México, 29 de diciembre.- El país se nos descompuso y Michoacán se nos desbarató. Que de por sí estaba bastante mal desde hace años. Mientras tanto, con tanto a lamentar, a alguno se le ocurrió pagar páginas y páginas de publicidad con la “nueva imagen” de la gendarmería: hombres y mujeres artificialmente duros y guapos como de película de los setentas, muy al estilo Clint Eastwood.
O sea la frivolidad a su máximo esplendor. Con el agregado del mensaje de que están, restos hombres que parecen de ficción, para “protegernos”. Justo lo que no sucedió en La Ruana donde, según testimonios de los protagonistas esta nueva policía disparó y, se dan casos, pudo haber matado a varios.
Por obra de magia el golpeado “Comisionado” Alfredo Castillo desapareció a los gendarmes, con sus sombreritos y uniformes de gala, de su universo. Trajo en su lugar a las fuerzas armadas y borró de la faz de parte de Michoacán la figura extrañísima de “fuerza rural” que había servido para darle cauce a la irritación social que había obligado a muchos a tomar, literalmente, las armas.
Y como si hubiese necesidad de más ruido político, en una investigación donde la PGR no metió las manos ni por equivocación, resultaron órdenes de aprehensión para miembros de “bandas” rivales que ese día se enfrentaron a muerte. Y el líder de uno de estos grupos, que además fue el “vocero” de las “autodefensas” y consiguió grandes espacios mediáticos al ser encarcelado por “asesinato”… cargo que también desapareció por voluntad de vaya usted a saber quién, de nombre Hipólito Mora corrió a “entregarse” a la autoridad que se lo llevó a una cárcel de alta seguridad.
O sea como de telenovela.
Esto mientras su rival, que habría dado lugar a la confrontación que terminó con la muerte de miembros de ambos grupos, entre ellos el hijo de Hipólito, se daba a la fuga.
De esta puesta en escena tan cómica y, al mismo tiempo, triste me quedó con la interrogante del papel que desempeñó la Gendarmería ahí comisionada. Y que aparentemente se habría convertido en subordinados de Hipólito Mora.
Cualquier observador extranjero que no haya seguido las “aventuras” del Comisionado Castillo en Michoacán desde el primer día, podría concluir que hay un “despapayo” inmenso. Y que el papel de los policías federales ha sido muy similar al de los policías municipales de Guerrero al servicio de criminales…
Aunque la realidad es todavía más complicada. Y tiene muchos protagonistas, muchos egos, muchos dueños del balón que no permiten que haya orden. Desde los grandes jefes federales hasta los humildes “seudo” guardias rurales, antes “autodefensas” que están inmersos en sus batallas privadas. Pasando por Castillo, por el gobernador que parece más interesado en conservarse como corredor de maratones, y ahora por los aspirantes panista y perredista a la gubernatura.
Como si frente a la inmensa ausencia de autoridad, de gobierno, de voluntad política que se vivió muchos años en esa entidad, se hubiese instaurado la jauría de intereses sobre el sentido común y lo que las leyes nos dicen que debe hacerse.
En medio de esto, que es la verdadera guerra de Michoacán, los gendarmes quedaron entre las “patas de los caballos” disparando donde no debían.
Entredicho que ahora quieren ocultar con páginas y páginas de revista de espectáculo presentándonos fuera de tiempo a una “nueva policía” igualita a “Rambo” pero de Nogalera…
No está el país para estos juegos. No estamos millones de mexicanos para ser agraviados con esta campaña de publicidad mientras la realidad se complica cada día más.
En Michoacán veremos, todavía, a encarcelados y “liberados” por voluntad ajena a las leyes, a víctimas de balazos que vienen de las armas oficiales que les fueron entregadas, a autoridades locales ausentes, a Castillo enfrentado contra todos adentro y fuera de su jurisdicción. Veremos a un pueblo víctima de omisiones del Estado y de los peores vicios que conlleva, justamente, ese sistema político…
Más lo que se acumule con los grupos criminales en libertad y las campañas políticas por venir…
Lo malo es que no podemos enviar, de nuevo, a un “Comisionado” para poner orden…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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