Tres Marías; fragmentos del fracaso

México, 29 de agosto (LaSillarota.com).-  1.- El ataque en contra de ex militares adscritos a la embajada de los Estados Unidos y de un capitán de la Marina, confirma la descomposición de la estrategia anticrimen de gobierno de Felipe Calderón.

2.- Lo sucedido exhibe el desgaste y la desconfianza entre instituciones como la Armada de México y la Policía Federal, y de ésta última con la Procuraduría General de la República (PGR), muestra además la grave descoordinación entre instituciones federales y quizá la penetración del crimen organizado a niveles insospechados como para derivar en un ataque armado en contra de personal militar acreditado por la embajada de los norteamericana.

3.- Lo que en un principio fue difundido como un enfrentamiento entre soldados (sic) y delincuentes en las inmediaciones del poblado de Tres Marías, rumbo a la ciudad de Cuernavaca, adquirió en cuestión de horas un cariz muy distinto, grave por lo sucedido y por el silencio, las omisiones, las ausencias y las confusiones de todas las partes involucradas en los hechos.

4.- Ninguna de las versiones difundidas por la Marina -agraviada por el ataque en el que resultó ileso su capitán Fabián Molino Yera-, por la PGR o por la SSP Federal o por la embajada estadounidense llenan los huecos sobre lo sucedido.

5.- Los norteamericanos Jess Hoods Garner y Stan Dove Boss, heridos durante la emboscada y persecución, son ex integrantes del cuerpo de Rangers del Ejército de los Estados Unidos. Fueron enviados a México como parte de un equipo más amplio de militares que trabajan directamente con la Armada de México como capacitadores en Operaciones Especiales y Operaciones de Inserción y Contrainteligencia.

Estos ex Rangers no formaron parte del grupo que participó con información de inteligencia en el fallido intento de captura de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009,  en las torres del Condominio Altitude y que terminó con la muerte de “El Barbas” enfrentando a Fuerzas Especiales de la Marina.

6.- Las versiones periodísticas que los ubican como parte de un operativo en marcha para detener a Héctor Beltrán Leyva “El H”, son certeras en ese punto pero equivocadas al señalar que pertenezcan a la DEA. Otros datos indican que no todos los agentes federales detenidos y ahora arraigados por la PGR participaron en el tiroteo

7.- Algunos habrían salido del estado de Morelos, acompañados de policías locales, encargados de emboscar el vehículo de blindado asignado a la embajada norteamericana. La información señala que algunos de los federales y los policías morelenses formarían parte del grupo de protección de “El H” en Morelos.

8.- Por eso la embajada norteamericana no dudó un instante en señalar que el ataque fue una “emboscada” y no producto de una confusión. Por eso la respuesta inmediata e insuficiente por parte de la Marina y de la SSP Federal para intentar acallar no solo el hecho, sino otros aspectos más graves.

9.- Al final queda claro que no existe coordinación real, con absoluta confianza, entre la Marina y la SSP Federal y que no hay comunicación entre dependencias federales de seguridad respecto a la presencia de instructores militares extranjeros y a su desplazamiento por el país.

Resulta impensable que la SSP Federal no tuviera conocimiento de la presencia de los ex Rangers Hoods y Dove, que ignorara sus movimientos especialmente en Morelos, tierra de los Beltrán Leyva, en donde la Marina les asestó un golpe terrible con la muerte de “El Jefe de Jefes”, como se hacia llamar.

10.- Resulta impensable también que la Marina e incluso la embajada norteamericana no, mantuvieran a la SSPF o a alguna otra dependencia (Sedena, CISEN, PGR) al tanto de la presencia y desplazamiento de ciertos personajes. Y Resulta mucho menos aceptable que no lo hubieran hecho cuando los norteamericanos y el capitán Fabián Molino se dirigían sobre la carretera a Cuernavaca hacia uno de los centros de entrenamiento de la Marina.

11.- Hay una razón para todo esto: la enorme desconfianza de la Marina hacia la SSP Federal y sus policías, ubicados por agentes norteamericanos y por militares mexicanos como poco o nada confiables. Lo mismo ocurre entre dependencias como el Ejército y la propia Armada de México.

Por si no bastara y de acuerdo con el parte policiaco filtrado por mandos de la SSP Federal a algunos medios informativos, la persecución de los federales se inició porque los tripulantes de la camioneta diplomática no obedecieron órdenes de detenerse (sin que hubiera retén), por lo que los agentes les mostraron sus armas y luego les dispararon.

12.- Es decir, los federales hicieron todo mal; omitieron aplicar el Acuerdo secretarial 04/2012 publicado el 23 de abril de este año en el Diario Oficial de la Federación (DOF) para el correcto uso de la fuerza como parte de los reglamentos Para la Regulación del Uso de la Fuerza Pública  por parte de las policías, y que establece en el Artículo 19 del Capitulo III De las Reglas Para el Uso de la Fuerza Pública, que “Los integrantes de las Instituciones Policiales, en el ejercicio de sus funciones, podrán hacer uso de sus armas en forma racional y proporcional para asegurar la defensa oportuna de las personas o derechos de terceros o de los propios.

13.- El parte informativo de la SSPF revela que en ningún momento los ocupantes de la camioneta diplomática agredieron o intentaron agredir a los federales. De este hecho derivan también las precisiones de la Marina y de la embajada norteamericana en el sentido de que los norteamericanos y el capitán Molino iban desarmados.

14.- Si era un operativo para detener a presuntos ladrones de autos y secuestradores Express, ¿por qué los federales se retiraron del lugar y no procedieron a pedir ayuda y a realizar el perímetro de seguridad para retener a los ocupantes como presuntos responsables de uno o mas delitos?

¿Por qué el uso excesivo de la fuerza contra alguien desarmado y que viajaba en un vehículo con placas diplomáticas?

¿No era posible checar en la poderosa y avanzada base de datos de la SSPF o con los enlaces de la embajada norteamericana si la camioneta estaba efectivamente asignada a ellos y si, en todo caso, tenía planeado dirigirse a Morelos a esa hora?

¿Los mecanismos de detección, revisión virtual y comunicación interdependencias en casos como este no funcionan o sencillamente no existen, no han estado planeados para escenarios y situaciones como las que se viven día a día en México?

Nada de esto sucedió porque no existe confianza para intercambiar datos entre las dependencias señaladas. Entonces, estas piezas no son sino fragmentos de un esquema de trabajo, cooperación, confianza, comunicación, apoyo y certificación que se hunde en el fracaso.

15.- Por cierto, ante todo esto ¿en dónde han estado los otrora activísimos Alejandra Sota, Genaro García Luna, Francisco Saynez, Alejandro Poiré o el inquieto y viajante embajador estadounidense Anthony Wayne?

Silencio y bruma por donde se le vea. Nadie sabe nada

Jorge Alejandro Medellín

De Orden Superior

Lasillarota.com

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