México, 29 de junio.- La detención del doctor Mireles en Michoacán viene a romper, de una manera plena de riesgos políticos, la impecabilidad indispensable en la aplicación de la Ley. Es un error en forma y fondo.
Porque debió de haber sido encarcelado junto a todos los demás “autodefensas” en su momento. Porque nunca debió permitirse que organizaciones michoacanas, por las razones que fuese, estuviesen armadas y realizando funciones que legalmente pertenecen al gobierno y a sus instituciones policiacas.
El protagonismo de Mireles ha sido una constante con la que el Comisionado Alfredo Castillo, y por tanto el gobierno de la República, se han confrontado sin éxito. Han oscilado en tratarlo como principal interlocutor, asesino, interlocutor necesario y, otra vez, criminal. Mientras que el mensaje que ha enviado Mireles ha sido pleno de congruencia.
Ignoro si Mireles sea santo, héroe, bandido, como lo desconocen millones de mexicanos. Lo que encuentro, de un desgaste excesivo y totalmente innecesario para el Gobierno de la República, es un movimiento importante en redes sociales y en las plazas públicas de varias poblaciones de Michoacán por su liberación, que en automático lo convierten en víctima y despiertan solidaridad en todos los sectores sociales.
Este Mireles que con su sombrero y su discurso se volvió una figura familiar en los medios de comunicación antes de que llegase Castillo a Michoacán, es hoy un hombre injustamente encarcelado para millones de mexicanos. Y ese hecho, esa sospecha de que las instituciones de justicia puedan estarse usando a voluntad y no en estricto apego a la Ley, por razones políticas y no por causas penales, es algo que puede hacerle un daño inmenso al primer mandatario.
Mireles lleva días, semanas incluso, llamando a tomar plazas, aferrado a su posición, ignoro si armado él mismo pero, hay una ostentación al respecto, pero sí lo estaban sus seguidores. ¿Por qué no detenerlo hace días, o todavía mejor cuando el gobierno filtró a medios de comunicación la versión de que era un asesino?
Castillo mismo salió en su defensa después de llamarlo “asesino” en una entrevista… Toda su conducta, pública, hacía Mireles hace pensar en la necesidad de negociar con él, y en un permanente fracaso al respecto.
Lo peor es que a Mireles se le detenga, con un exceso de fuerza pública innecesario, horas después de haber hecho declaraciones sobre una presunta complicidad del comisionado Castillo con la “Tuta”. Gravísima que la respuesta oficial sea, al menos eso aparenta, su detención.
Es obvio que Mireles, no se ve que haya voluntad política para enmendar el error antes de que siga creciendo, se le mantendrá tiempo en una cárcel de alta seguridad para ablandarlo, como se hizo con otros líderes de “Autodefensas”. ¿Quién gana con esto?
La apuesta es muy alta para Castillo. Al menos en medios de comunicación lo que consiguió fue difundir con creces la entrevista de Mireles, el mismo que habló desde siempre de la complicidad de la familia del exgobernador Vallejo y de varios presidentes municipales para con la “Tuta”, aseverando que recibió millones de dólares de manos criminales. Y en muchos sectores sociales, con este encarcelamiento, con esta violencia oficial en contra de conductas que han sido más que toleradas contra lo que dicta la ley, ha nacido la leyenda del doctor Mireles.
Que además es un hombre con problemas de salud, y por lo visto con gran capacidad de volverse “mártir”.
Enrique Peña Nieto tiene que defender, por encima de todo, la impecabilidad de las instituciones de justicia que él manda. No pueden estar, como sucede con la detención de Mireles, bajo sospecha.
Lo que hoy sucede en Michoacán, con Castillo, con Mireles, con todo el aparato de justicia, con todas las instituciones es una apuesta en la que no hay forma de salir invicto…
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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