México, 3 de mayo (Milenio Diario).- Incrédulo, Inés Coronel Barreras no dejaba de maldecir: “¡chingada madre!”, luego de ser capturado con su hijo por fuerzas especiales. Con el poder que le otorgaba ser suegro del narcotraficante “más peligroso del mundo”, estaba confiado, seguro de que no lo iban a atrapar…ni sus escoltas alcanzaron a cargar las armas para siquiera intentar evitar el arresto…nota completa.
Ignacio Alzaga
