México, 13 de abril.- La guerra contra los cárteles de la droga en México, han hecho que el gobierno incremente en el último año su presupuesto bélico en un 11%, a fin de enfrentar con mayor poderío a los diversos grupos del crimen organizado que operan en el país, señaló el Instituto Sueco de Estudios para la Paz (SIPRI).
Contrario a lo que se esperaba tras la llegada al poder del mandatario priista Enrique Peña Nieto, quien ofreció reducir gradualmente la presencia de las fuerzas armadas en las calles del país para regresarlas eventualmente a sus cuarteles, las cifras muestran que militares y marinos han visto crecer sus respectivos presupuestos, aún a pesar de los recortes ordenados por la Secretaría de Hacienda (SHCP) en el gasto público federal.
Los datos revelados por el SIPRI llaman la atención, ya que la SHCP ordenó reducciones presupuestales para 2015 del orden de los 24 mil 300 millones de pesos. De esta cantidad, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) debió recortar 1,200 millones de pesos en sus proyectos y programas de inversión, incluidos los de gasto corriente (obras de infraestructura).
La Marina se vio afectada con el recorte de 450 millones de pesos ordenado por Hacienda.
Pero la crisis económica internacional, detonada por la caída en los precios del petróleo, obligó a nuevos recortes para el 2016, por un monto aproximado de 15 mil millones de pesos (adicio0nales a los 24 mil 300 de 2015).
Pese a estos números, y a contracorriente de otros países de la región como Brasil y Venezuela, que han reducido su producción e importación bélica, México sostiene sus compras militares.
Crisis arriba
En contraste, países de la región como Venezuela y Brasil que habían iniciado un importante rearme desde hace tres años, sufrieron severas caídas en su gasto militar debido a la crisis financiera internacional y el desplome en los precios del petróleo, indicó el SIPRI al dar a conocer adelantos de su informe anual en Estocolmo, Suecia.
El documento, liberado la madrugada del lunes 13 de abril, destaca que “En América Latina, el gasto de Brasil cayó ligeramente debido a las dificultades económicas; también la crisis provocó que Venezuela tuviera la caída más grande del gasto militar de la región, un 34 %. Mientras tanto, México incrementó su gasto un 11 % debido a la guerra con los cárteles de la droga”.
En su informe anual, el SIPRI advierte que la carga económica que representa el gasto militar ha crecido en algunas regiones, donde el número de países que gastan más del 4 % de su PIB en el ámbito militar ha pasado de 15 a 20 en 2014. Solo tres de estos países tienen un sistema de gobierno democrático que funcione.
En febrero de 2012, cuatro generales del ejército mexicano reconocían en entrevistas por separado que la guerra contra el narcotráfico ordenada por el presidente Felipe Calderón, obligó a las fuerzas armadas a entrar en una etapa de modernización forzada para que las tropas pudieran hacerle frente a cárteles mejor armados y organizados.
Generales como Jorge Cutberto Gómez (entonces director general del Arma Blindada, luego Jefe de Estado Mayor de la XX Zona Militar en Colima, Colima; pasó a retiro en enero de este año), Uribe Toledo Sibaja (entonces director general de Artillería y hoy comandante de la XI Región Militar en Torreón, Coahuila), Javier Jiménez Mendoza (entonces director de Infantería y hoy comandante de la VII Región Militar en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas), James Pedro Lohmman Irutburu (ex director del Colegio de Defensa Nacional, ex director del Arma de Artillería y hoy comandante de la VI Zona Militar en Saltillo, Coahuila), reconocían que “el empuje” del crimen organizado era un factor decisivo para modernizar al ejército, tanto en materiales de guerra como en doctrina y definición de misiones.
Los generales formaban parte de la estructura militar que operó en los últimos años del gobierno calderonista, periodo en el que el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) pasó de los 32 mil 200 millones, 896 mil 500 pesos, a los 55 mil 610 millones, 589 mil 782 pesos (2007-2012).
Un año más tarde nuevos mandos en las mismas direcciones generales de armas, nombrados por el entrante secretario de la Defensa Salvador Cienfuegos Zepeda, repetían el mismo argumento agregando que la modernización militar respondía también a la necesidad de ubicar al ejército mexicano a la par de las fuerzas armadas más avanzadas del planeta.
Jugosos recortes
Los incrementos al PEF con Enrique Peña Nieto mantiene la misma tendencia: en el 2013 la Sedena ejerció un PEF base de 60 mil 810 millones 570 mil 686 pesos; en el 2014 el PEF fue de 65 mil 236 millones, 949 mil 977 pesos, y en 2015 el presupuesto original es de 71 mil 273 millones, 654 mil 718 pesos.
Algo similar ocurre con la Marina, aunque esta institución es más reducida que el Ejército. Entre 2007 y 2012, la Marina pasó de un PEF de 10 mil 951 millones, 321 mil 100 pesos, a uno de 19 mil 679 millones, 681 mil 622 pesos.
La situación de la Marina ha sido muy cambiante, tanto en el sexenio de Calderón como en el de Peña. El desgaste y los excesos de los militares obligaron al gobierno panista (y a Washington), en su último tramo, a depositar toda su confianza en los marinos.
Pero mientras esto sucedía la Armada de México sufrió incluso, entre 2009 y 2010, una reducción en su PEF de más de 1,500 millones de pesos.
No obstante, las cifras finales de los presupuestos ejercidos de 2007 a la fecha por Sedena y Marina no se han hecho públicas. Lo que se conoce son los presupuestos originales aprobados por Hacienda. Los presupuestos reales ejercidos por militares y marinos alcanzan cifras mayores.
Por ejemplo, un Análisis de la Cuenta Pública Federal del 2007 enfocado en la Secretaría de Marina, encontró que la dependencia recibió un presupuesto original de 10 mil 951 millones, 321 mil 100 pesos, el cual fue modificado para autorizarle a la dependencia un sobre ejercicio de casi 3 mil millones de pesos.
El presupuesto modificado para Marina en 2007 quedó en 12 mil 168 millones, 201 mil 230 pesos, de los cuales en realidad ejerció 12 mil 166 millones, 364 mil 734 pesos, según el análisis de la cuenta pública hecho en a Cámara de Diputados.
En marzo de 2014, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IIES) revelaba tendencias dispares en el gasto bélico en los países del continente americano. Su informe anual indicaba que Guatemala, Honduras, Nicaragua, Belice, Panamá y Costa Rica incrementaron sus gastos militares porque esas naciones acababan de crear nuevos cuerpos de seguridad interna y porque estaban modernizando parte de sus fuerzas aéreas.
Algo similar ocurría con Venezuela y Brasil, que llevaban adelante los rearmes de sus fuerzas navales y aéreas para combatir a los cárteles de la droga y para mantener el equilibrio militar en la región.
Sin embargo, las crisis internas de ambos países, acrecentadas por el problema de los precios del petróleo, frenaron en 2014 una buena parte de sus procesos de rearme.
En términos generales, el SIPRI señala que “el gasto militar mundial en 2014 fue de 1,8 billones de dólares”, lo que significó un decremento del orden del 0,4 % menos en comparación con el 2013.
Jorge Medellín
@JorgeMedellin95
Estado Mayor
