Busca Rusia recuperar mercado aéreo en México

Helicóptero Mi-8. Foto: EspecialTodo indica que las aeronaves militares norteamericanas, francesas y alemanas regresaron para quedarse, pero también que los fabricantes rusos están dispuestos a pelear el mercado en el que alguna vez fueron líderes y que representó en su momento uno de los puntos culminantes en la relación comercial entre México y Rusia.

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México, 26 de febrero.- El Ejército y la Marina no quieren más helicópteros rusos. Los mandos de ambas secretarías dejaron de mirar hacia Europa del Este y decidieron dejar de lado las compras de material aéreo menos costoso, más confiable, hecho para trabajo pesado en toda clase de ambientes.

Dejaron de apostar por los caballos de batalla Mi-8 y Mi-17 de Russian Helicopters y voltearon de nuevo hacia los Estados Unidos, Francia y Alemania para hacerse de aviones y helicópteros con la idea de unificar sistemas operacionales y homologar, en el mediano plazo, las características de una flota que iba en picada.

Alexander Mikheev, director general de Russian Helicopters, reconoce la situación, acepta que firmas como Sikorsky, Airbus Helicopters (antes Eurocopter) y la alemana Grob “invierten grandes sumas de capital en el desarrollo de nuevas tecnologías y creación de nuevos productos”, pero adelanta que el holding que encabeza está pugnando por recuperar los espacios que ganó a principios de la década de los años noventa, cuando el gobierno mexicano adquirió las primeras aeronaves para transporte de tropas, en el contexto del alzamiento zapatista en Chiapas.

El responsable de Russian Helicopters destaca que en los noventas México adquirió un gran número de helicópteros de las series Mi-8/17. Hoy, agrega, “el Ejército Mexicano y su flota utilizan más de 50 helicópteros de las series Mi-8/17, así como el Mi-26 para transporte de carga militar”, aparatos que “juegan un importante rol en la lucha contra los grupos ilegales armados de la región”.

 

Los años maravillosos

Un documento de la Embajada de Rusia en Chile fechado en abril de 2002 señalaba, en un recuento sobre las compras de material aéreo de ese país en Latinoamérica, que desde 1994 México había adquirido hasta ese año 35 helicópteros: 11 Mi-8 y 24 Mi-17. Después se sumarían a la flota ruso-mexicana otros tres aparatos Mi-17 y dos helicópteros gigantes Mi-26.

En los años siguientes, la Marina y la Policía Federal incorporarían a sus flotas nuevas unidades Mi-17 para ser artilladas y usadas en operaciones de transporte y ataque contra cárteles dela droga.

En junio de 2009, un análisis del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) titulado Las relaciones económicas entre la Federación de Rusia y América Latina y el Caribe: Situación actual y Perspectivas, señalaba que el intercambio bélico entre México y Rusia había iniciado en forma en 1994 y que en ese lapso nuestro país había adquirido 65 aeronaves, entre helicópteros y aviones para diversos propósitos militares.

El texto recordaba que en 2006 la Marina y la empresa Russian Helicopters establecieron en la Base Naval de Las Bajadas, en Veracruz, un centro de mantenimiento para helicópteros Mi-8 y Mi-17 que contaba con personal mexicano entrenado en Rusia. Se adelantaban también los planes para la creación de otro centro de reparación más avanzado pero este no llegó a concretarse.

Los años del último gobierno priista y del primero panista fueron los del crecimiento y auge en la compra de material aéreo ruso. Aviones Antonov, helicópteros Mi-8, Mi-17 V y hasta Mi-26, junto con sistemas de defensa tierra-aire tipo Igla-SAM y camiones Ural, llegaron a México para integrar un stock de pertrechos que, sin embargo, no significaban un rearme y mucho menos representaban el inicio de una estrategia de modernización a largo plazo.

 

Fin del juego

El material aéreo ruso cumplió a satisfacción su periodo de vida útil en México. Llegaba el momento de renovarlo por etapas, lo cual comenzaba a ocurrir al enviar helicópteros a la planta de mantenimiento de aviones y helicópteros de San Petersburgo, pero comenzaron a surgir toda clase de problemas de logística y existencia de piezas para reparaciones menores y sobre todo para recambio de motores.

Las cosas se complicaron todavía más, llegando a acusaciones de robo, al congelamiento y posterior rompimiento entra la Marina (primero) y Russian Helicopters. Casi al mismo tiempo la Sedena decidía cortar también toda relación contractual para compra de nuevos aparatos, dejando solo por cumplir la parte final de los convenios de mantenimiento y reparación de 19 aparatos Mi-17V.

El final de una exitosa relación comercial basada en la efectividad, bajo costo, resistencia y maniobrabilidad de los helicópteros Mi-17V, comenzó a finales de mayo de 2007, en el primer año de gobierno de Felipe Calderón y del general Guillermo Galván al frente de la Sedena y del almirante Francisco Saynez en la Secretaría de Marina.

La Marina hizo válida la cláusula de mantenimiento y reparación contratada con la empresa rusa Rosoboronexport –encargada de vender armas y equipo como un ente estatal que aglutina a varias empresas de diversas ramas de la industria militar– y envío tres aparatos Mi-17V al taller de la compañía en San Petersburgo para mantenimiento mayor, que incluía cambio de motores.

El costo del mantenimiento se acordó en 3 millones, 600 mil dólares norteamericanos, de acuerdo con el contrato SCIA/005-2007. Uno de los aparatos era el helicóptero AMHT-214 (comprado y entregado por Rusia en 1995), al que se le debían cambiar los dos motores y efectuarle actualizaciones en el sistema de radiocomunicación y navegación.

Los ingenieros desarmaron las partes para el mantenimiento mayor y al revisar los números de serie de los dos motores del 214 (seriales 708788410007 y 7087883000396) descubrieron que eran los mismos que tenían reportados como desaparecidos, robados, junto con otros materiales y componentes, de las bodegas de la empresa armadora  ¡en el año 2001!

Los rusos notificaron lo ocurrido un año después y además acusaron a la Armada de México de utilizar aeronaves con piezas y material robado. Para esos momentos la Secretaría de Marina ya había entregado el cincuenta por ciento del monto total de la reparación y cambio de piezas y exigía la entrega de las aeronaves porque no tenía con qué cubrir el déficit de helicópteros para labores de apoyo a población civil y para operaciones contra el narcotráfico.

La Procuraduría Militar de la Federación Rusa determinó, pese a las protestas de la Armada de México, que investigaría exhaustivamente hasta dar con los responsables y que por ello no entregaría el AMHT-214. Los otros dos aparatos fueron devueltos fuera del plazo pactado.

Tres años después la Federación Rusa canceló la investigación y desistió toda indagatoria sobre los dos motores supuestamente robados. El helicóptero se reincorporó a un buque y participó, en el 2014, en los ejercicios navales multinacionales Partnership of the Americas.

La historia fue revelada por un el periódico Excélsior, en una nota en la que señalaba al final que la empresa rusa había sido inhabilitada por tres años para operar en México debido a las graves irregularidades y a las acusaciones hechas hacia la Marina.

Los representantes de Rostec, la empresa estatal rusa que controla al holding Russian Helicopters, indicaron en su momento que nadie del diario los buscó para corroborar si era cierto el dato de la inhabilitación y negaron tajantemente lo escrito. Adelantaron que demandarían por los daños causados con la información publicada pero al final no ocurrió nada.

 

America, again

El gobierno mexicano cerró filas tras el choque con los rusos. En 2007, la Sedena presentó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) los documentos de Análisis Costo-Eficiencia para la compra de “Helicópteros Nuevos para Apoyo de Operaciones de Alto Impacto y Plan DN-III-E”.

El material seleccionado eran seis aparatos EC-725 Cougar, de la empresa franco-española EADS Eurocopter, con un costo final aproximado de 7 mil 496 millones, 646 mil, 326 pesos con 54 centavos (sumando los costos de ejecución del proyecto por 6 mil 831 millones, 140 mil 217 pesos con 74 centavos, y los costos de operación y mantenimiento por 1 mil 368 millones, 309 mil 015 pesos con 12 centavos).

El documento mencionaba brevemente que las enormes cargas de trabajo a las que estaban sometidos los aparatos Mi-8 y Mi-17, además de “la poca disponibilidad de refacciones en el mercado internacional, originan dificultades para su mantenimiento y conservación, acentuando la dependencia logística del fabricante”.

La mención se limitaba a señalar que la compra de los Cougar serviría también para “apoyar” a los Mi-8/17, insistiendo en que el tiempo de operación y las cargas de trabajo constantes hacían muy difícil darles mantenimiento adecuado, a lo que se sumaba el problema de los componentes en el mercado mundial.

La suerte de los helos rusos quedó sellada tras el incidente del supuesto robo de motores y la cadena de desencuentros con los representantes de la empresa estatal de ese país.

 

Iniciativa Mérida…and more

La guerra antidrogas de Felipe Calderón potenció el acercamiento militar y estratégico de México hacia los Estados Unidos.

No solo se trató de unificar lo más posible los criterios para combatir al narco, sino también para involucrar al país y a sus fuerzas armadas y policiales en la lucha contra el terrorismo y en otras agendas de seguridad binacional –como el tráfico de armas, municiones y personas– que pasaron a segundo plano o fueron completamente desatendidas.

En ese contexto se fue dando la modernización de las fuerzas armadas mexicanas, anunciada desde el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, con el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2013-2018, que plantea la compra de 175 aeronaves como una de las metas más importantes para rearmar, modernizar y dinamizar a una fuerza aérea abandonada durante décadas.

El documento detallaba en el 2013 que la FAM contaba entonces con “una flota de 346 aeronaves, de las cuales, 204 se encuentran operativas y 142 están fuera de servicio”.

Al respecto, añadía, “el 55% de las aeronaves cuentan con más de 21 años de servicio. Para revertir esta situación, se tiene considerado la adquisición de diverso material de vuelo, entre ellos, 91 helicópteros, 81 aviones y tres sistemas aéreos no tripulados”.

A la fecha la FAM ha adquirido 105 aeronaves y avanza al ritmo que se tenía previsto, aún pese a los escenarios de crisis económica mundial y sus afectaciones y recortes en el presupuesto de los últimos años en México, en donde la orden presidencial es la de no escatimarle recursos al ejército, a la marina y a la policía federal.

Datos del sitio de análisis especializado Global Fire Power (GFP), dedicado a llevar estadísticas bélicas mundiales, indican que México se ubica por su poderío militar, en el sitio 31 de una lista de 126 naciones revisada cada año de manera constante.

En su listado más reciente el GFP indica que México cuenta con una flota de 400 aeronaves, integrada por 6 aviones interceptores (los F-5E), 42 aparatos de ataque, 239 unidades para transporte de personal militar, 123 aviones entrenadores, 189 helicópteros (entre ellos los que están artillados con distintos sistemas de armas) y ningún helicóptero de combate construido como tal.

En el 2015, ubicado en el mismo sitio 31, México contaba con 362 aeronaves (6 cazas, 43 aparatos de ataque, 199 transportes de tropas, 81 aviones entrenadores, 169 helicópteros -artillados o no- y ningún helicóptero de combate.

En el 2014 México tenía 373 aeronaves: 6 cazas, 43 de ataque, 191 de transporte de tropas, 95 aviones entrenadores, 176 helicópteros (artillados o no) y ninguno de combate.

El sitio GFP no distingue en sus estadísticas cuántas aeronaves son de la FAM y cuántas de la Marina o de la Policía Federal.

 

En 2007, al inicio del mandato de Felipe Calderón, la Sedena que encabezaba el general Guillermo Galván reveló en un documento interno la gravedad de la situación en la operatividad, infraestructura, funciones y futuro inmediato de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).

El secretario indicó entonces que la FAM contaba con 369 aeronaves: 259 de ala fija (aviones) y 110 de ala rotativa (helicópteros). A esa cifra se sumaban otros 58 aparatos (50 helicópteros y 8 avionetas Cessna) que la PGR le entregaría a la Sedena para que los usara y administrara en definitiva. Así, la FAM iniciaría el sexenio calderonista con 427 aeronaves.

 

Ya regresamos

Para Alexander Mikheev los competidores norteamericanos y europeos en el mercado de los helicópteros y aviones militares son muy respetados y seles debe dar el crédito que les corresponde porque invierten grandes sumas de dinero en sus nuevas tecnologías.

“Sin embargo, esto también conlleva a ciertos riesgos. Los modernos helicópteros occidentales se han vuelto tan sofisticados y de alta tecnología que son virtualmente imposibles de operar y darles servicio tan fácilmente”, dice.

Esto crea ciertas ventajas competitivas para los productos Rusos y tenemos que aprovecharlas, agrega.

Mikheev insiste en que los aparatos rusos Mi-17V, los que más se usan en Latinoamérica, están equipados con las actualizaciones de último momento en aviónica, sistemas de navegación y de comunicaciones: “pueden volar a cualquier hora del día y en cualquier condición meteorológica; aún son fáciles de operar y esto ha sido siempre nuestra principal ventaja competitiva”.

El año pasado, durante los festejos por el centenario de la creación de la FAM, la Cámara de Diputados recibió el documento FUERZA AÉREA MEXICANA, La aviación militar, un siglo de historia (1915-2015), avalado por la Comandancia General de la Fuerza Aérea, en el que se describen las tres fases de modernización de dicha arma hasta el año 2030.

La primera fase comprende el sexenio actual (2013-2018) y en ella se comprarán 24 helicópteros UH-60 (Black Hawk); 24 helicópteros Mi-17; 36 helicópteros Bell-407 AH; 48aviones entrenadores Texan T-6C; 1 avión Grumman y 8 aviones ambulancia KA, para  total de 141 aparatos.

La segunda fase de modernización de la FAM abraca del 2018 al 2024 y comprende la compra de 24 helicópteros UH-60 (Black Hawk); 24 helicópteros Mi-17; 12 helicópteros Bell-407 AH; 30 aviones Texan T-6C; 7 aviones C-235; 3 aviones C-130J (Hércules, nuevos) y 4 aviones Boeing737-700, para totalizar 104 aparatos.

La tercera y última fase va del 2024 al 2030 y significará la compra de 24 aviones interceptores; 3 aviones KA 350 con sensores de vigilancia, y 3 aviones Embraer-145, equipados con radares aéreos, para sumar 30 aparatos.

En total, entre el 2013 y el 2030, la FAM tiene proyectado comprar 275 aeronaves (131 aviones y 141 helicópteros) para consolidar su modernización operativa.

La parte del documento que se refiere a las tres fases de compra fue elaborada por la Comandancia General de la FAM, que hasta la fecha no ha adquirido ninguna aeronave de fabricación rusa pese a estar aparentemente contempladas en la modernización de la Fuerza Aérea Mexicana.

Los Presupuestos de Egresos de la Federación (PEF) de la Sedena para los años 2014, 2015 y 2016 no mencionan en los Programas y Proyectos de Inversión (PPI) la compra de aparatos Mi-8 o Mi-17.

 

Desperdicio

Pilotos en activo en la FAM y personal que perteneció a la Marina se suman a lo dicho por el funcionario ruso y defienden las virtudes de los Mi-17V señalando que estos aparatos son auténticos caballos de batalla, que tienen un empuje y fortaleza en condiciones adversas que un Black Hawk o un Cougar jamás igualarán, que son unidades menos costosas en reparación y duraderas si se les da un buen mantenimiento preventivo.

Los Black o los Cougars nunca harán en la sierra el trabajo de carga y desplazamiento constante que hacen los Mi-17 en operaciones para extinción de incendios o para carga de víveres en época de huracanes, añaden.

Los pilotos entrevistados, que pidieron el anonimato, recuerdan por ejemplo que la compra de aparatos como los muy llamativos CH-53 Yasur, adquiridos de segunda mano a Israel en el 2005.

Ninguno de los cuatro aparatos funcionó como se esperaba. Dos fueron utilizados para abastecer de piezas a las otras dos unidades. Al final, uno fue dado de baja para ser usado como pieza de exhibición en las exposiciones itinerantes del ejército mexicano La Gran Fuerza de México y el otro fue donado a un municipio en el estado de Hidalgo hace dos años.

El CH-53 permanece abandonado en un terreno cerca de la carretera que lleva al municipio de Apan.

Jorge Medellín

@JorgeMedellin95

Estado Mayor MX

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