México, 27 de diciembre (Impacto).- No es poca cosa que el primer comisionado de la Policía Federal esté bajo sospecha de no haber pasado los exámenes de confianza durante su permanencia en el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
No lo es sólo porque en los nuevos tiempos se espere, en congruencia con el discurso, una trayectoria limpia de quien conducirá a la policía en entredicho de Genaro García Luna, sino porque más temprano que tarde estará bajo la lupa del Senado de la República.
Me dicen que Enrique Francisco Galindo Ceballos es funcionario intachable y que, en
razón de las vacaciones de la alta burocracia, no es posible confirmar o desmentir a IMPACTO en los referente a los exámenes de confianza. Que en enero se sabrá la verdad.
El argumento es insostenible porque se supone que, para entre otras cosas, el Cisen tiene obligación de investigar a los candidatos a funcionarios públicos en materia de seguridad para evitar males mayores.
También es posible que en las áreas responsables no se dé importancia al asunto.
No es en IMPACTO en donde ponemos en duda la honestidad del jefe policiaco; son los sectores más sensibles de las organizaciones civiles, que no terminan de entender cómo fue que algo tan obvio pudiera ser pasado por alto por el almirante Manuel Mondragón, que con tanta vehemencia lo recomendó.
Supongo que en los planes del Presidente Peña Nieto y su secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, no está enfrentar una andanada de críticas por un detalle que nos es nimio y sí de obligada observancia en quienes tienen el encargo de garantizar la seguridad de la sociedad.
Esperemos que en enero, cuando la burocracia esté de regreso, toda duda quede disipada; mientras tanto, ahí está la información.
Ominosa, es cierto, pero información al fin, que ya preocupa a algunos de los altos funcionarios del nuevo gobierno que no pueden intervenir porque el asunto no está en sus áreas.
En realidad, es obligación del comisionado aclarar el punto, pero que sepamos no lo hará, por lo menos en el corto plazo.
Quizás debería apresurarse porque asuntos como éste pronto ocuparán la atención de los medios de comunicación y de la clase política, en especial la oposición.
Además, ni él ni su superior inmediato, el almirante Mondragón, tienen derecho a crear un problema, al Presidente, que de mediático puede convertirse en legal si la información tiene sustento.
Bienvenido el comisionado Galindo Ceballos, cuya currícula académica es impresionante, pero contrastante con su experiencia en campo, un tiempo como agente del Ministerio Público de la Federación y corta estancia en el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Por lo demás, su nuevo trabajo no es para envidiar; es cierto que García Luna entregó una buena estructura, pero también lo es que está penetrada por el crimen organizado.
Juan Bustillos
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