¿Qué sabe Cienfuegos?. Irrumpe un homenaje para hablar de la amenaza violenta.

México, 6 de diciembre.- El tono era especialmente cálido.  Roberto Borge había escrito un discurso pundoroso, en verdad agradecido, hasta emotivo.  El recinto tan pequeño no acusaba las medidas extremas, estilo Obama, de seguridad que habían sido ordenadas.  Hasta las mujeres militares que habían portado la bandera del Estado suavizaban el tono.

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El titular de la Sedena asistía como invitado especial al homenaje al Ejército por su centenario.

El gobernador hablaba a nombre de sus antecesores para agradecer el trabajo, aquí sí que físico, de los soldados que desde que hay uso de memoria han ayudado a construir caminos, muelles, puentes en la entidad. Nada desentonaba.

Y el general Cienfuegos comenzó a hablar.  De corrido.  Con la deformación propia de instructor militar.  Casi atrabancado.  Lugares comunes, agradecimientos, expresiones castrenses sobre la lealtad… hasta que habló de una amenaza criminal que necesita de la voluntad de todos los quintanarroenses para ser combatida, de una violencia que debe y será vencida.

Utilizó, textual, la palabra amenaza para referirse a unos criminales que no estaban invitados al festejo.

Y que, definitivamente, no son parte de la Geografía, menos de la cotidianidad de Quintana Roo.

¿Qué sabe Salvador Cienfuegos que ignoramos millones de mexicanos?

Porque quiero creer que revisó bien su discurso. Y que nada del paisaje, frente a la Bahía de Chetumal calma como espejo, podía recordarle el Norte del país urgido de combatir a criminales.  Menos todavía podía haber pensado, el clima era hasta benévolo, que había llegado a Guerrero con su cauda de guardias civiles.

¿Quién informa al titular de la Sedena de la realidad local?

La ceremonia comenzó con minutos de retraso, lo que en lenguaje caribeño es de una puntualidad extrema.  Con la pésima organización del joven líder de los diputados José Luis Toledo que pronunció un discurso de primero de Secundaría confundiendo grados y calificativos, había lugares vacíos.

En un ritual que comenzó en otro sexenio se había invitado a la esposa de Mario Villanueva Madrid, que casualmente está preso en una cárcel de Estados Unidos… A su lado el nuevo jefe militar de la X Región, todavía incómodo en su papel, el general Jesús Javier Castillo, que fuese Jefe del EMP con Felipe Calderón.

El Congreso del Estado es muy pequeño.  Las gradas las ocupaban personal de tropa y unos cuantos invitados.  Una ausencia resultó inmensa para la política local: El controvertido general Carlos Bibiano Villa, titular de la Secretaría de Seguridad Pública local que enfrenta el enésimo de sus escándalos por la protección al director de la cárcel de Chetumal donde se encontraron 20 kilos de mariguana hace días.

Trascendió que el general Salvador Cienfuegos pidió que no fuese invitado.

En Quintana Roo el Ejército tiene mucho cariño, la gente los ve con respeto, se les recuerda actuando en huracanes e inundaciones.  Esto hacía que el homenaje, la inserción con letras de oro en el Congreso fuese todavía más grato.  Borge tuvo el talento político para hacer que sus candidatos ganasen, a tope, las elecciones para diputados locales así que la subordinación al poder Ejecutivo era más que obvia.

Todo perfecto.  Hasta la grata ausencia del general Villa.  Todo menos la advertencia, la mención de esa amenaza terrible que es el crimen organizado, la violencia… Una voz de estridencia que preocupa en exceso.

Todo el esfuerzo del gobierno de la República en materia de comunicación, que es apabullante, que busca acotar el tema de la violencia para decir lo menos, se estrelló con una pared tan fuerte como el blindaje de todos los vehículos que pidió Cienfuegos para su transporte.

¿Por qué el miedo?  ¿Por qué tanta seguridad? ¿Por qué fuimos advertidos de que debemos trabajar contra los criminales en una parte apacible de la República que vive del turismo, que a su vez necesita confiar en la paz social, en la tranquilidad, en las seguridades vigentes?

Si fue un simple brinco de discurso, bien haría Cienfuegos en cambiar a quien se los escribe… Y de paso, porque no creo que la haya visto, en uniformar a su fotógrafa  logo inmenso de la SEDENA peinada como Gloria Trevi y con zapatos rojos…

Isabel Arvide

@isabelarvide

Estado Mayor

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