“…Donde imperaba el desorden, ir poniendo en orden todos los capítulos”: Manuel Mondragón y Kalb

ENTREVISTA CONCEDIDA POR EL DR. MANUEL MONDRAGÓN, SECRETARIO DE SEGURIDAD PÚBLICA DEL GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL.

ISABEL ARVIDE: ¿Si la Policía no reprime y por ley tampoco investiga, qué hace en el Distrito Federal?

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DR. MANUEL MONDRAGÓN Y KALB: Cuando hablas de represión tenemos que ubicar el término y a quiénes habría que reprimir. En el campo del delito no es que se reprima o no, simplemente la labor del Policía es la detención del delincuente si hay flagrancia o a petición de parte.

Si en el momento de la detención del delincuente éste se entrega voluntariamente y en paz, no hay necesidad de establecer ningún mecanismo de represión, entendiendo por represión el uso de la fuerza. Creo que sería el mejor término: el uso de la fuerza.

La otra parte que podemos tocar en términos al uso de la fuerza es con los diversos tipos de manifestaciones que se dan en la calle, eso es otro tipo de acciones. Y ahí sí el uso de la fuerza que hemos señalado es bajo.

Ahí la pregunta que mucha gente se hace es: ¿Por qué no se establece una represión?

Entre otras cosas es la libre manifestación, la libre expresión. Hay quienes podrían decir: ¿Y los daños a terceros?, ¿los ciudadanos qué culpa tenemos?, ¿por qué no hacen uso de la fuerza para evitarlo?

La tendencia es a usar la fuerza lo menos posible. Cuando se trata de grupos pequeños siempre se va a hablar para lograr el convencimiento, el común acuerdo, siempre. Nosotros dialogamos con la gente y si no se abren y están tapando vías importantes, a través solamente de presencia física y de una acción de presión, abrimos el lugar.

Pero, ¿qué pasa? Nunca usamos ni gases, ni toletes. No ves a un agrupamiento hacer uso de eso, porque lo consideramos innecesario.

¿Qué pasa con las manifestaciones grandes a las que llega uno y quiere convencer y no logramos nada? Tenemos que meditar, Isabel, si nosotros con el uso de la fuerza vamos a resolver algo o vamos a complicar las cosas.

IA: Tú eres un convencido de no usar la fuerza…

DR. MM: Sí, claro. Primero, por un principio de que la Policía de la ciudad no es beligerante, también por sensibilidad elemental

IA: ¿Cuántas manifestaciones pueden haber en un día en la Ciudad de México?

DR. MM: Pueden haber cinco marchas de 5 mil cada una…

IA: ¿Es tu rutina?

DR. MM: Es mi rutina y te dicen: “No me salgo, no abro la calle” Necesitas el doble de personal para abrirlos, por cada manifestante necesitas dos, esa es la proporción.

¿Qué va a ocurrir si lo que quieren ellos con sus actitudes es la guerra, es la beligerancia? Pues que están esperando con mucho gusto que alguien los provoque. Entonces, de ahí vamos a lograr heridos y hasta un muerto o varios, como ya ha pasado en otros Estados de la República.

Esos grupos que pudieron llevar mil ese día, al día siguiente se presentan con 20 mil y se les unen otros, y empiezan a responder los mismos en otros Estados de la República, y lo que pudo resolverse con tranquilidad y con calma, aún cuando acepto que estamos lastimando a terceros, lo acepto, a esos terceros los habríamos lastimado diez veces más de no tomar una actitud más conservadora y más tranquila.

Aquí no es cómo resolvemos el problema, sino cuál es el mal menor. Hasta ahora hemos tenido éxito.

IA: Tu margen de acción es muy amplio, la decisión es tuya…

DR. MM: La decisión es mía.

IA: De tu inteligencia, de tu sentido común y de la línea, obviamente, del Jefe de Gobierno.

DR. MM: Así es. La decisión finalmente es mía.

IA: Y la línea es no reprimir.

DR. MM: No reprimir. Y creo que nos ha salido bien.

IA: Una Policía no beligerante.

DR. MM: Así es.

IA: Hacia adentro, ¿cómo convences a los Policías de tener esta conducta?

DR. MM: No es fácil, necesitas una gran mística, una gran vinculación, un gran sentido de liderazgo, para que puedas en un momento dado decirles no respondan.

IA: O sea, tendríamos que encontrar una nueva cultura en la cual la ciudadanía entienda que el Policía es digno de ser respetado.

DR. MM: Así es, es fundamental. Desgraciadamente y este es otro tema, hemos tenido muchos años, Isabel, en donde no se han dado las circunstancias para que haya un buen círculo virtuoso entre policía y ciudadano.

IA: ¿Ha habido cambios?

DR. MM: Ha sido un gran esfuerzo en estos dos años pero es lo más tardado. Cambiar a tu policía, hacer que sea más eficiente, más amable, que tenga actitudes positivas hacia la población, que sea decente; y por otra parte que la ciudadanía se vaya percatando, poco a poco, de que  los cambios están, y eso no lo puedes lograr, por ejemplo, dándoles cifras de incidencia delictiva.

No manejamos por ahí la percepción. La percepción tiene que ser algo que vaya entrando.

IA: Y sin embargo, ha cambiado, yo sí lo veo. Y sabes en dónde lo veo, Manuel, cuando ando de noche en la Ciudad.

DR. MM:  Hay confianza,  hay menos asaltos,  la gente empieza a tener más confianza en la policía, y eso es lo que yo quiero lograr.

IA: Tú tienes casi un ejército bajo tu mando, tienes una fuerza, que aunque para muchos no es suficiente, para el número de habitantes de la ciudad, es inmensa ¿Cómo controlarlos, cómo evitar que sean corruptos, cómo profesionalizarlos?

DR. MM: Yo creo que hay varias estrategias que hemos seguido. En primer lugar, necesitamos, y ya lo hicimos, establecer estructuras de mando adecuados, para que haya controles idóneos.

Si tú tienes un área desordenada: “´Área revuelta, ganancia de pescador” Te pongo el ejemplo. La policía sectorial estaba bajo el mando de un individuo, que era el Director General de la Policía Sectorial. De él dependían 29 mil policías, a través de 73 sectores.

IA: Es mucho.

DR. MM: Ahora hay cinco jefes zonales, zona Norte, Sur, Centro, Oriente y Poniente. De cada uno de esos jefes zonales dependen cuatro jefes regionales, y de cada jefe regional dependen sobre cuatro o cinco sectores.

IA: ¿Tú delegas mando?

DR. MM: Como debe ser; sino lo único que hago es meterme en problemas, porque entonces caemos en el desorden.

Hemos dividido las  responsabilidades a través, no de delegar, sino de delegar con inteligencia, con supervisión, a través de indicadores, a través de supervisiones, muy estrechas, convertí asuntos internos, como en el Ejército y La Armada, porque yo soy miembro de La Armada, en la Inspección General.

La otra es, vamos a hablar de probidad, poniendo el ejemplo. Entonces, si yo pongo el ejemplo de la probidad, y no agarro un centavo, sabiendo todos los mecanismos por donde entra la lana, y obligo a mis segundos y los segundos a sus terceros,  la corrupción se convierte en corruptela, y la corruptela en lugar de ser del 70 por ciento, se va a bajar al 20 por ciento, que es lo que creo que nos está pasando.

Lo que nos queda es nivel mordida, es la corruptela mordida.

IA: Dirías que no hay una corrupción institucional, no está metida en las oficinas de los jefes…

DR. MM: Yo te puedo decir que la hemos abatido, casi al cero.

Yo estoy cerca de mi policía de todos a todos los niveles. Hablo con todos, me externo con todos, me emociono con todos.

IA: Y los escuchas.

DR. MM: Los escucho, tienen la puerta abierta, no sé si uno de policía su esposa va a parir, si le tengo que ayudar porque no la han atendido, si su hijito tuvo un problema serio, si a él lo hirieron y tiene un problema en el ojo y lo mando con mis médicos privados, y me la juego por el buen policía, como el mal policía se encuentra al “Demonio de Tazmania”.

IA: ¿Cuántos policías tienes?

DR. MM: 80 mil.

IA: ¿Cómo se hace para limpiar una policía desde dentro con quienes ya están?

DR. MM: Los mandos, la mística y el liderazgo; el reconocimiento, los satisfactores, el decirles: “Estoy contigo y te lo voy a demostrar” Te voy a hacer una pequeña demostración de lo que hice, para decirles: “Aquí está el Jefe, y te va a fastidiar si eres malo y te voy a ayudar si eres bueno”

El promedio de ascensos en la policía, y esto es gracias a Marcelo, yo se lo propuse y él me autorizó todo, era de 300, 400 al año.  Cuando llegaban a ascender, el ascenso les significaba 70, 80 pesos al mes.

IA: Si bien les iba.

DR. MM: Yo soy militar, pero soy marino. Si a mí me han dicho cuando entré a la Armada que nunca iba a ascender, me voy. Yo llegué a ser Almirante. Y si cuando ascendía me iban a dar 70 pesos, me iba yo a sentar a llorar.

¿Sabes a cuántas personas ascendí yo el año pasado? A 24 mil policías. Todos los que tenían más de seis o siete años en la Fuerza, claro que no tuvieran un negro expediente, fueron ascendidos.

¿Y sabes en cuánto se convirtió el más bajo nivel de compensación económica? De 70 pesos pasó a 500. Y después de determinado grado, a mil; y después de determinado grado, mil 500, 2 mil y 2 mil 500 pesos.

IA: Sin embargo, siguen teniendo salarios muy bajos.

DR. MM: Pues ya no tanto, Isabel.

IA:  Dirías que es una Policía mejor pagada.

DR. MM: Está mejor pagada. Entonces, ya no está tan mal pagada, porque si tú me dices que tiene un grado de Oficial Segundo, equivalente, por decirte algo, a Capitán, ya el cuate está ganando 15 mil pesos mensuales, 17 mil pesos al mes. Y un Superintendente está ganando 25, 30 mil pesos mensuales, por grado. Digo, no hablemos de los del Ejército, porque no hay comparación, pero policías, ya no es cualquier cosa en un país en crisis de empleo, con crisis económica, en donde hay médicos, abogados y arquitectos que están locos por una plaza de seis, siete u ocho mil pesos al mes.

Esto es lo que me ha permitido hablar con la gente y decirle: “Dando y dando”. Recibían un uniforme cada tres años, se tenían que comprar sus uniformes…

IA: Sus balas…

DR. MM: Cada 10 meses tienen uniforme, impermeables, zapatos, dentro de las limitaciones económicas que tiene Marcelo, que tiene la Secretaría.

Hemos hecho todos los esfuerzos para ir logrando ese tipo de cosas.

IA: ¿Qué le podrías decir a los habitantes de la Ciudad de México, que vale la pena confiar en su policía?

DR. MM: Yo les diría que si no confían en su policía, todos vamos a perder; si no confían, primero, en la diligencia de la policía y después en su policía, si no confían en su policía, ¿con quién van a contar ellos para su seguridad? Si confían en su policía se establece una vinculación.

IA: ¿Hay un mecanismo eficiente de denuncia?

DR. MM: Tenemos un mecanismo nada más, es el Centro de Atención del Secretario, se llama “CAS”, que trabaja 24 horas al día y nada más 365 días al año, y que responde todas las llamadas, da la información y retroalimenta el 100 por ciento de las llamadas. Esa, entre otras cosas, pero mi Oficina está abierta.

IA: O sea, ¿tú te enteras?

DR. MM: Yo me entero de todo, y ese día pretendo y procuro corregir todas las cosas, y todas esas normas, normitas y normotas que daba la seguridad a los policías malos las voy rompiendo para que en un momento dado sepan que con nosotros no juegan.

IA: O sea, un policía sabe que si hace algo ilegal, tú te puedes enterar, y sabe también que si tú te enteras…

DR. MM: Se lo va a llevar el diablo.

IA: Eso cambia, eso incide en el cambio directamente.

DR. MM: Así es. Y que como yo no estoy inmerso en ninguna cuotita, cuotota o los amigos, o los grupos, etcétera, y se trate de quien se trate, te voy a poner el ejemplo: nosotros instalamos el alcoholímetro.

IA: Sí, sé cómo funciona…

DR. MM: Ya cumplimos dos millones de entrevistas, ni una vez he llamado por teléfono para evadir la ley. Y han caído mis sobrinos, han caído mis primos, han caído todos los parientes, y ni una vez… Podré llorar por dentro, pero el que cae, cayó.

IA: ¿Ha dado resultado?

DR. MM: Dicho por el Servicio Médico Forense, por las Instituciones de Salud que manejan emergencias, ha caído 20, 25 por ciento mortalidad de accidentes, provocados por  automotores y alcohol.

IA: A mí me da una tranquilidad maravillosa. O sea, hemos evitado que muchos jóvenes se maten…

DR. MM: Yo creo que hemos salvado miles de vidas y miles de problemas de incapacidades que podrían estar ahí presentes.

IA: Muchas vidas. ¿Estás satisfecho?

DR. MM: Nunca voy a estar satisfecha, Isabel, quizá porque soy perfeccionista, porque soy un obsesivo de mi propio sentido de cumplimiento del deber.

Entonces, satisfecho, satisfecho no, creo que siempre queda mucho por hacer. Pero si tú me preguntas:¿Crees que lo que has hecho ha funcionado o lo que has hecho es lo que debiste haber hecho?” Creo que sí.

Yo creo que lo que se ha podido lograr, y puedo discutirlo con quien quieran, es algo que no se había visto antes.

IA: ¿Cómo lo definirías, qué es lo que te da más satisfacción, qué es eso que has logrado?

DR. MM: Estar dándole un cambio a la Secretaría de Seguridad Pública, en donde imperaba el desorden, en ir poniendo orden en todos los capítulos.

Y yo creo que dentro del orden vamos logrando todo, porque el desorden es el padre y la madre, y la causa primera y última de todos nuestros perjuicios en todos los sentidos.

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