México, 23 de enero.- Un paracaidista, con formación en Estados Unidos, instructor de salto que recién había ascendido a divisionario, fue nombrado en Michoacán en un cargo que desde su propia naturaleza es inviable.
Su nombramiento lo mantiene, todo lo indica, en el Activo.
Lo que causa un desastre, de entrada, a la hora del deslinde de responsabilidades. Basta preguntarse si para efectos legales es “civil” o militar en funciones militares. Lo que no ha sido anunciado.
El general Felipe Gurrola Ramírez fue nombrado en lugar de Alfredo Castillo que era, textual, “Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán”. Para tal efecto se le crea un engendro de nombramiento, también textual: “Mando Especial para Seguridad”.
Esto con el mando de las “fuerzas federales” en la entidad. O sea, en pocas palabras, se le da la cachucha de policía en jefe.
Un mando relativo porque, como ya sabemos, los policías federales no suelen obedecer a militares a priori.
No se informó si para desarrollar este puesto, que no existe en ningún organigrama de gobierno, dejará de ser titular de la Región Militar donde apenas tomó el mando hace unas semanas.
Lo que sí se sabe, porque ha habido interés en su divulgación, es que Gurrola es gente del general Enrique Cervantes Aguirre, de quien fue secretario particular adjunto.
Por aquello de las dudas sobre quién sigue mandando en la Sedena.
Y que este nombramiento militar, para una función que no se sabe si es civil o policíaca, o ambas, es un “triunfo” del general Cienfuegos.
Como lo fue, en mayo del 2014, el nombramiento del general Alberto Reyes Vaca (en EstadoMayor.mx publicamos a la semana, el 25 de mayo, que iba a fracasar y se cumplió) que estaría como titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal sin abandonar el activo y nombrado directamente por Cienfuegos que, se declaró formalmente, sería su jefe directo.
Este general tuvo una actuación controvertida y omisa, fue rebasado por la aparición de las fuerzas rurales, por la violencia, la fuerza del crimen organizado. Y, precisamente, ante su incapacidad se nombró a Alfredo Castillo que lo primero que hizo fue correrlo.
Hasta la fecha no se conoce otra comisión, civil o militar, del general Reyes Vaca.
Su antecesor en la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán fue otro general, que como Reyes Vaca había estado antes en la zona militar correspondiente, el general Manuel García Ruíz, éste en situación de retiro.
Es decir, que dos generales fueron responsables de la peor crisis de seguridad en Michoacán. O por lo menos, de no poder controlarla o revertirla.
Son muy malas cuentas para los militares.
La posición del general Gurrola implica, a fuerza, capacidad de negociación política y con distintos sectores civiles. No se diga el complicado mando de fuerzas federales que en los hechos no están bajo su mando sino de sus jefes respectivos.
Nada en su historia personal, por razones propias de la formación castrense que tiene, permite ver que tenga esta capacidad. Estará entre el poder del gobernador, de la Secretaría de Gobernación, de Rubido, de los jefes de la policía federal ahí destacamentados, de los candidatos a gobernador de todos los partidos, de las fuerzas rurales, de los grupos de la sociedad civil.
Y, como es de esperarse, será el nuevo fracaso militar en Michoacán.
Hay demasiada evidencia para ver que los jefes militares no son jefes de policía ni políticos. Y en Michoacán no han podido con la violencia ni con el crimen organizado.
Por lo pronto el general Cienfuegos festeja haber ganado una posición que solamente se sumará a los desaciertos militares de este sexenio.
Isabel Arvide
@isabelarvide
Estado Mayor

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