Un damnificado “bueno”: perder todo el cultivo en Quintana Roo

Cultivo de maíz. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Cultivo de maíz. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

México, 19 de septiembre.- “Aquel pobre no tiene dónde poner el ganado”, es el comentario acerca de uno de los ejidatarios contiguos… En tres días, se desbordó la laguna inundando las tierras del ejido. Hace tres años, el ejido para mí era una referencia de los libros de civismo, ciencias sociales, historia de la primaria y secundaria. Materia de defensa durante la preparatoria. De resguardo intelectual en pro del país en las horas de la universidad. De deseo y anhelo en los años posteriores a la carrera, al grado de enunciar que “uno estudie los doctorados para que los nietos puedan ser campesinos”. Hoy, es mi preocupación, es ser noticia cuando todo lo que uno trata, es de salvar dos años de trabajo. De imposibilidad ante la naturaleza y el agua. De preocupación por lo que sucede alrededor. De piernas fatigadas de recorrer cinco kilómetros en aguas hasta el pecho en varios metros.

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Se perdieron los cultivos. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Se perdieron los cultivos. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

 

Camino "saca cosechas" secundario. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Camino “saca cosechas” secundario. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

 

México quizá se enfrenta a una de las mayores crisis desde el fatídico 19 de septiembre. Hoy, 18 de septiembre, con botas escurriendo lodo y grava, el entrepierna rozado, la espalda y abdomen con roces de cheché y los brazos cubiertos de picaduras de mosquito, me siento afortunado de -nuevamente- estar en las mejores condiciones de los afectados, de ser un damnificado “bueno”, a 28 años de los sismos que devastaron mi colonia Roma y siguen siendo pesadilla y motor inmediato de evacuar cualquier instalación.

Veo los noticieros… qué remotos y lejanos aquellos días de inicio de siglo donde llevaba la responsabilidad como realizador de CNI Noticias y las juntas a las 18:00, 20:00 horas, supervisar las notas sobre las inundaciones y ver a los afectados, de buscar imágenes “las de mayor impacto, donde se vea el nivel del agua y la afectación”. Ahora soy uno de los -quizá- millones de protagonistas afectados. Y no quiero ver imágenes ni caminar “lo más afectado”.

Camino "saca cosechas". Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Camino “saca cosechas”. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

 “Perdimos todo”, fue el despertar del grito, “quizá se salva algo de maíz”. Las caras tristes de todos, perder tanto alimento, tanto cultivo a meros días de cosechar. Habrá que revisar -me digo mientras camino/navego/nado 130 cms. de agua- cuándo le sucedió esto al país. Empero, no se nos fue la vida. No se cayó un cerro. No hay los problemas de Guerrero, Tamaulipas y Veracruz. (Al final del noticiero, me lo repito mientras veo el reporte meteorológico con avisos por las próximas 48 horas).

Desgracia agrícola. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Desgracia agrícola. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

 

Se perdieron los cultivos. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Se perdieron los cultivos. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Hay alerta de inundación del Río Hondo. Se pronostican más lluvias. La eterna península de Yucatán seca, hoy desborda agua. Cuando “lo más duro, las imágenes más cabronas” que pide el realizador (me doy de topes hoy) pasen, comenzará esta tragedia: la pérdida de miles de milpas de autoconsumo. La milpa y el autoconsumo siguen estando “a esa enorme distancia que sólo cuando se vive fuera de la capital, se comprende que no es de kilómetros, sino de años y rezagos de la historia”, que sólo vivir en provincia dimensiona. Ya no es un tema de falta de abasto de supermercados o tiendas de autoservicio. Es LA comida de una, dos familias. Es EL sustento que tenían HASTA la próxima temporada de secas. El sustento de mis compañeros, de mis vecinos, de mis amigos.

 Así hay miles en Quintana Roo, Oaxaca, Campeche, Yucatán, Chiapas, Tabasco, Veracruz, Guerrero, Sinaloa, Tamaulipas, Zacatecas, Coahuila… y sigue creciendo la lista. Recuerdo la lista que me dejaron en tercero de primaria para el examen de geografía: memorizar los 31 estados y un Distrito Federal.

Saliendo con papayas en manos. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

Saliendo con papayas en manos. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

 

Ejidos al sur de Quintana Roo, 18 de septiembre

Ejidos al sur de Quintana Roo, 18 de septiembre

Cuidado con los caimanes”, “No nos vaya a salir una nauyaca”… y todo lo que veo es cómo cosecho el maíz que le falta 15 días para estar a tiempo, antes de que el agua lo pudra; las matas de papaya flotando en una “laguna” donde eran necesarios cientos de litros al día para regarlas; cómo corto los plátanos que les faltaba diez días para cosechar, antes que las hormigas desesperadas se los coman escapando de la inundación. Hace 10 días, la conversación fue de buscar comprador a tiempo para los frutos, de cómo acomodar las nuevas matas de papaya y plátanos, de que no iba a alcanzar el terreno para el maíz, frijol, cebollas…

Con el agua al pecho, tomo una foto -deformación profesional- y me considero afortunado mientras cargo una penca de plátanos rescatada, ocho kilos de papayas envueltas en camisetas. ¿Dónde, dónde está la ayuda federal? Diez días y les hubiera podido brindar unas buenas toneladas de maíz a esos albergues. Cultivos ahora ahogados. Ayuda que ahora en vez de brindar, pregunto dónde y cómo se recibe.

 

 Soy una foto de las noticias.

 

"Lo que podamos cargar". Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

“Lo que podamos cargar”. Sur Quintana Roo, 18 septiembre. Foto: Bruno Cárcamo.

 

Retumban en mi mente las estrofas del Himno Nacional “y los ecos sonoros resuenen con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!”. Hay servicio celular por una breve ventana, entran correos, tuiters, llamada perdidas, un “¿Mañana vas a entrar de nuevo con toda la lluvia?”, desde el Distrito Federal.

Los camiones del Ejército van a La Unión y Río Hondo, a la (zona) cañera, que ahí está más rudo”, nos enteramos con el “chipi-chipi” en cara.

Video del recorrido aquí.

Bruno Cárcamo

Estado Mayor

 

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