México, 17 de noviembre (La Razón).-
La actuación de Marisela Morales en la PGR será muy cuestionada. Hereda una dependencia llena de suciedad. Desde su llegada intentó limpiar la institución, sin embargo la dejó más sucia. Platican en la dependencia que la procuradora tiene un carácter difícil que la llevó a enfrentarse y despedir a muchos de sus colaboradores. En su corto tiempo en la institución cambió directivos a diestra y siniestra. Un ejemplo, el área de comunicación donde tuvo a tres encargados de ese despacho: Adriana Cuevas, José Luis López Atienzo y Federico Gómez Pombo. En paralelo a esos cambios emprendió investigaciones que llevó a la calle, no a la cárcel, a decenas de servidores. El caso más raro y que deja mal parada a Marisela es el cese del zar anticrimen, Cuitláhuac Salinas, ligado al crimen organizado, según algunas versiones filtradas por la dependencia. Aunque otras opiniones apuntan que esa relación con los narcos proviene de la mismísima procuradora.
A un mes y medio que se vaya Andrés Granier quiere despacharse con la cuchara grande, solicitando al Congreso local la autorización de un endeudamiento por cuatro mil 130 millones de pesos. Su sucesor Arturo Núñez ya salió al paso de tal desfachatez. Platica Núñez que se ha entrevistado varias veces con El Químico y nunca le comentó nada del endeudamiento. Fue sorpresiva la petición de Granier el 13 de noviembre. Dice Núñez que en ese momento se enteró, por lo que advirtió que se castigará a los responsables de usar el dinero público. Eso se llama descontón político.
Las autoridades de la UNAM están apresuradas en terminar el semestre escolar, porque quieren concluir sus actividades antes del 1 de diciembre. Muchos se preguntarán: ¿cuál es la prisa? Resulta que quieren dejar libre de estudiantes a esa casa de estudios para desactivar cualquier intento de López Obrador de acarrear a los universitarios a su protesta inútil contra Enrique Peña. Con la UNAM vacía no habrá gente para manipular. Entonces, si es el caso, el tabasqueño se conformará con las huestes bejaranistas y si acaso con las del #Yosoy132 y algunos despistados de la UACM.
Ubaldo Díaz
Opinión
La Razón
