El Profe Moreira



Humberto Moreira. Foto: TelevisaMéxico, 19 de enero.- La sombra del infortunio borra todos los colores de la vida de Humberto Moreira, como si por decreto mayor una historia plena de luz quedase en la oscuridad.  Así no era, así no debe ser el destino de uno de los hombres más honestos, generosos y carismáticos que he conocido.

Anuncios

El Profe Moreira es, fue durante su paso por el poder, el hombre menos interesado en ganar dinero.  Cuando se casó con una mujer de gran fortuna personal, acostumbrada a otro estilo de vida, le costó enormidades acostumbrarse a lo que su familia política veía como gastos normales.

De ahí que no haya existido en él interés alguno para hacer fortuna personal. No se sirvió del poder.  Humberto quería, por encima de todo, la trasformación de la sociedad donde creció.  Que los pobres fuesen cobijados por el gobierno, con una ingenuidad extrema y que parecía política populista.  Quería hacer política todos los días.  Y, admito que estúpidamente, convertirse en un gobernador que también, aparte de la gran obra social, construía.  Puente tras puente, comunicó ciudades. Carretera tras carretera, quería que el camino llevase abundancia a los pueblos.

Su prisa, enorme, era por cambiar, por transformar su Estado.  No le importaba mostrarse como limosnero, pedigüeño ante los empresarios locales, riquísimos, para conseguir su colaboración a veces como cemento para construir, construir, construir.

Y eso lo perdió a la larga, porque en esa compulsión para hacer no se dio el tiempo para revisar finanzas, para desconfiar de los suyos, en especial de Javier Villarreal.

Si alguien fue nefasto para el gobierno de Moreira fue, antes que ninguno, Javier Villarreal.  Este sí dedicado a enriquecerse, dueño del poder del dinero público.

Villarreal engañó a Moreira en dos vertientes:  Una la de su enriquecimiento personal, absurdo en su expresión inmediata que lo llevó a derrumbar una pared de su casa para colocar una pantalla de televisión gigante, que compro en una tienda local por más de 100 mil pesos en un acto de ostentación que provocó el rechazo de muchos dentro del círculo cercano del gobernador.  Otra la de sus engaños, sus trampas, sus mentiras, todo lo que envolvió una realidad sin recursos.

Moreira decía que algo, un puente, una carretera, una obra pública, debía hacerse.  Y Villarreal no se negaba, no decía no, no dejaba de pagar a los contratistas… aunque no hubiese dinero en las arcas.  Con su enfrentamiento con el Presidente Calderón, llegaban menos recursos federales y esto empeoraba la realidad, porque Moreira no quería pararse.

Ese endeudamiento público, anterior al fraude de Villarreal con documentos falsos de recursos federales, permitió los importantes programas sociales que todos olvidan, como las farmacias de la gente, o las tarjetas para comprar comida, o el seguro estudiantil, las mochilas, los útiles que recibían todos los niños…

Como pocos gobernadores Humberto Moreira tuvo un altísimo índice de aprobación popular, superior al 97 por ciento.  Y era verdad, era una popularidad tan extrema que podía volverse una pesadilla para poder trabajar.  En cada evento público Humberto Moreira tardaba más de una hora en poder caminar hasta el presídium, la gente lo abrazaba, lo saludaba, le hacía peticiones, lo quería tocar como a un ídolo de Hollywood, un cantante de moda.

Y es que Humberto es, siempre fue, auténtico.  Para hablar como un pueblerino, para comer gorditas de frijol, para bailar en una plaza, para escuchar a la gente, para resolver problemas locales como un gran líder social.  Eso era, eso ha sido siempre: Un líder social con un carisma enorme.

Detrás de esto, de esta inmensa popularidad cierta, estaba un gobierno enfocado a la gente.  Y muchas decisiones, detrás de bambalinas, fuera de la luz pública, eran tomadas en consenso con Rubén, su hermano mayor.  Entre su gente éste estaba considerado como el “cerebro”.

La influencia de Rubén Moreira en el gobierno de Humberto era inmensa.  Muchas decisiones de cambios, o de permanencias, fueron tomadas por él incluso contra la opinión del Profe.

Ya he hablado en muchos espacios públicos sobre la protección de Rubén Moreira al entonces fiscal Humberto Torres Charles, pese a los señalamientos militares sobre su protección a los Zetas y otros criminales.  En que siguiese en el gobierno de Humberto ganó la opinión de Rubén.  Como también ésta estuvo detrás del nombramiento de Jorge Torres como gobernador sustituto cuando Humberto se fue a dirigir al PRI.

Rubén recomendó la llegada de Javier Villarreal a las finanzas del Estado, como hizo con todos los nombramientos importantes, de primer nivel.  En esta gran cercanía jugó un papel muy importante David Aguillón, que era el jefe de prensa, pero en los hechos hacía labores de inteligencia, de política, y a quien Rubén siempre utilizó para convertirse en gobernador.

A Humberto no le convenía que Rubén fuese gobernador, no era su deseo ni su meta, al contrario.  Pero se impuso el cariño de hermanos, y le permitió operar para eso, desde convertirse en líder local del PRI y ganar las elecciones con todo el aparato electoral del Estado, oficial, que Humberto había construido.

En los hechos Rubén “cogobernó” con Humberto, con beneficios invaluables en lo personal y en lo político, sin pagar ningún costo.  Rompiendo brutalmente con su hermano apenas se convirtió en gobernador.  En una tragedia familiar que envolvió el asesinato del hijo del Profe, cuando su hermano en el poder le quitó protección pública, seguridad personal.

Si no recordamos esta realidad, no estaríamos viendo la película completa de Humberto Moreira.

Los Zetas, sobre todo su líder muerto por la Marina años después, tuvieron una gran influencia en el gobierno de Humberto Moreira por decisión de Rubén Moreira que sostuvo, contra toda la información militar, contra los hechos que así lo demostraban, al fiscal Humberto Torres Charles a quien sigue defendiendo.  La gran popularidad social de Humberto permitió que Rubén pudiese ser diputado federal y gobernador.

¿Dónde estaba Rubén mientras en la oficina de Javier Villarreal hacían un desastre con el dinero público?

Me consta que Humberto no se enteró, no le permitieron enterarse, no supo enterarse de lo que pasaba con las finanzas públicas.  Ese fue un error inmenso.  Pero no quiere decir que haya robado dinero alguno.

Humberto podría vivir cómodamente mantenido por su esposa Vanessa el resto de su vida.

Hasta antes de la llegada de Vanessa, con su estilo de vida fronterizo, con la vida de una niña rica detrás, Humberto vivía de forma extremadamente modesta.  Siempre se sintió incomodo en su nueva casa construida y amueblada al gusto de su mujer.  Nunca fue hombre de lujos, ni el vestir ni en el comer, en nada.  Le apuraba la gente, la que estaba cerca de él y toda la gente de Coahuila.

Cuando llegó a la dirigencia del PRI nacional lo hizo a sabiendas que sacrificaba una posible candidatura presidencial.  Lo hizo a sabiendas, gustoso porque su institucionalidad y su relación con el gobernador Peña Nieto así lo definía.  Ya había cumplido sus metas, de educación, de protección a la mujer, de obras sociales, de un gran avance en combate de pobreza, en Coahuila.  Y creía, de verdad estaba convencido, que Jorge Torres, un empresario amigo de Rubén, iba a cuidar la salida, sus programas, todo lo que ya estaba listo.

Jorge, un hombre inteligente, se desfasó con el poder.  Como sucede a muchos, pero no creo tampoco que tuviese interés en robar millones de dólares como lo acusan los gringos.  Siempre tuvo dinero familiar, siempre tuvo dinero en Estados Unidos.  En su casa había un cuadro de Rembrandt en el comedor…

No conozco a fondo qué pasó con su tiempo en el poder porque no estuve en Coahuila. Pero me resultan muy absurdas las acusaciones en su contra, a diferencia de lo que sucede con Javier Villarreal y cómplices que sí tuvieron oportunidad para robar mucho dinero.

Javier no era, además, gente de la mayor confianza de Humberto.  Así que no lo habría hecho su socio en ninguna empresa, si es que estas existieron.

A su salida de la presidencia del PRI seguramente le debieron seguir pagando su sueldo, fue, creo que es todavía, amigo de Enrique Peña Nieto a quien lo ayudó mucho políticamente. Con quien pactó su sucesión, a quien le hizo entender que le convenía que el candidato fuese Eruviel Ávila por su gran popularidad, porque si no era candidato del PRI lo sería de otro partido.

Pero, insisto en esto, Humberto podía vivir sin problemas con el dinero que el padre de su mujer le regaló cuando se casaron.  Fortuna personal que él le preocupaba en lugar de alegrarlo.

La gran tragedia de la vida de Humberto Moreira, que modificó su vida, fue el asesinato de su hijo.  Por intervención de un comandante de la policía de Acuña, Rodolfo Castillo, que el general Ubaldo Ayala Tinoco cuando fue director de esa policía pidió despedir, y por la fuerza del propio fiscal Torres Charles ahí permaneció.

Los Zetas lo asesinaron porque habían matado a un sobrino de uno de sus jefes en un operativo federal, ahí en Coahuila.  Quisieron matar al sobrino del gobernador, pero éste no se presentó en el funeral.  No fue su asunto, ya instalado en el rompimiento con Humberto.

Nada le hizo más daño, lo destruyó más que esta muerte.  Humberto se dedicó a buscar a los asesinos y después, para combatir un poco tanto dolor, decidió irse al extranjero.

Y ahí se firmó otra sentencia en su contra brutalmente injusta.

Hoy Humberto, el Profe Moreira está injustamente encarcelado en Madrid.  Y su amigo el Presidente Peña Nieto pide no apresurarse a su defensa, esperar por mayor información igual que sentenció la dirigencia priísta.  Sufre una lapidación mediática extrema sin oportunidad de defenderse y enfrenta un juicio que ha sido sumario, donde ya existe una sentencia en su contra.

Yo no sé bien en qué pueda creer Humberto Moreira, pero conozco su fortaleza interna, su capacidad de recuperación frente a las peores tragedias, su gran calidad humana, y todo ello debe ayudar.  Debe sostenerlo en el peor escenario a imaginar. Yo, supongo que no soy la única, confío en su inocencia.  Creo que el destino existe y éste, tan oscuro, no es el destino de Humberto.  Falta mucho por vivir, por verse, por saberse.  Falta que la rueda de la fortuna de la vida y el poder de muchas vueltas todavía…

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor MX



Anuncios

  1 para “El Profe Moreira

  1. alejandro rodriguez herrera
    19 de Enero del 2016 en 14:00

    Caray reconozco en Isabel Arvide sus vivencias que la han hecho portadora de muchas noticias relacionadas tanto con las fuerzas armadas como con la política mexicana, sin embargo yo no puedo hablar ni a favor o en contra de Humberto Moreira, lo que si es determinante si era gobernador debió de conocer, supervisar y autorizar los dineros del erario, eso era su obligación,si robo o no robo, eso repito no lo sé, pero si sé, que se comportó irresponsablemente en vigilar el funcionamiento de sus dineros…y en ello lleva la culpa..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *