¿Son necesarias las tropas?

2006. En los inicios de un nuevo sexenio en la vida política del país, nos despertábamos con la noticia de que la primera acción de importancia del nuevo Presidente de la República, Felipe Calderón, era el envío de Fuerzas Federales (Policía Federal y Ejército) a Michoacán con el fin de contrarrestar las actividades del crimen organizado.

Anuncios

2012. A pocos meses de terminar el sexenio de Felipe Calderón, nos despertamos de nueva cuenta con la noticia de la movilización de aproximadamente 15 mil efectivos federales para combatir el nuevo pico de violencia en estados como Michoacán, Tamaulipas y Nuevo León.

En datos estrictamente duros, está movilización es ínfima comparada a la ocupación de Irak por parte de Estados Unidos, quienes llegaron a movilizar a 900 mil efectivos en nueve años y que en la parta más álgida de la ocupación tuvieron 170 mil soldados y 50 bases militares en territorio iraquí con un costo aproximado de 900 mil millones de dólares –ante esto, la inversión de 5 mil millones de pesos en equipos de espionaje luce no solo risible sino hasta necesaria- y un saldo de entre 100 mil y 150 mil muertes entre los iraquíes y 4 mil 500 bajas de soldados estadounidenses.

Pero más allá de los números, del reconocimiento de que en México se hace mucho con pocos recursos y de las encuestas realizadas sobre la aceptación de la mal llamada “Guerra de Calderón”, me llega a la mente la pregunta “¿qué se ha logrado?”, sobretodo si consideramos que dichas movilizaciones de efectivos se dan hacia estados, los cuales a finales de 2011 y principios se presumía el control de la violencia y el mejoramiento del estado de bienestar.

¿Cuál es el principal fallo de la estrategia contra el crimen?, a mí parecer todo se reduce al enfoque. En el mejor de los escenarios, la estrategia emprendida por nuestras autoridades es meramente reactiva. Los criminales dan una bofetada, el Estado responde de igual forma y todo aquel que haya tenido una disputa sabrá que a puño limpio ninguna de las partes sale bien librada.

Falta darle peso al enfoque de inteligencia, a la investigación, a la coordinación entre agencias y cuerpos procuradores de justicia, de ahí la importancia en la adquisición de equipo especializado en espionaje. Con inteligencia se sabría con antelación el modus operandi y la ubicación de los principales cuerpos delictivos, los golpes serían más quirúrgicos, las bajas –tanto directas como colaterales-se reducirían y los logros serían más tangibles.

No puedo poner en duda la preocupación ante la problemática en materia de seguridad por parte de nuestro Presidente y tampoco su voluntad para buscar una solución –claro ejemplo, el gran esfuerzo puesto por esta administración en la tarea titánica de depurar los cuerpos policíacos- desgraciadamente, cuando se trata del estado de bienestar y de las vidas de los ciudadanos la preocupación y voluntad poco interesan a los afectados.

De la misma forma, solo puedo reconocer la labor de nuestras Fuerzas Armadas, quienes al final del día reciben una orden y su misión es cumplirla para que la sociedad civil descanse tranquila.

A escasos meses de comenzar un nuevo periodo presidencial, México se encuentra en un punto de inflexión y corresponde al Presidente entrante –sea quien sea- entender que esta lucha es necesaria pero que en su desarrollo existen más vertientes, además de la batalla frontal.

Angel Silva Juárez

 

Estado Mayor

Anuncios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *