México, 27 de julio (Reforma).- A menos de un año que entren en vigor los juicios orales, los policías presentan deficiencias al hablar en público, miedo a usar un micrófono y a expresar palabras coloquiales.
Así lo expuso Tomás Javier Barajas Sánchez, capacitador federal certificado de la Secretaría Técnica del Consejo de Coordinación para Implementación del Sistema de Justicia Penal (SETEC), al concluir el taller “La Función del Policía en el Sistema Acusatorio” que se realizó en marzo en la Cámara de Diputados.
El ponente analizó que al no expresarse con claridad los policías no podrán argumentar de forma coherente su participación en los hechos delictivos y esto podría generar impunidad e injusticias.
Las carencias, agregó el especialista, se deben al bajo nivel de escolaridad de los elementos que en su mayoría cuentan con estudios de nivel básico o media superior.
“El temor de los policías no es solamente el hablar mal sino que, con lo que vayan a hablar, la defensa los pueda hacer caer en un pequeño tropiezo en sus declaraciones”, expuso el capacitador.
Por ello, urgió que en los cursos del sistema de justicia penal se agreguen sesiones de expresión oral, manejo de voz, microexpresión y dinámicas que les ayuden a los uniformados expresarse.
En la última sesión del taller, realizada en el auditorio del edificio E de la Cámara de Diputados, los asistentes practicaron técnicas de respiración para controlar los nervios, llevar oxígeno al cerebro para entender mejor las preguntas y expresarse de forma fluida.
Al taller gratuito, gestionado por la diputada del Partido del Trabajo (PT) Rosa Elia Romero Guzmán, asistieron 200 peritos, abogados, policías, capacitadores de corporaciones policiacas y estudiantes.
Sin embargo, por otra parte, los altos costos de talleres y diplomados sobre el nuevo sistema de justicia penal impiden que policías, peritos, abogados y estudiantes se capaciten en juicios orales.
En institutos y universidades públicas y privadas el precio por diplomado oscila entre los 8 mil y 18 mil pesos, lo que a veces representa, en el caso de un policía preventivo del Distrito Federal, invertir un mes de salario en capacitación.
Aunado a esto, el ritmo de trabajo, sobre todo de los policías, hace que pocos elementos decidan especializarse.
Rezagos
En Michoacán y Baja California Sur no opera el Sistema Procesal Penal Acusatorio (SPPA) ni el Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP).
En contraste, Morelos y Durango son las únicas entidades donde en su totalidad se trabaja con el nuevo sistema de justicia penal.
Oaxaca, Baja California y Guanajuato son los Estados donde se trabaja de manera parcial; en Chihuahua, Estado de México, Yucatán y Nuevo León sólo se labora con el Sistema Procesal Penal Acusatorio.
En 21 entidades del País este último sistema y el Código Nacional de Procedimientos Penales operan de manera parcial, según registros de la Secretaria Técnica del Consejo de Coordinación para la Implementación del Sistema de Justicia Penal (Setec).
Le ganan los nervios al declarar
Raúl Saavedra Villa, policía preventivo del Distrito Federal, participó en el taller en una práctica sobre un caso ficticio de robo con violencia a un Oxxo, donde dos presuntos delincuentes fueron detenidos por robar 3 mil pesos.
El elemento ha recibido más de 10 cursos, talleres y diplomados sobre juicios orales, pero ante un público de 200 personas sintió nervios.
El objetivo de la práctica era visualizar los errores que cometían los participantes y la forma en la que los policías evadían o respondían a las preguntas del Ministerio Público y del abogado defensor.
– ¿Es usted afecto a las bebidas alcohólicas?, fue una de las preguntas que el abogado defensor le hizo al policía con el fin de desacreditar la idoneidad del elemento.
De inmediato, el Ministerio Público declaró una objeción porque consideró impertinente la pregunta porque el juicio no era para analizar las adicciones del policía.
Sin embargo, el juez decidió inoperante la objeción del Ministerio Público y se acordó que el elemento debía contestar.
– ¿Acostumbra usted a tomar bebidas alcohólicas?, le reiteró el defensor.
– En ocasiones, respondió Saavedra Villa.
– Cantidad de alcohol que usted acostumbra a tomar ocasionalmente…
– Pues cuando son cervezas me tomo aproximadamente seis de 325 mililitros. Si es una bebida como vino, como brandy, como whisky aproximadamente cinco copas y las acompaño con refresco. Es poquito, respondió el uniformado entre risas de los 200 asistentes al taller.
– Señor policía, dentro de la institución, debido a que usted bebe ocasionalmente, ¿ha tenido problemas en su trabajo?, expuso el abogado.
– Sí. Solamente en una ocasión en el año del 2014, respondió el elemento.
Al final, por no saber evadir las preguntas, el policía con sus declaraciones logró desacreditar su idoneidad.
En entrevista, Saavedra Villa reconoció que se sintió nervioso al tomar el micrófono y dijo que sus respuestas fueron “un chiste” para alentar la discusión y restarse sólo credibilidad.
“Hay un poco de nervio porque prácticamente esto es nuevo. Es muy diferente a las comparecencias que se hacían antes y pues… sí da un poco de nervio”, aceptó.
Arcelia Maya

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