México, 19 de diciembre (Sin Embargo).- Político al fin y al cabo, Jesús Murillo Karam está acostumbrado al poder de las palabras.
Y si no: El nuevo Procurador General de la República fue varias veces legislador; Gobernador de su natal Hidalgo; y en innumerables ocasiones delegado del PRI y funcionario en distintas entidades del país. Y allá por 1998 (algo así como 15 años atrás), fue subsecretario de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación. No duró mucho allí. Se incorporó a la grilla, a la campaña fallida de Francisco Labastida por la Presidencia, en 2000. Ayer, Murillo Karam salió bravísimo a dar declaraciones. Dijo que la guerra contra el crimen organizado emprendida en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa lo único que provocó fue la fragmentación de los cárteles de la droga. En entrevista con MVS Noticias reveló que se crearon entre 60 y 80 nuevos cárteles porque “se trató de enfrentar a la delincuencia organizada de forma coyuntural”.
Tiene toda la razón. Y durante seis años, muchos advirtieron exactamente lo mismo a Calderón. En México y en el extranjero. Y Calderón –sabemos– cerró los ojos cuando se le sugirió cambiar la estrategia. Conocemos además el resultado: 90 mil o 100 mil muertos.
Lo que no sabemos, y que Murillo Karam debería empezar a explicar, es cómo van a frenar la matanza en el país. Sí, Calderón hizo todo mal, estamos de acuerdo. Pero, ¿qué sigue?
Luis Astorga, catedrático el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, doctor por la Sorbona y un reconocido analista en la materia, dijo a la revista Río Doce que, para empezar, “[Enrique] Peña Nieto tiene una fuerte oportunidad de disminuir la violencia si logra disciplinar a los presidentes municipales y gobernadores del PRI”.
“Le convendría disciplinar a sus propios gobernadores y presidentes municipales y dar un ejemplo de que va en serio –agregó–. Y si va en serio tendrían que salir gobernadores, presidentes municipales y algunos sectores empresariales locales a los cuales se les aplicaría la ley”.
Y Ramiro Ramírez Pérez, presidente del Colegio de Licenciados en Criminología de la República Mexicana, dijo ayer en un foro realizado en Monterrey que el plan debe atender necesidades particulares en cada una de las regiones del país que tienen problemáticas de inseguridad muy particulares, según una reseña de Proceso. “En cada estado, ciudad, municipio y colonia debe haber un diseño particular de estrategia. En Nuevo León hay dos municipios conurbados vecinos, San Pedro, que es rico, y Santa Catarina, que es pobre. Se necesitan dos estrategias completamente diferentes, no se puede dar una medicina genérica para todos los ciudadanos”.
¿Algo de eso está en los planes del Procurador, un político-político el PRI?
Sí, estuvo duro lo de Calderón. Miles y miles de familias lo saben. Pero, oiga, ¿cuándo empezamos a ver el fin del corredero de sangre? ¿Mañana? ¿Pasado? ¿En cinco años y 11 meses? ¿Cuándo? Porque de discursos, híjole, los mexicanos estamos bastante hartos. Fuera de planes, proyectos, esquemas, grillas, politiquería: ¿Cuándo podemos empezar a vivir en paz?
