El fracaso militar en seguridad pública

Alberto Reyes Vaca. Foto: EspecialMéxico, 22 de mayo.- En años recientes gobernadores de catorce entidades recurrieron a jefes militares retirados para resolver el problema de la inseguridad.  Todos ellos retirados.  Dos provenientes de la  Armada y el resto del Ejército.

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Sin tomar en cuenta los resultados, en Michoacán se nombró la semana pasada a un general en activo, recién ascendido.  Y se envió a varios coroneles para apoyarlo.  Sin haberse aclarado los pormenores se anunció que el general Alberto Reyes Vaca tendría una coordinación por encima de los mandos militares y de policías federales.

Lo que en la práctica no tiene estructura legal.

Por igual capitanes que generales están a cargo de instituciones de policía en provincia.  En su formación castrense no existe materia alguna que los prepare para estas funciones.

Aparentemente la llegada de estos militares habría de devolver tranquilidad a esas entidades.  No ha sido así.  Baste ver Tamaulipas  en donde desde la llegada del gobernador Torre Cantú ha habido militares en Seguridad Pública, igual que en Guerrero dos generales al hilo desde el anterior sexenio hasta hoy que buscaron a un Almirante.  O Michoacán en manos castrenses por varios años.

Y no existe forma de contabilizar la realidad a favor de los militares.

En una estructura rígida, de mando piramidal, como la vigente en la Sedena resulta difícil admitir el fracaso de forma estructural, en conjunto.  Por lo que el análisis los ha conducido, erróneamente, a atribuir esto a temas de mando interno.

El titular de la Sedena parece pensar que los jefes militares que no han dado resultados en el combate a la violencia, en la profesionalización de las policías, en la disminución de la violencia, fueron mal elegidos por el entonces Subsecretario Demetrio Gaytán Ochoa que era quien aprobaba los nombramientos, o incluso por el general Galván que directamente envió a varios de los actuales titulares de seguridad pública estatal a desempeñar sus funciones.  Sin ver que está precisamente en su formación castrense la razón de sus pobres o nulos resultados como jefes policiacos.

¿Por qué?  Precisamente porque son militares.

Y la realidad no es un cuartel.  Y las interrelaciones del poder político con la sociedad civil son muy complejas y totalmente ajenas a su trayectoria.

Quienes han ascendido hasta el grado de general debieron haber cumplido a cabalidad con reglamentos tan rígidos que dejan muy poco espacio para las decisiones individuales que son, precisamente, las que deben tomarse en el contexto civil.

De tal forma que los gobernadores se encuentran con titulares de seguridad pública que esperan recibir órdenes directas en todo sentido.  O que las dan de manera tal que resultan imposibles de ser cumplidas.  Y partir de ahí sobreviene la inmovilidad.

En el mejor de los casos la llegada de un militar consigue inhibir acciones del crimen organizado a priori, al menos en algún porcentaje y por algún tiempo.  No ha sido así ni en Guerrero, Tamaulipas, Michoacán o Nuevo León y Quintana Roo.  Baste ver indices de criminalidad de dichas entidades.

Tampoco ha sucedido en entidades pequeñas, aparentemente tranquilas como Zacatecas, a cargo del general Jesús Pinto Ortiz, donde las ejecuciones han aumentado hasta en 200 por ciento. O en Nuevo León donde aumentaron 61 por ciento.

¿Cómo entender esto?

Definitivamente existen vicios de muchos años que no se han podido combatir, que van desde los salarios paupérrimos a los policías hasta su vinculación con organizaciones criminales.  Pasando por la falta de equipamiento y profesionalización.  Los examenes de confianza han demostrado lo que todos sabíamos: Tenemos las peores instituciones policiacas a imaginar. Hoy sabemos que en Quintana Roo solamente tres de cada diez policías estan aptos para serlo.

¿Por qué militares capaces no pueden cambiar o controlar a sus policías?

Porque son corruptos o incapaces de entender y resolver la corrupción.  Porque no cuentan con el mando civil pertinente.  Porque no tienen acceso al presupuesto estatal.  Porque no pueden despedir o contratar a policías según se requiere.  Porque no son tomados en cuenta para la compra de equipamiento y por lo tanto no se privilegia lo indispensable, sino lo conveniente para las redes de “comisión” de los civiles. Porque no les interesa ser policías o tener éxito como tales.  E insisto, porque son corruptos y cobijan la corrupción.

Y porque tampoco les interesa renunciar a sus puestos cuando no encuentran condiciones propicias para cambiar la realidad y cumplir con sus obligaciones.

Ante eso muchos generales opinan que el Ejercito debería retirarse de esas funciones.  Al contrario de esta posición el general Salvador Cienfuegos ha emprendido un experimento que puede resultarle terriblemente costoso en Michoacán.  Donde personalmente se ha comprometido a acciones “contundentes” después de nombrar al general Reyes.

Y uno se pregunta por qué razones el general Manuel García Ruíz, que primero fue jefe de zona militar, como titular de Seguridad Pública de Michoacán fracasó… con todo el apoyo de su amigo el entonces titular de la Sedena.  Como supuestamente también lo tuvo en Quintana Roo el general Bibiano Villa.

¿Cuál puede ser la diferencia entre los jefes militares cobijados por Cienfuegos con sus antecesores?  Y si la hay, por qué motivos el titular de la Sedena no ordena que los jefes militares que han fracasado rotundamente, como el general Villa en Quintana Roo o Pinto en Zacatecas para nombrar solamente a dos, renuncien a su posición para honrar el uniforme militar…

Isabel Arvide

@isabelarvide

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  8 en “El fracaso militar en seguridad pública

  1. Avatar
    25 de mayo del 2013 en 13:34

    LOS MILITARES MEXICANOS SOLO SIRVEN PARA LOS DESFILES DEL 16 DE SEPTIEMBRE, PLANTAR ARBOLITOS Y CONSUMIR ENORMES CANTIDADES DEL ERARIO EN MANTENERSE…DIGAMOS UN 28% ANUAL DE LO DESTINADO A LA PARTIDA FEDERAL..

  2. Avatar
    23 de mayo del 2013 en 16:30

    debemos de entender el por que de este fracaso; 1.- llegan como secretarios de seguridad pero están bajo el mando directo de gobernadores y demás políticos y al ultimo que creen que se hace pues lo que dicen los que tienen el mando en la vida civil pero bueno seria muy complicado explicar todo esto pero una cosa si les puedo decir esta subordinados.

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