México, 2 de octubre (Reforma).- El Comité 68 demandará a la PGR reabrir el caso del ex Presidente Luis Echeverría, a 47 años de la masacre en Tlatelolco.
“El caso no prescribe. Es genocidio y 68 está reconocido como genocidio, ya como verdad histórica, verdad de Estado, verdad judicial. Eso no está a discusión, así está caracterizado de acuerdo al derecho interno, no al internacional”, señala Carolina Verduzco, integrante del Comité 68.
Entrevistado por separado, Félix Hernández Gamundi, dirigente del Consejo Nacional de Huelga (CNH) en 1968, expresa su preocupación porque se repitan hechos de represión y persista la impunidad y la injusticia.
“El 47 aniversario nos encuentra en una situación tremendamente difícil, porque se están repitiendo eventos en la vida nacional que creíamos superados. Eso es lo grave”, dice.
Y enumera el 10 de junio de 1971, cuando ocurre otra matanza de estudiantes en el DF por parte del grupo paramilitar conocido como Los Halcones; la masacre de casi una veintena de campesinos en Aguas Blancas, Guerrero, en 1995; la matanza de 45 indígenas en Acteal, Chiapas, en 1997; el asesinato de 11 jóvenes, acusados de ser guerrilleros, en El Charco, Guerrero, en 1998; el asesinato de 22 “presuntos criminales” en Tlatlaya, Estado de México, en 2014, así como la muerte de 6 personas y la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, también en 2014.
“Ahora, supuestamente son los narcos. Por eso tiene sentido decir que es el Estado, un Estado cuya esencia es el autoritarismo y la represión, y por eso necesitamos un nuevo Estado”, dice Hernández Gamundi.
El ex líder estudiantil, quien estuvo preso en Lecumberri dos años y medio, llama a no perder la esperanza.
“Nosotros de 68 traemos una cuenta pendiente que es que la impunidad viene desde entonces y seguramente desde mucho más atrás…Es una estela muy larga de agravios y lo más grave es que cada día hay uno nuevo. (…) Pero si perdemos la esperanza no existe nada más”, manifiesta.
Carolina Verduzco, quien en 1968 estudiaba la secundaria, considera que el acercamiento de jóvenes a su organización muestra que esa lucha continúa.
“Tenemos jóvenes en el Comité y eso es importante. Las cosas, por feas que se vean en algún momento, también te traen sorpresas y estamos empeñados en que haya frutos”, señala.
Por su parte, Raúl Álvarez Campa, quien no había nacido cuando ocurrió la matanza de Tlatelolco -tiene 41 años-, también aboga por la importancia de recordar la efeméride.
“Mientras los reclamos de justicia, que van con la impunidad de la mano, sigan presentes, pues el 2 de octubre es un referente”, planteó el hijo del extinto Raúl Álvarez Garín -líder en el 68- y nieto del líder ferrocarrilero Valentín Campa.
Asimismo, desde su adherencia al Comité 68 insistió en que no se puede tirar la toalla.
“Pues lo que se aprende (del 68) es a no quitar el dedo del renglón. Yo creo que lo peor es caer en este nihilismo o indolencia de que ‘es que no hay nada que hacer’. Claro que hay que hacer, eso es más bien lo que quisieran, que la gente botara la toalla. Pero no puedes botar la toalla porque además estoy convencido que si haces eso, peor te va”, comentó.
Guadalupe Irizar
