unidos, para qué sirvió esta alianza…

Y así nos vamos. Porque ni el coronel Antonio de León Adams podía modificar o cambiar operativos militares ni el general Roberto Miranda, que no es santo de la devoción de muchos por otras razones, podría haber tenido algún tipo de injerencia desde el EMP hacía la SEDENA. Menos todavía en lo que respecta a operativos.

Vamos a conceder, insisto, sin aceptar que sea verdad, que Vicentillo fue a Los Pinos a hablar con el general Roberto Miranda, que no recibía a nadie por cierto. ¿Para qué podría servirle pedirle que dejasen en “paz” a su madre? Miranda no tenía ningún mando, menos operativo, en la Sedena, antes al contrario.

Las declaraciones de Vicentillo Zambada son graves porque inciden en cierta percepción social sobre la corrupción de autoridades. Para que los criminales puedan operar con impunidad, como hemos vivido.

Los militares, desde que comienzan en la cadena de mando, no pueden ocultar sus riquezas. No tienen cómo. Todos se conocen. Todos saben quién es quién. Qué automóvil o qué casa tiene cada uno de los compañeros. Qué reloj. Qué alhajas su esposa. Dónde viajan. Los militares viven de cara a los militares de donde sería muy difícil, casi imposible, ocultar una riqueza proveniente de la corrupción del crimen organizado.

Por eso habrá que preguntarse, también, si vale la pena creerle a un muchacho que debe tener una visión sesgada de lo que vivió. Que parece no entender la realidad. Y que no sabemos qué hilos lo están moviendo y para qué objeto.

Simplemente me parece una gran vacilada todo lo que ha dicho. Si hubiese hablado del titular de la Sedena o del Jefe del Estado Mayor de la Sedena, entonces sí que estaríamos mal. Pero ni siquiera habló de Vicente Fox… cuando cualquier relación con su “jefe de seguridad” tendría que haber conducido directamente a éste, a Fox, a su esposa, a sus hijastros tan cercanos al entonces coronel Adams.

Si sobornar a éste, no era por su cercanía con Fox, no era para llegar a él directamente, francamente no veo el sentido. Decir que tenían en la nómina a Adams tiene que implicar directamente al entonces mandatario… si así hubiese sido, ¿para qué callarlo?

Por lo pronto, si se trataba de crear escándalo, ya lo consiguieron las autoridades de la Fiscalía de Nueva York.

¿Podemos creerle a Vicentillo?
¿Usted le cree?
Yo no.

Haciendo literatura, imaginando, si pudiésemos creerle, habría que admitir que fueron muy estúpidos en repartir dinero a tres jefes militares que en los hechos no los ayudaron…

Isabel Arvide/@isabelarvide/Estadomayor.mx

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